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El desafío de la Brecha de Género persiste

Por: Financiero 07 Mar 2021

En el 2020, la pandemia de la COVID-19 remarcó las desigualdades existentes entre hombres y mujeres, e hizo más vigente que nunca la necesidad de cerrar la brecha de género. Fenómenos como el impacto económico para las mujeres como consecuencia del cese de trabajos informales, la división desigual del trabajo de cuidado en hogares, las responsabilidades no remuneradas, y la violencia doméstica, causaron un mayor daño, mientras el mundo ponía su atención en otra parte.


El desafío de la Brecha de Género persiste
América Latina es la región con la mayor proporción de mujeres que emprenden negocios propios

Rehtse Terán

En el 2020, la pandemia de la COVID-19 remarcó las desigualdades existentes entre hombres y mujeres, e hizo más vigente que nunca la necesidad de cerrar la brecha de género. Fenómenos como el impacto económico para las mujeres como consecuencia del cese de trabajos informales, la división desigual del trabajo de cuidado en hogares, las responsabilidades no remuneradas, y la violencia doméstica, causaron un mayor daño, mientras el mundo ponía su atención en otra parte.

Según el Informe Mundial sobre la Brecha de Género 2020, realizado por el Foro Económico Mundial, en 2020 la brecha se situó en un 68,6%. Esto quiere decir que, en comparación con años previos, las diferencias disminuyen, aunque aún queda por cerrar un 31,4%. 

Durante el año pasado, el progreso no sólo fue mayor que en la edición previa, sino más distribuido: de los 149 países evaluados, 101 mejoraron su puntuación, y los 48 restantes han visto su desempeño reducido, o no han mostrado cambios.

El índice Global de Brecha de Género mide la paridad entre hombres y mujeres en cuatro áreas clave: salud, educación, economía y política. En una escala en la que un puntaje de 1 equivale a total equidad y 0, a total inequidad en los salarios entre ambos géneros, Islandia sigue ocupando el primer puesto mundial, con una puntuación de 0,87. Le siguen Noruega, Finlandia y Suecia. 

En Latinoamérica, Nicaragua, que en 2006 ocupó el puesto 62, hoy presume de contar con la brecha de género más estrecha de toda la región: es el quinto país del mundo con mayor igualdad salarial entre hombres y mujeres.

Aciertos y carencias en LatAm
El informe destaca que nuestra región ha cerrado, hasta ahora, un 72,1% de la brecha de género, aumentando 1 punto porcentual desde la medición anterior. A este paso, tomará 59 años emparejar las diferencias. 

Entre los países que más han mejorado, se encuentra México, nación que redujo su brecha de género por 3,4 puntos en una comparación interanual. Sin embargo, en este país existe la brecha salarial más profunda: si 1 equivale a total equidad, y 0 a total inequidad, México obtuvo 0,46, el resultado más bajo en comparación con otros 23 países latinoamericanos.

Tomando en cuenta los cuatro subíndices, todos los países latinoamericanos están bien posicionados en términos de Salud, ya que 13 países han alcanzado paridad de género total, e incluso el que obtuvo menor puntuación, Surinam, ha cerrado la brecha en un 97%. De forma similar, la equidad de género en Educación es completa en 11 países, y está por sobre el 96,7% en todos los demás.

Sin embargo, el desempeño regional en el subíndice Participación y Oportunidad Económica varía entre el mayor puntaje (Bahamas, 83,8%) y el menor (México, 57,4%). Este último país tiene el segundo menor porcentaje de inclusividad en cuanto a la participación de la mujer en la fuerza laboral, después de Guatemala. Sólo el 47% de las mujeres mexicanas están en el mercado laboral.

En las demás economías grandes de la región, las mujeres están relativamente más activas: en Brasil y Colombia, más del 60% de las mujeres están en el mercado laboral, y en Argentina, 57%. Sólo un país, Barbados, está cerca de alcanzar la paridad de género en participación laboral, ya que un 75% de sus mujeres y un 80% de sus hombres están formalmente empleados.

Las brechas en cuanto a Empoderamiento Político también son amplias en muchos países de la región. Al menos, han habido recientes progresos en Costa Rica y México, alcanzando más de un 46% de cierre de la brecha de género. Colombia, por su parte, pasó de un 20,3% en el estudio pasado a un 31,8%. Y aún más, en 2019, hubo al menos un 50% de mujeres en los parlamentos de Bolivia, Cuba y México, y al menos un 50% de los ministros de Colombia, Costa Rica y Nicaragua son mujeres.

El espíritu emprendedor de las latinas
A escala mundial, es destacable que las iniciativas de emprendimiento sean mucho mayores en las economías emergentes, sobre todo teniendo como líderes a las mujeres. Según un estudio realizado por la Global Entrepreneurship Research Association, que tuvo lugar considerando datos de 50 países, América Latina es la región con la mayor proporción de mujeres que emprenden negocios propios. 

De todas las naciones analizadas, las que registran mayor participación femenina en emprendimientos están en LatAm. Es resaltable el ejemplo de Ecuador, en donde más de un tercio de su población femenina entre 18 y 64 años se encuentran en la etapa inicial de establecer sus empresas propias, es decir, en los primeros 3,5 años de vida de un negocio. Esta proporción asciende a más del 32% en Chile, y a un 23% en el Brasil.

El estudio revela que en la región de Latinoamérica y el Caribe tiene las cinco mayores tasas de emprendimiento femenino en su etapa inicial, considerando la muestra global total. El nivel de emprendimiento en etapa inicial excede el 10% de la población femenina adulta en 21 de los 50 economías analizadas en el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) del 2019.

¿Hay más mujeres subiéndose al tren del emprendimiento? El GEM del 2020 parece indicar que las mujeres “están tomando un rol más fuerte y robusto en algunas economías, aunque aún están detrás de los hombres en otras”.

Por su parte, Niels Bosma, Profesor de la Universidad de Utrecht y miembro de la Junta Directiva del Global Entrepreneurship Monitor destaca que “el deseo de hacerse rico y crear riqueza claramente no desaparecerá, ni debe hacerlo. Estos hallazgos demuestran que la creación de riqueza individual no es, en ningún caso, la única motivación para los emprendedores. La nueva generación de emprendedores tienden, en creciente medida, a aspirar otras cosas”. 

Las mujeres al empezar un negocio, reza la web del GEM, tienen más la motivación de marcar una diferencia en el mundo. Los hombres que empiezan un negocio, por su parte, tienen mayor tendencia a crear gran riqueza o generar grandes ingresos, o continuar con una tradición familiar.

¿Cómo acelerar el cierre de la brecha de género?
Las investigaciones del Foro Económico Mundial, específicamente en torno a la segregación laboral, indican que la segmentación de hombres y mujeres en sectores diferenciados contribuye no sólo a que se innove menos, sino que a las mujeres se les remunere peor. Monitorear la paridad de género en las profesiones del futuro, dice el Foro Económico Mundial, es una oportunidad única para guiar a la próxima generación a condiciones más equitativas.

Aunque las políticas públicas y empresariales que pueden ayudar a cerrar la brecha son de dominio público, no hay plantillas predeterminadas en las que los gobiernos y compañías puedan trabajar para provocar un cambio. Sin embargo, el Foro Económico Mundial provee algunos aceleradores, en forma de medidas que pueden adoptarse tanto en la esfera pública o privada, para ayudar a cerrar las brechas de género. Algunos de ellos son:

  • Incrementar la participación de la fuerza laboral femenina de forma amplia, y en sectores seleccionados
  • Incrementar el número de mujeres en posiciones de liderazgo
  • Cerrar las brechas de salario y remuneración
  • Crear y construir paridad en cuanto a trabajos y habilidades emergentes y de gran demanda.

El Foro Económico Mundial informa que estos aceleradores se están ya aplicando en nueve países, de los cuales siete son latinoamericanos, en alianza con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Hacia la equidad de género empresarial
Teniendo en mente las brechas de género laborales, ¿qué iniciativas pueden ser implementadas rápidamente para reducirlas? A pesar de los avances en la región, aún la desigualdad de género es un problema estructural. Tras recopilar lecciones aprendidas y buenas prácticas durante el año 2019, el BID emitió recomendaciones en una publicación titulada “5 Iniciativas para favorecer la Equidad de Género en las Empresas”:

1 – Autoevaluación: este proceso es útil para abrir el diálogo, hacer foco en el problema, y elaborar un diagnóstico para saber la situación actual de la empresa. Gracias a ella, será posible crear una estrategia y construir las bases para el cambio.

2 – Protocolos de prevención y denuncia: la segunda iniciativa es crear un protocolo de prevención y denuncia de acoso sexual. Es necesario contar con una normativa que garantice espacios de contención, y ayuda. Una buena práctica es crear un comité dedicado a este tema, que organice actividades informativas y de concientización, que permitan identificar comportamientos de acoso que han sido naturalizados. Esto puede provocar grandes cambios: en muchos ámbitos el acoso sigue siendo un tema tabú; las mujeres creen que deben “aguantar” para no ser marcadas como “problemáticas”. 

3 – Igualdad de talentos y oportunidades: el tercer paso propuesto por el BID es revisar la gestión humana. ¿Cómo está compuesto el personal? ¿hay brecha salarial por género? ¿cómo apoyar el crecimiento de las personas? Contestar estas interrogantes permite reflexionar y generar cambios para igualar las condiciones laborales.Nuevas perspectivas incluirían hacer foco en el talento, y no en el género, al buscar nuevo personal, realizar evaluaciones de desempeño acorde a esas metas, y establecer un marco de remuneraciones y de liderazgos justos.

4 – Adecuar espacios y hacerlos más inclusivos: este punto tiene que ver con los espacios físicos, en los que muchas veces se materializan sesgos de género de forma inconsciente. Por ello, se recomienda fomentar la inclusión y brindar entornos diversos. Un ejemplo es incluir cambiadores para bebés en los baños masculinos. Otra propuesta es mejorar la calidad de las salas de lactancia, y crear espacios de recreación y guarderías infantiles para los hijos e hijas de los trabajadores.

5 – Conectar con la comunidad: si bien lo logrado puertas adentro influye en el exterior, hay acciones que se pueden realizar para conectar más con las comunidades y apostar al cambio. Las acciones para llevar la discusión sobre temas de género puertas afuera de una organización no requieren grandes inversiones ni despliegues, y podrían incluir charlas públicas que inicien conversaciones y que pongan la igualdad de género en el centro de los debates.

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