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El ejercicio suma al bienestar del embarazo

Por: Financiero 10 May 2021

El bienestar del entorno intrauterino, durante el proceso de embarazo y parto, puede resultar determinante para el bienestar de los recién nacidos. La calidad de vida futura de los seres humanos será un reflejo de lo que pasó en el útero. Esto se debe a la gran cantidad de modificaciones que el período puerperal ocasiona en el organismo femenino, y en el del bebé.


El ejercicio suma al bienestar del embarazo
La actividad física moderada repercute positivamente en la salud
de las gestantes y recién nacidos

Redacción El Financiero

El bienestar del entorno intrauterino, durante el proceso de embarazo y parto, puede resultar determinante para el bienestar de los recién nacidos. La calidad de vida futura de los seres humanos será un reflejo de lo que pasó en el útero. Esto se debe a la gran cantidad de modificaciones que el período puerperal ocasiona en el organismo femenino, y en el del bebé.

Los estilos de vida actuales, que conllevan elevados niveles de estrés, sedentarismo y mala alimentación (factores exacerbados por la pandemia), generan complicaciones físicas como la alteración del metabolismo, padecimientos cardiovasculares, y molestias articulares y musculares. E incluso también desórdenes psíquicos y emocionales; todo ello, en conjunto, afectan el bienestar de las mujeres embarazadas y de su descendencia.

Una manera de prevenir estos problemas es a través de la actividad física moderada, la cual proporciona calidad de vida antes, durante y después de la gestación. Los beneficios de un embarazo activo no sólo conllevan mejoras físicas y fisiológicas, sino también psíquicas y emocionales.

El yoga, una herramienta de bienestar
Isabel Coca, enfermera, matrona y autora del libro Yoga y gestación, afirma que esta práctica “es un atajo para descubrir la fuerza de la mente y todo el mundo interior que todos y cada uno albergamos”.

Gestar una vida es un cambio total, de cuerpo y mente. “Y la forma en que preparamos y acogemos la llegada de un recién nacido será de vital importancia para su desarrollo en el futuro”.

En su libro, ella recomienda que cualquier embarazada, incluso si nunca lo ha practicado, puede empezar a hacer yoga. Aunque deja en claro que se debería esperar a tener 12 semanas, aunque la embarazada sea debutante o experta en esta práctica.

Coca aclara, en una nota de prensa publicada en la web del diario La Vanguardia, que si la fecundación ha sido in vitro, si es un embarazo de gemelos, o si se ha tenido abortos espontáneos previos, se debe esperar cumplir dieciséis semanas de gestación.

La autora deja en claro que, a pesar de que una mujer sea practicante habitual, debe ser consciente de que la gestación es una época distinta. Por tanto, el ritmo de práctica nunca debería ser igual, y las posturas deben ser modificadas.

Pero los textos antiguos ya recomendaban su práctica, calificandola de imprescindible: en el primer texto de yoga dedicado a las mujeres (Ioga-Rahasya o Los secretos del yoga, de Nathamuni, que data del 824 dC) ya se habla del embarazo.

Otra advertencia a tener en cuenta es que todas las posturas que impliquen posiciones sobre la cabeza, extensiones posteriores, torsiones forzadas y flexiones extremas hacia adelante, están contraindicadas. Además, de presentarse molestias, la práctica debe ser postergada hasta cumplir tres meses de embarazo.

Lo importante es que esta nueva experiencia del yoga puede ayudar de forma especial a las madres “a conectar con su cuerpo para poder traer al mundo a sus hijos con alegría, plena consciencia y control de todo el proceso”. Lo que no evita su práctica, remarca la autora, es el dolor. Ni siquiera garantiza que el parto sea más fácil.

“Pero sí da fuerza, energía y el reconocimiento de tus propios recursos”, asegura, porque “la mujer que muestra interés por practicar yoga tiene más posibilidades de desarrollar la capacidad de comprensión del proceso del embarazo y de conectar con su cuerpo y mente, así como percibir las necesidades que van surgiendo y conseguir la seguridad y fuerza necesarias para un parto y una maternidad saludables”.

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