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Economía

El plástico panameño se convierte en casas

Por: Financiero 04 Abr 2021

En el Área Económica Especial Panamá Pacífico se instaló la mayor planta procesadora de plástico de la región. De la mano de la Fundación Botellas de Amor, este emprendimiento es pionero en fomentar la recolección de residuos plásticos, y de la transformación de los mismos con fines sociales.


El plástico panameño se convierte en casas
Botellas de Amor Panamá instaló una planta procesadora de plástico de un solo uso. Los deshechos se convertirán en materia prima para beneficio social

Redacción El Financiero

En el Área Económica Especial Panamá Pacífico se instaló la mayor planta procesadora de plástico de la región. De la mano de la Fundación Botellas de Amor, este emprendimiento es pionero en fomentar la recolección de residuos plásticos, y de la transformación de los mismos con fines sociales.

La alianza busca establecer un modelo integral de reciclaje para transformar los residuos plásticos en viviendas, y muestra el compromiso de Panamá Pacífico con la sostenibilidad. La materia prima resultante del reciclaje del plástico se convierte en Recycled Plastic Lumber, o RPL, material que se puede emplear para construcción.

¿Qué es una botella de amor? El término se aplica al llenado de botellas plásticas con residuos de empaques flexibles generados en escuelas y hogares, evitando que terminen en vertederos, cuencas de ríos o sitios de depósito indebido, para luego transformarlas en RPL, suerte de madera plástica utilizada para construir parques infantiles, mobiliario urbano, y viviendas de beneficio social.

Se conoce como plásticos o bolsas flexibles a los empaques de productos como arroz, embutidos, salsas, empaques de medicamentos, entre otros; antes de llevarlos a los centros de acopio, es menester lavarlos y limpiarlos, para que no tengan residuos orgánicos adheridos. Así se garantiza que se dispongan correctamente los residuos, y se logre el cierre del ciclo del plástico post consumo.

La Fundación Botellas de Amor inició en Colombia durante 2016, proponiendo una solución integral al manejo sustentable de residuos plásticos flexibles, al mismo tiempo que se aporta a mejorar la calidad de vida de las comunidades latinoamericanas. 

Durante los primeros dos años de funcionamiento en Panamá, se han recolectado alrededor de 130 toneladas de materiales plásticos post consumo, y cerca de 1.000 toneladas provenientes de la industria. Luego de transformarlos, se han donado cinco viviendas, 18 mesas comedores, 10 bibliotecas, cinco parques infantiles, diez puntos ecológicos y 60 puentes.

Ahora, con la inauguración de esta nueva planta, el objetivo es alcanzar el siguiente nivel y hacer crecer de forma exponencial el manejo de residuos. “La meta es tener en 6 meses, 43 puntos de acopio activos en la ciudad de Panamá. La labor de Botellas de Amor es educar a la población en general y a la empresas para que contribuyan con la recolección de estos materiales que brindan oportunidades de viviendas dignas para latinoamericanos en situaciones difíciles”, señaló la presidenta de Botellas de Amor Panamá, Maryorie Joudry.

Según Joudry, otro objetivo es lograr que cada panameño se responsabilice por sus empaques plásticos, los introduzca en una botella y los lleve a los puntos de recolección. Los programas y puntos de acopio de la Fundación evitarían que el plástico llegue a mares, costas, y vertederos ya colapsados. La planta de Panamá Pacífico tendrá dos líneas de producción, y llegar a la meta dependerá de que la ciudadanía provea la cantidad de residuos necesaria.

Retos por cumplir
Según se informó en la web del canal televisivo TVN, Panamá es el segundo país latinoamericano con mayor consumo de plástico per cápita, incluso por delante de Chile, el cual cuenta con una población y una economía más grande. Según Maryorie Joudry, sólo el 3% de este plástico se recicla; sin embargo, como efecto de la pandemia, es posible que este porcentaje se haya reducido hasta al 1%.

A pesar de que el programa ha visto avances en la capital panameña, según Joudry, en el interior del país es aún peor. En otras partes del país, indica, no se recicla “casi nada”. Botellas de Amor busca pasar de ese pequeño porcentaje de desechos que actualmente se reciclan, a captar un 20% de los residuos plásticos, en un plazo de cinco años.

Mediante las botellas de amor es posible brindar una solución a los plásticos de un solo uso. Sandy Watemberg, directora de proyectos de la Fundación Marea Verde, alaba que hayan iniciativas de ley que busquen restringir los plásticos de un solo uso, los cuales tienen limitada utilidad pero que duran cientos de años causando daño al medioambiente panameño.

Watemberg también señaló que es destacable que la cultura del reciclaje poco a poco está calando en la conciencia de los panameños, de la mano de organizaciones que la promueven. Sin embargo, a su juicio, faltan algunos puntos en la cadena de reciclaje, como lograr establecer un sistema de economía circular que agregue valor a los productos elaborados con materiales reciclados.

La Fundación Botellas de Amor tiene representación no sólo en su país de origen, Colombia, sino en otras naciones como Argentina, Ecuador o Panamá. La organización se ha trazado la meta de entregar 4 millones de viviendas en Latinoamérica y el Caribe. En Panamá, la meta es entregar 3 mil viviendas y 7 mil parques, aportando a la mejora de urbanismos y las condiciones de vida de ciudadanos en condiciones desfavorables.

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