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Economía

El valor económico de la cultura y la creatividad

Por: Financiero 21 Mar 2021

La arquitectura, las artes visuales y escénicas, la artesanía, el cine, el diseño, la investigación, los videojuegos, la moda, la música, la publicidad y hasta el desarrollo de software, son sólo algunos de los sectores que comprende la Economía Naranja (o economía creativa). Todas estas actividades forman parte de las Industrias Culturales y Creativas (ICC); además de ser un motor de desarrollo económico, también son formas de expresión de la imaginación y la creatividad de los seres humanos.


El valor económico de la cultura y la creatividad

La Economía Naranja trata de ampliar los cauces del desarrollo local, teniendo como insumo principal el talento de las personas para crear valor, mientras transforman sus ideas en bienes y servicios

Sarianny Berzares

Estudiante de Economía/ Creadora de contenidos

@sariberzares

La arquitectura, las artes visuales y escénicas, la artesanía, el cine, el diseño, la investigación, los videojuegos, la moda, la música, la publicidad y hasta el desarrollo de software, son sólo algunos de los sectores que comprende la Economía Naranja (o economía creativa). Todas estas actividades forman parte de las Industrias Culturales y Creativas (ICC); además de ser un motor de desarrollo económico, también son formas de expresión de la imaginación y la creatividad de los seres humanos.

Pero, ¿qué es esto de economía naranja? 

Básicamente, es un sector de la economía en donde el talento y la creatividad son los insumos y los recursos principales de los procesos de creación y producción de bienes y/o servicios, asociados con un conjunto de actividades que, de forma encadenada, permiten que las ideas se materialicen y sean rentables a través de las herramientas que provee la Propiedad Intelectual.  

La Economía Naranja trata de ampliar los cauces del desarrollo local, teniendo como insumo principal el talento de las personas para crear valor, mientras transforman sus ideas en bienes y servicios. Este proceso aprovecha la creatividad, el cual es uno de los mayores recursos que tenemos, y que además, es inagotable.

Este enfoque económico tiene como objetivo principal darle a los emprendedores culturales el reconocimiento que merecen, y que estos puedan tener una vida digna a través de sus trabajos artísticos y creativos. Además, bajo esta perspectiva se concibe a la cultura como un elemento importante de desarrollo para las personas, ya que esta nos condiciona en nuestro modo de pensar, sentir y actuar, e influye en nuestra expresión creativa.

La economía naranja en Latinoamérica
El futuro de las ciudades está ligado a la economía creativa, es por este motivo que se deben comenzar a promover modelos de economía naranja que permitan generar nuevas formas de crecimiento, y establecer nuevos paradigmas económicos, culturales y sociales que se adapten a los cambios que están ocurriendo en el mundo con los avances tecnológicos.

Latinoamérica es un muy buen escenario para experimentar con este nuevo paradigma económico-cultural, ya que es bien sabido que la región posee un nivel considerable de riqueza cultural y de patrimonios, que podrían ser usados para generar riquezas y aportar al Producto Interno Bruto (PIB) de los países de una forma mucho más sostenible que la que plantean los modelos económicos tradicionales.

Cabe destacar que este tema de la creatividad y la cultura no es algo nuevo para la región latinoamericana y que, de hecho, hay algunos países que se posicionan como los pioneros en lo que se refiere a avances en políticas y legislación para las ICC y para los emprendedores, artesanos, cineastas y demás agentes que conforman los sectores creativos de cada país.

Entre los países pioneros se encuentran Colombia y Brasil. El primero es un referente importante a escala mundial, ya que ha desarrollado una agenda estratégica en cuestiones de presupuesto, planificación, legislación y diseño de estadísticas que construye poco a poco todo un ecosistema naranja fundamentado en el talento de los colombianos, el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2030, y la vocación cultural de sus territorios.

Mientras tanto, Brasil tiene uno de los mercados culturales más grandes de todo el mundo, y las ICC contabilizan ya más de 250 establecimientos de trabajo, según el Mapeo de la Industria Creativa en Brasil que se realizó en el año 2017. Aun así, Brasil está bastante atrasado en lo que se refiere al diseño de una política estratégica y una inversión planificada y estructural en el área cultural. 

La Economía Naranja trata de reivindicar a los artistas
La reivindicación del arte y el empoderamiento de los trabajadores culturales son dos de las metas más importantes que se traza este paradigma naranja de la economía, enfocándose siempre en producir un futuro más incluyente y sostenible para todas las personas que habitamos el planeta; es por esto que no se debe minimizar ni subestimar el impacto que tiene el desarrollo cultural en el bienestar colectivo de una nación, partiendo desde las comunidades más pequeñas, hasta llegar a las industrias más grandes.

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