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El fracaso como combustible del emprendimiento latinoamericano

Por: Financiero 07 Jun 2021

Emprender en Latinoamérica nunca ha sido fácil, ni tampoco nunca había existido un momento con tantas oportunidades, herramientas tecnológicas, y un contexto socioeconómico que nos empuja hacia el emprendimiento.


El fracaso como combustible del emprendimiento latinoamericano
En Perú nacen unas 850 empresas cada dia, pero desaparecen 469.
Esta estadística del INEGI refleja la realidad de la región

Rehtse Terán

Emprender en Latinoamérica nunca ha sido fácil, ni tampoco nunca había existido un momento con tantas oportunidades, herramientas tecnológicas, y un contexto socioeconómico que nos empuja hacia el emprendimiento.

El argentino Marcos Galperín, fundador de Mercado Libre, lo afirmó sólidamente. “Nunca hubo en América Latina un mejor momento para emprender que ahora”, dijo en noviembre pasado en el foro virtual XCala Summit, según citó la BBC.

El empresario destaca que “están dadas todas las condiciones: hay grandes emprendedores, hay casos de éxito, hay inversores ángeles, hay instituciones privadas, públicas y ONGs que se dedican a apoyar a emprendedores”.

El despegue experimentado por el comercio electrónico, la disponibilidad de herramientas financieras y soluciones fintech, las oportunidades del mundo cripto, entre otros factores, parecen aupar el emprendimiento y tenerlo como la panacea. Sin embargo, las estadísticas ofrecen un panorama realista, que nos hace volver a tierra y tener en cuenta que muchos negocios fracasarán, o no pasarán del primer año.

¿Cómo encontrar un punto medio? Analicemos las razones por las cuales los emprendimientos latinos fracasan, a qué se debe, y cómo podemos aprender de los fracasos propios y ajenos.

Causas externas del fracaso
Además de los cambios tecnológicos, sociales y de otros ámbitos, producto de la cuarta revolución industrial, la pandemia de la COVID-19 cambió las reglas del juego, acelerando algunos procesos y cambiando, quizá de forma irreversible, la forma de hacer negocios. Este entorno es descrito por Vanessa Carabelli, experta peruana en emprendimiento y construcción de marca, como “VUCA+H”.

El término es usado en el mundo gerencial, y proviene del acrónimo en lengua inglesa: Volatility, Uncertainty, Complexity, Ambiguity – Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad. Entornos como estos, evidentemente, son difíciles para hacer negocios, pero a la vez abren la puerta a muchas oportunidades para innovar o superarse.

Sea por los cambios tecnológicos, o como consecuencia de la pandemia, LatAm ha experimentado pérdidas masivas de puestos de trabajo. Sin embargo, para los latinos, esta situación no es inédita, lo cual hace que muchas de estas personas se adapten a los cambios.

“Se han perdido alrededor de 20 millones de empleos en LatAm y es por eso que los latinoamericanos se han dedicado a emprender, porque no encuentran trabajo en sus empresas. Nos encontramos en un entorno VUCA+H porque es un entorno con muchísima incertidumbre y complejo”, opina Vanessa Carabelli.

El Instituto del Fracaso, según un estudio realizado en México, identificó las cinco principales razones por las cuales los emprendimientos en ese país no prosperan.

La primera razón fue tener ingresos insuficientes para subsistir (65%), falta de indicadores (485), falta de proceso de análisis (44%), planificación deficiente (44%) y problemas de ejecución (43%).

Un sondeo similar realizado por la misma institución en Colombia reveló que en esa nación, los ingresos insuficientes fueron la principal razón del fracaso (74,4%), seguido de los problemas en la ejecución (67,3%), problemas de financiamiento (63,9%), y tener puntos de venta inadecuados (59%).

Estos estudios revelan que las causas externas no son las únicas que motivan los fracasos, sino que también hay importantes motivos internos relacionados con educación, falta de planificación, o factores culturales

Debilidades internas
A pesar de que la región tiene altos índices de emprendimiento, incluso desde mucho antes de la pandemia, también observa considerables porcentajes de fracasos.

El periodista Andrés Oppenheimer, en su libro “Innovar o Desaparecer”, según cita una entrada de blog de NextU, opina: “lo que he encontrado en mis viajes por América Latina es que los elementos que frenan la innovación, son la ausencia de una cultura de admiración por los emprendedores e innovadores, y la poca tolerancia social al fracaso. Estos mismos factores son los que determinaron el éxito de Silicon Valley”.

De acuerdo a un estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), al día nacen unas 850 empresas, pero desaparecen 469. En este sentido, Perú es el cuarto país de América Latina con mayor descontinuación, según informó la Agencia Órbita en una nota publicada en su web. Este panorama es bastante similar a otros países de la región, donde manejan índices muy parecidos.

Para Oscar Luna Villalba, docente de la Escuela de Gestión y Negocios de Cibertec, factores como la falta de planificación eficiente, no tener indicadores de corto, mediano y largo plazo, o la innovación en la generación de productos y servicios son algunos de los elementos que influyen en el fracaso de las empresas.

“Emprender requiere un gran esfuerzo, desde realizar una correcta planificación de objetivos reales y medibles hasta identificar al tipo de cliente e implementar los canales de comunicación correctos para atenderlo. Para ello, hay que tener las herramientas y conocimientos adecuados que son muy importantes para sacar adelante un negocio”.

Vanessa Carabelli señala tres estadísticas sobre las que vale la pena reflexionar, para evitar caer en errores que condenan a los emprendimientos, por muy prometedores que sean:

El 30% de los emprendedores de la región se capacitan sobre la marcha, una vez que ya han puesto en funcionamiento su negocio.

El 24% es autodidacta, nunca busca formación profesional y aprende “por ensayo y error” algo que puede ser sumamente costoso para un emprendimiento.

El 48% de los emprendedores de Latinoamérica comienzan sus proyecto con fondos propios (47% pide esos fondos a familiares y amigos) porque no consigue apoyo económico de los bancos. Esto se debe a muchos factores, pero un factor determinante es, precisamente, la falta de formación y planificación profesional de un negocio. El “como vaya viniendo vamos viendo” espanta a los inversionistas.

Valores latinoamericanos que juegan a favor
Según Carabelli, un emprendedor debe tener un set de habilidades duras y blandas para ser exitoso en LatAm. En cuanto a las habilidades blandas, la experta opina que el latinoamericano, por defecto, tiene grandes ventajas, como la resiliencia, la sociabilidad, y un sentido de comunidad.

Con esto, Carabelli se refiere a que, en términos generales, los latinoamericanos tienen como costumbre el trabajo en equipo, que crea lazos estrechos de amistad y de familia para resolver problemas que, de forma individual, no sería sencillo resolver.

Esta cualidad debe ser aprovechada para que los emprendedores no caigan en la trampa de ser “toderos”, sino que es importante rodearse de un equipo multidisciplinario y que comparta los valores y la visión de los emprendedores. Esto representa, si cabe, un pilar vital para que un emprendimiento logre extenderse en el tiempo y cosechar éxito, sorteando los obstáculos de nuestro entorno volátil.

En cuanto a la resiliencia, es una cualidad especialmente útil para innovar y crear soluciones; los latinos son creativos, por antonomasia. En contraparte, ello también provoca un exceso de confianza que muchas veces se traduce en fracaso.

Replantear el fracaso
Fracasar, como hemos visto, es tremendamente común en Latinoamérica, y la gran mayoría de iniciativas y emprendimientos fallarán en el corto plazo. Sin embargo, podemos interpretar esas estadísticas y darnos cuenta, de forma realista, que nos puede pasar a todos, que es inesperado a pesar de tener razones, y sobre todo, que es una condición sine qua non para alcanzar el éxito

De acuerdo con Scott Galloway, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Stern de Nueva York, éxito es igual a resiliencia + fracaso. Entonces esto significa que “la clave para el éxito está en la habilidad de llorar y seguir adelante”. Aquí vemos una fuerte relación entre el fracaso y el éxito, pero con un ingrediente importante: resiliencia. Con resiliencia y constancia, el fracaso conducirá al éxito.

A pesar de que sucede todos los días, y en todas partes del mundo, pensar en el fracaso aún nos genera miedo y ansiedad, debido a que tiene consecuencias diferentes para cada persona. Si bien es muy difícil cambiar las reglas y las situaciones sociales o económicas que hacen fracasar los emprendimientos, sí podemos cambiar nuestro paradigma del fracaso.

Como reflexión final, dejamos en el lector la idea de que el error es común, es normal, y que cuando nos sucede debemos estar preparados en lo emocional – para seguir adelante – y en lo intelectual – para repasar lo sucedido y descubrir las causas. Sólo así podremos salir del fracaso más creativos, más comprometidos, y más aprendidos.

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