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El poder de las Big Tech y sus efectos sobre la sociedad

Por: Financiero 17 Ene 2021

Estamos en tiempos sin precedentes de crisis sanitaria, económica y social, las grandes tecnológicas también quieren tener su lugar en esta parte de la historia. Como ya sabemos, todos los que tenemos cuentas de redes sociales estamos sujetos a aceptar los términos y condiciones que imponen las propias aplicaciones para poder usar sus plataformas.


El poder de las Big Tech y sus efectos sobre la sociedad
Enfoque jurídico

Darío González Martínez
Abogado corporativo
@dariolawyer

Estamos en tiempos sin precedentes de crisis sanitaria, económica y social, las grandes tecnológicas también quieren tener su lugar en esta parte de la historia. Como ya sabemos, todos los que tenemos cuentas de redes sociales estamos sujetos a aceptar los términos y condiciones que imponen las propias aplicaciones para poder usar sus plataformas.

Somos tan sumisos que a veces ni revisamos lo que nos aplican sin saber que en el fondo estamos aceptando que prácticamente entren hasta la intimidad de nuestras vidas para configurar un perfil nuestro, e influir para que compremos según los gustos que les hemos suministrado, como por ejemplo, algoritmos con productos que nos interesan. 

Recientemente WhatsApp informó a todos sus usuarios cambios en su política de condiciones y privacidad, que suponen la compartición de datos con Facebook y que los usuarios deberán aceptar para poder seguir usando este servicio a partir del 8 de febrero de 2021. Estos datos se refieren a los que recopila WhatsApp de los usuarios y a su tratamiento. 

También a la forma en que las empresas pueden usar Facebook para almacenar sus servicios y gestionar sus conversaciones en WhatsApp, al respecto, la empresa explica que “recopila información de los usuarios para operar y promocionar, mejorar, entender, personalizar y respaldar sus servicios”, como, por ejemplo, número de teléfono, ubicación del dispositivo, agenda de contactos, estados compartidos, datos de pago, ajustes, interacción, entre otros. 

Al leer estos nuevos términos y condiciones parecen ser simples nuevas reglas del juego y que serían para “mejorar” la experiencia entre los usuarios y la propia empresa, pues desde de mi óptica jurídica no lo es, ya que le damos derecho a usar nuestros datos para a su vez, venderlos comercialmente a las empresas que buscan vender sus productos y servicios y generar más ingresos, es decir, que tanto WhatsApp como sus clientes se benefician de la información que brindan los usuarios y lograr sus objetivos a corto y mediano plazo. 

El hecho de compartir los datos con Facebook, supone precisamente el manejo de toda la información para crear perfiles de gustos y preferencias de cada persona para poder ofrecerle, mediante algoritmos, todos los posibles productos que esa persona podría adquirir y mantener la cadena de ventas. 

Todo esto produce un cambio a favor de WhatsApp y Facebook ya que el punto principal de estas nuevas políticas, suponen un mayor manejo de la información de los usuarios del que ya tienen, por ende, se verán beneficiados enormemente aumentando sus jugosas ganancias, sin reportar ganancia alguna, por supuesto, para ningún usuario. 

Otra de las desventajas que, supongo, vienen con estos nuevos lineamientos, es la de recibir “chats” de empresas promocionando sus productos para que lleguen directamente a nosotros, pero como ya hemos dado nuestro consentimiento, esto sería plenamente válido y no podemos poner oposición, ya que simplemente si no nos gusta, tendremos que cerrar nuestra cuenta e irnos a otra plataforma. 

A raíz del anuncio de las nuevas políticas de WhatsApp, millones de usuarios a nivel escala han optado por irse a otras aplicaciones de mensajería como “Telegram” y “Signal” que han informado de cifras récord de nuevos usuarios, quienes buscan algo de privacidad para evitar el manejo indiscriminado de información por parte de Facebook y WhatsApp.

Hablando un poco de estas dos aplicaciones, tenemos que Telegram accede al número de teléfono, usuario y contactos, en tanto Signal es la que más se preocupa por la privacidad, ya que solo tiene acceso al número de teléfono y la última vez que el usuario se conectó (solo el día y no la hora). 

En Panamá, y en la mayoría de los países de Latinoamérica, no existe una regulación directa que intervenga en las actuaciones de las “Big Tech” como WhatsApp y Facebook, ya que no podemos objetar ante las autoridades competentes el manejo que venimos anunciando por parte de estas empresas, caso contrario de Europa.

La Unión Europea sí tiene una regulación que impide a estas tecnológicas el manejo inescrupuloso de información para fines comerciales, citamos el caso reciente del Tribunal Supremo Europeo, que aprobó acciones legales por parte de los usuarios en contra de Facebook, cuando esta haga rastreos y recabe información ilegalmente para espiar el contenido de sus navegaciones por internet y uso de otras aplicaciones. 

Esto marca un acontecimiento importante para la sociedad europea, ya que se pone un alto a estas empresas y evitan que sigan compartiendo la información personal de cada usuario para incrementar sus ganancias.

Nosotros compartimos plenamente el criterio del Tribunal Supremo Europeo y recomendamos a nuestras autoridades seguir esta sentencia como ejemplo jurídico para proteger la integridad de los datos de sus nacionales. 

Otro acontecimiento trascendente es el “boycott” que está protagonizando Facebook, Twitter, Snapchat y otras plataformas en contra del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump cerrando todas sus cuentas debido a los disturbios en el Capitolio, también producto de estos hechos, los seguidores del líder estadounidense estaban aparcados en una red social llamada “Parler” pero inmediatamente tanto Google como Apple decidieron eliminar esta aplicación de sus buscadores de aplicaciones, lo que terminó definitivamente con la permanencia de esta red social de internet. 

Los nuevos términos y condiciones impuestos por WhatsApp suponen un manejo indiscriminado e inescrupuloso de los datos de los usuarios, los cuales se traducen en ganancias incalculables para este grupo empresarial que ha monopolizado la industria de las redes sociales por varios años, controlando la interacción y mostrando los gustos de todos nosotros sin nuestro consentimiento. Por todas estas malas prácticas, los Estados deben preparar una regulación en conjunto que detenga estos acontecimientos y ponga un alto en el uso y manejo de datos de cada persona que se registra, quedará a consideración de cada usuario seguir o no con WhatsApp o emigrar a otras plataformas de mensajería instantánea.

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