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Vida y sociedad

El despertar de la energía femenina: Un nuevo ciclo de luz

Por: Financiero 07 Mar 2021

Vivimos en un plano de naturaleza dual. Desde la ciencia lo observamos en términos de polaridad: negativo y positivo. Desde la espiritualidad en términos de Yin y Yang o energías femeninas y masculinas, entre otras tantas identificaciones según el principio filosófico.


El despertar de la energía femenina: Un nuevo ciclo de luz
ALTA FRECUENCIA

Nacarid López
Terapeuta certificada en
Bioneuroemoción y Sonido Ancestral
@nacarid
nacarid.com
soyaltafrecuencia@gmail.com

Vivimos en un plano de naturaleza dual. Desde la ciencia lo observamos en términos de polaridad: negativo y positivo. Desde la espiritualidad en términos de Yin y Yang o energías femeninas y masculinas, entre otras tantas identificaciones según el principio filosófico.

Ambos aspecto representan energías opuestas y a la vez complementarias, presentes en todo lo existente y representan cualidades específicas que requieren estar en perfecto equilibrio para garantizar la armonía.

¿Cuál es el significado de estas energías? 

Energía femenina: En el taoísmo, esta energía se conoce con el símbolo Yin y está asociado a lo femenino. Representa la pasividad, la oscuridad y la tierra. Es una cualidad energética cálida y amorosa que proviene del corazón. Está regida por el hemisferio derecho del cerebro y se asocia al poder creativo.

Energía Masculina: Está asociada a lo masculino. Para el taoísmo representa la luz, lo activo, el cielo. Está regida por el hemisferio izquierdo del cerebro; es la iniciativa, la lógica, la mente. 

Ambas cualidades energéticas están presentes tanto en el hombre como en la mujer. Sin embargo, a lo largo de milenios hemos sido programados socialmente para adoptar estrictamente una u otra según nuestro género biológico.

Es cierto que la energía femenina se ha asociado principalmente a la mujer por el carácter receptivo, afectivo y sensible, pero esto no implica que el hombre no deba o pueda experimentarla.

Siguiendo los principios taoístas del Yin y el Yang, cada una de estas energías necesita de la otra para coexistir, por lo que ignorar una de ellas dentro de nosotros genera carencias y desequilibrio interior.

En algún momento de nuestra existencia, se tergiversó el carácter pasivo y amoroso de la energía femenina, siendo avasallada por su contraparte la energía masculina, mediante la subyugación, marginación y maltrato, como consecuencia de la negación interior de la energía  femenina en la mayoría de los hombres, a lo largo de la historia.

Esto ocasionó la inevitable retirada del Ser hacia su lado más oscuro.

Una energía masculina alejada de la femenina se inclina hacia la dureza, indiferencia, insensibilidad, hacia actitudes que se rigen más por las reglas y la lógica, que por instinto propio y por la constante necesidad del reconocimiento de los demás.

Así mismo, una energía femenina sin la presencia de la masculina, se pierde en su propia amplitud, no termina de dar forma a sus sentimientos perdiéndose en el intrincado mundo de las emociones, no pone  límites, le cuesta pasar a la acción y es extremadamente sensible.

La historia nos ha demostrado con creces el resultado de este desequilibrio y la predominante presencia de energía masculina en nuestra sociedad, distante de su contraparte femenina.

Un  mundo cuyos principios se basan en el individualismo, la competitividad, el irrespeto al medio ambiente, animales y demás personas. Donde la ciencia prevalece sobre las enseñanzas espirituales, con estadísticas de violencia de género siempre en alza.

 Este es el resultado de una sociedad que ha ignorado el amor puro y misericordioso que nace en sus propios corazones. Estamos entrando en un nuevo ciclo de luz No todo está perdido. Estamos viviendo tiempos de cambios energéticos importantes que se han visto reflejados en las distintas luchas a favor de la igualdad de género a lo largo del planeta.

Los sabios maestros de la espiritualidad, hablan del gran movimiento de la Madre Gaia, Madre Suprema de todo lo creado, quien ha comenzado a remover los escombros que bloquean su potente vibración de amor para volver a brillar en su energía creadora y purificadora.

Esto no es más que el renacer del amor dentro de cada individuo. Es el despertar de una energía que por muchos años ha estado dormida y que ha decidido retomar su importante posición en el equilibrio energético de cada ser.

La lucha por la igualdad de género en estos últimos años, el  empoderamiento de la mujer en áreas hasta ahora prohibidas para ella, son un vivo reflejo de este despertar.

Estamos viviendo un ciclo de luz en el que cada corazón comienza a vibrar en una octava superior de frecuencia, expandiendo su conciencia hacia el reconocimiento de su integridad, su unión con el todo y esto incluye el reconocimiento de la importancia del poder de la energía femenina en un hombre y la masculina en la mujer.

En ese sentido  se debe continuar la lucha, usando nuestro propio yo como campo de batalla amorosa cuyo fin último es la conciliación de cada aspecto de nuestra propia esencia.

Solo entonces podremos construir una sociedad en igualdad de derechos, respeto y amor. Busquemos dentro de nosotros y nosotras, esa otra cualidad energética y dejémosla fluir en armonía.

En amistad divina

Nacarid❤

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