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El dia internacional de la mujer y sus derechos en américa latina

Por: Financiero 07 Mar 2021

Desde que tengo uso de razón he visto a las mujeres luchando por la igualdad de sus derechos. Uno de los antecedentes históricos más relevantes de su lucha se remonta a 1910, cuando Clara Zetkin propuso que se aprobara el “Día de la mujer trabajadora” que se empezó a celebrar un 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, desde entonces se ha expandido a otros países de Europa y el mundo.


El dia internacional de la mujer y sus derechos en américa latina
Enfoque jurídico

Darío González Martínez
Abogado corporativo
@dariolawyer

Desde que tengo uso de razón he visto a las mujeres luchando por la igualdad de sus derechos. Uno de los antecedentes históricos más relevantes de su lucha se remonta a 1910, cuando Clara Zetkin propuso que se aprobara el “Día de la mujer trabajadora” que se empezó a celebrar un 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, desde entonces se ha expandido a otros países de Europa y el mundo. 

Otro de los acontecimientos que dieron origen a esta celebración, fue el incendio en la fábrica de camisas “Triangle Shirtwaist” ocurrido en New York el 25 de marzo de 1911 en donde cerca de 123 mujeres perdieron la vida. 

El Día Internacional de la Mujer hoy en día se celebra cada 8 de marzo, fue decretado por las Naciones Unidas en 1975 y conmemora la lucha de la mujer por su participación dentro de la sociedad, por su emancipación y desarrollo íntegro. 

Debemos destacar las cualidades de las mujeres para el trabajo, pues muchas de ellas se encuentran al frente en la batalla contra la COVID-19 en el sector salud como médicos, científicas, etc, pero, según estudios, globalmente ganan 11% menos en comparación con los hombres. A pesar de esta brecha salarial, cuando las mujeres están a cargo de una empresa se observan resultados positivos, varias de las respuestas más eficientes y ejemplares ante la pandemia han sido dirigidas por mujeres.

En el ámbito político, debemos recordar que la primera presidente mujer de Panamá fue Mireya Moscoso, en el periodo comprendido desde 1999 hasta 2004. Entre sus obras gubernamentales resalta la construcción del puente centenario (sobre el canal de Panamá) y haber recibido por parte de los Estados Unidos todas las áreas canaleras pactadas en el tratado Torrijos Carter.

En Chile subrayamos la presidencia por dos periodos de Michelle Bachelet (2006-2018), en Argentina también la reelección de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), en Costa Rica la elección de su primera presidente mujer en 2010 con Laura Chinchilla (2010-2014), y en Brasil con la presidenta Dilma Rouseff entre los años 2011 a 2014 y 2015 a 2016 (cuando fue destituida anticipadamente por el Congreso brasileño). 

En cuanto al derecho al sufragio, debemos anotar que esta lucha demoró muchos años en ser una realidad, pues en nuestros países no se legalizó el voto femenino constitucionalmente hasta 1929 en Ecuador, a partir de entonces el resto de los países se fueron unido a esta corriente.

Al respecto, vale la pena enfatizar que en varios países hubo un primer movimiento de reconocimiento parcial del derecho a las mujeres a participar en las elecciones y más adelante se les reconoce el derecho universal a poder participar tanto como electoras como candidatas. 

En Uruguay este derecho fue reconocido en 1932, Cuba 1934, Panamá y Brasil 1946, Chile y Costa Rica 1949. 

Un paso para el bienestar femenino

Aparte de esto, hay otra pandemia que afecta el bienestar de las mujeres, y es el tema de la violencia en su contra, uno de los avances regionales ha sido dar importancia al problema y el reconocimiento de los distintos tipos de violencia.

Latinoamérica cuenta con mecanismos para hacer frente a estos tipos de violencias y ha asumido compromisos internacionales en la materia empezando por la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, la plataforma de Acción de Beijing y la Convención Belem do Pará, entre otros; estos instrumentos han tenido como consecuencia la modificación de constituciones y la creación de leyes, así como de ministerios o instituciones especializadas para la mujer, reforma a los Códigos Civiles. 

La tipificación de las violencias como delitos y acciones afirmativas es vital para reducir las desigualdades. 

Actualmente, únicamente nueve de los 33 países latinoamericanos abordan los diferentes tipos de violencia que enfrentan las mujeres, dentro de los cuales destacan los siguientes: 

Colombia cuya legislación contempla los crímenes con ácido, la violencia sexual en los conflictos armados y el feminicidio como expresiones de la violencia contra la mujer

Nicaragua que incorpora la trata de personas como forma de violencia 

Venezuela que contempla la inducción al suicidio como forma extrema de violencia

México donde se realizan regularmente campañas de concientización sobre la igualdad y su legislación, al menos a nivel federal ha evolucionado para ser más protectora; y Bolivia, país pionero en abordar la violencia contra mujeres candidatas a puestos de elección popular.

Con base en lo anterior, se puede percibir que Latinoamérica es una región que avanza en materia de legislación, con leyes que poco a poco abordan los componentes físicos, psicológicos, sexuales, económicos y patrimoniales de la violencia. 

Esta evolución normativa es resultado del esfuerzo de feministas que han luchado por posicionar la violencia contra las mujeres en la agenda pública y política de los países de la región. De tal forma que estas leyes, en la mayoría de los casos, han ido acompañadas de campañas de concientización, pero también del aumento de las penas y las sanciones, apostando por el sistema penal como instrumento para erradicación de la violencia.

El Día Internacional de la Mujer establecido desde 1975 es un reconocimiento hacia las mujeres por su lucha en la igualdad de sus derechos frente a los hombres, pero hoy en día se mantienen ciertas brechas sociales que se deben cubrir, por ejemplo, en lo laboral y político. 

Los países Latinoamericanos han velado por establecer una legislación a favor de las mujeres en virtud de los acuerdos logrados en las diferentes convenciones los cuales se traducen en leyes locales que buscan proteger su integridad.