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El pasado y el futuro del dinero: de la sal a las criptomonedas

Por: Financiero 14 Feb 2021

Imaginemos por un momento un mundo sin dinero, donde solo contamos con el trueque. ¿Cuántos mangos debo dar a cambio del queso que necesito hoy?, ¿qué hago con los mangos que maduraron esta semana, si ya obtuve lo que necesitaba con una parte de ellos y aún me sobraron algunos?, ¿qué haré el mes próximo, cuando no haya frutos en mis árboles, pero yo vuelva a necesitar cosas o servicios?


El pasado y el futuro del dinero: de la sal a las criptomonedas
El dinero es uno de los inventos más geniales de la humanidad.
Compás Financiero

Andrés Chiodi
Consultor Financiero
Profesor del IESA Panamá
@CompasFinancier

Imaginemos por un momento un mundo sin dinero, donde solo contamos con el trueque. ¿Cuántos mangos debo dar a cambio del queso que necesito hoy?, ¿qué hago con los mangos que maduraron esta semana, si ya obtuve lo que necesitaba con una parte de ellos y aún me sobraron algunos?, ¿qué haré el mes próximo, cuando no haya frutos en mis árboles, pero yo vuelva a necesitar cosas o servicios?

El punto es: el trueque ya era complicado en la antigüedad; hoy sería imposible de aplicar, especialmente si lo hacemos a la gran escala que tiene la economía ahora. 

En algún momento de la prehistoria las personas consideraron válido recibir, a cambio por su trabajo o sus bienes, algunos objetos que tuvieran estas características: primero, que fueran del interés de muchas personas; segundo, que no se dañara fácilmente con el tiempo; tercero, que fuera fácil de transportar y; cuarto, que fuera fácil ponerse de acuerdo sobre cómo contarlo.

Algunos pueblos consiguieron en la sal lo que buscaban, ya que era lo que usaban todos para conservar alimentos; otros pueblos usaron los granos de cacao, que a todos gustaban en Centroamérica. Luego, vinieron los pedacitos de metal, que duraban guardados aún más que las semillas, y trozos de papel con un valor escrito, más fáciles de transportar en grandes cantidades que el pesado metal, y, no desde hace mucho, un simple número, un saldo, visible en las pantallas de los sistemas de los bancos o en una billetera virtual de criptomonedas, transportables instantáneamente de un lado al otro del planeta.

Seguro estará de acuerdo con que es absurdo plantearse la vida moderna sin alguna forma de dinero. 

El dinero es un acto de fe

El dinero, en sus diversas formas, es parte de nuestra vida como la conocemos. Mientras haya fe en que lo que tenemos acumulado en efectivo u otras formas equivalentes, o el que nos dan por nuestro trabajo, será aceptado luego por otras personas por ese mismo valor, ese dinero será valioso. Y el día que perdamos esa fe habrá serias consecuencias, pero también sabremos conseguir otras formas de dinero en las cuales confiar. 

A veces la confianza en alguna forma de dinero surgía espontáneamente, otras veces era fruto de la imposición del gobernante, quien suele crear dinero para pagar por lo que necesita, a cambio de aceptarlo de regreso cuando las personas deban pagar impuestos. 

La fe que se tiene en una moneda puede cambiar. Por ejemplo, hubo un tiempo en el cual se despreciaban los dólares de los Estados Unidos y en su lugar se prefería la moneda de México. 

En los últimos tiempos hemos podido ver cómo nuevas monedas reclaman su espacio y otras desaparecen. Salen de la vista los cheques de viajero y llegan cosas como los “vales de alimentación” o el Bitcoin. 

El valor de todos, sin excepción, depende de la fe que inspiran en otros para atesorar riqueza, servir de medio de intercambio y facilitar la valoración de las cosas. Incluso una moneda de oro dejaría de ser valiosa si no fuera aceptada ampliamente, por ejemplo porque el oro se volviera muy abundante. 

Eso es así, aunque aún existan quienes añoran los tiempos en las que las monedas estaban hechas de metales preciosos, o que los billetes eran todos intercambiables a tasa fija por esos mismos metales. Ellos quisieran cambiar el dinero actual, al cual le tienen poca confianza, por dinero antiguo, sin darse cuenta que su valor también era un tema de fe. 

Las criptomonedas son una propuesta innovadora en muchos sentidos, sin embargo también tienen sus riesgos, por ejemplo el de perder las claves de la billetera electrónica que las contiene o que no haya internet para comunicarse con los servidores de blockchain que registran las transacciones. 

Para ser útiles como medio de pago, deben ser aceptadas ampliamente y con un valor reconocido por muchos. Aunque se haya insistido mucho en resaltar sus diferencias respecto a las monedas nacionales, por ejemplo respecto a que ningún gobierno podría manipular la emisión de las más conocidas y hacerles perder valor por inflación monetaria, se sustentan igualmente en la fe que tengan las personas de que son valiosas. 

El dinero no es en ningún caso una inversión o un fin en sí mismo, es solo un vehículo que nos facilita vivir y alcanzar nuestras metas

El dinero nos tiene que facilitar la vida, no entorpecerla. Comprender su naturaleza, apreciarlo pero sin darles atributos enfermizos, nos ayuda a vivir serenamente. 

El dinero per se no es una inversión, en ninguna de sus formas -sea oro, euros o bitcoins-. Acumularlo y pretender ganancias con él, sin poner ese capital al servicio de actividades productivas que generen ganancias, no es invertir sino simplemente es especular. Y especular no es algo peyorativo a pesar que ciertas ideologías intenten cambiar su significado. 

Sentarse sobre una pila de lingotes, o acumular criptomonedas es tan productivo como puede serlo guardar dinero bajo el colchón. Pueden haber aumentos de su valor -al final todo valor es relativo-, pero no generan riqueza por sí mismos. 

Entenderlo es importante, más cuando hay quienes se dejan llevar por las noticias sensacionalistas, la euforia de las masas o las trampas de los que viven de la irracionalidad ajena.

La economía seguirá cambiando. El empuje de las nuevas tecnologías financieras seguirá transformando el futuro. En ese futuro, más o menos cercano, considero que el válido concepto de las criptomonedas jugará un papel importante, sin embargo creo que podría terminar siendo diferente a lo que propone esta primera generación de monedas virtuales, ya que la creatividad humana se empecina en mejorar constantemente incluso a las mejores ideas. 

Comprender la razón de ser del dinero en las finanzas, y cómo puede jugar en pro de nuestras metas, es un ejercicio mental que significa mucho para nosotros y el objetivo común de poner los números a nuestro favor.  

¿Quieres saber más acerca del dinero? Lee Compás Financiero Personal

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