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El poder de la autenticidad

Por: Financiero 10 Ene 2021

Cuando Nubia Gaona grabó su primer video para YouTube, esperaba en secreto que alguien lo viera y le donara un computador, para que sus niños pudieran recibir clases virtuales durante la pandemia. Apenas una semana después de publicarlo, y a través de su vídeo, se habían vendido más de mil kits para sembrar en huertas caseras.


El poder de la autenticidad
Una madre campesina y sus hijos crearon un canal de YouTube durante la cuarentena para enseñar a las personas a vivir de la tierra

Redacción El Financiero

Cuando Nubia Gaona grabó su primer video para YouTube, esperaba en secreto que alguien lo viera y le donara un computador, para que sus niños pudieran recibir clases virtuales durante la pandemia. Apenas una semana después de publicarlo, y a través de su vídeo, se habían vendido más de mil kits para sembrar en huertas caseras.

No hubo que esperar un regalo. Nubia adquirió portátiles para cada uno de sus tres hijos con el dinero que obtuvo, además de smartphones. Antes, compartían un celular de baja gama que apenas les alcanzaba para conectarse a internet.

Eso fue durante la llegada de la Covid-19 a Latinoamérica. Actualmente, su primer video titulado “Familia campesina decide volverse youtuber” suma más de 1,5 millones de reproducciones, y su canal “Nubia e hijos” supera los 723 mil suscriptores. Su historia fue publicada originalmente en YouTube Official Blog (blog.youtube) y cubierta por Tatiana Márquez, Jefa de Comunicaciones para Colombia, Centro América y el Caribe.

La vida campesina en Colombia
Nubia Gaona perdió a su esposo hace dos años, y desde entonces lava papas y barre escuelas para mantener a sus hijos, quienes viven junto a ella la zona rural de Chipaque, municipio ubicado al pie de un páramo, en el departamento de Cundinamarca y a una hora por carretera de la capital, Bogotá.

Ella y su familia no tienen techo propio. “En Colombia, el 90% de las familias campesinas vive en pobreza extrema, y sus cultivos se ven afectados por el precio del mercado y la alta cantidad de intermediarios” reza un mensaje en pantalla negra al final de su primer video. Esos mensajes sociales son una marca que se repite en los videos que han publicado a la fecha.

Lo que sí poseen esta madre campesina y sus hijos es determinación para ayudar a los demás. La idea del canal fue de David, de 15 años. Él quería enseñar sobre el campo. Consideraron que lo mejor era empezar con huertas caseras, ya que, debido al confinamiento, la gente podría estar interesada en cultivar en sus hogares. “Hagamos esto viral y que nadie se tenga que ir a acostar sin comer, sabiendo que podemos cultivar nuestros propios alimentos en casa” dice David, promocionando kits de siembra por 18 mil pesos, alrededor de 4,5 dólares.

Sus vecinos los tratan como aliados. “Lo que hemos hecho no es beneficio para mi familia sola. También hemos ayudado a varios amigos campesinos. Eso es una alegría, porque ellos también están vendiendo sus productos sin ningún intermediario”, dice Nubia.

¿Cómo lo hacen?
Los videos los realiza Juliana Zapata, una administradora de empresas a la que siempre le gustó tomar fotos. No hay guiones. Mediante un grupo de chat se ponen de acuerdo sobre los temas. Los hijos de Nubia cobran un rol protagónico, buscando información complementaria

La factura artesanal de sus videos solo refuerza uno de los más poderosos valores de Nubia y sus hijos: la autenticidad. Sin saberlo, ella y sus hijos enseñan otra cosa más con su canal: el uso de herramientas tecnológicas para generar impactos positivos en una comunidad.

En destaque

“Son las personas más felices en hacerlo. Lo más maravilloso para un niño es jugar con la tierra. La tierra le da a uno experiencias muy bonitas. Lo más hermoso que Dios les regaló a todos los seres humanos es el campo. Porque la tierra es lo que produce la comida” – Nubia Gaona. Sus hijos le han enseñado sobre tecnología, mientras ella les enseña amor a la tierra.

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