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El ABC de la construcción 4.0

Por: Financiero 18 Abr 2021

La construcción 4.0 parte de una premisa básica: la industrialización de sus procesos, y el uso cada vez mayor de las tecnologías características de la Cuarta Revolución Industrial. Conceptualizar la construcción como una industria de tipo manufacturero, emular los procesos constructivos de las fábricas e implementar tecnologías que ya mejoran, sustancialmente, el desempeño de otros sectores económicos, son pasos necesarios para la evolución del sector.


El ABC de la construcción 4.0
Los avances tecnológicos definirán el futuro de este sector, que usualmente se resiste al cambio. ¿Cómo evitar el rezago?

Rehtse Terán

La construcción 4.0 parte de una premisa básica: la industrialización de sus procesos, y el uso cada vez mayor de las tecnologías características de la Cuarta Revolución Industrial. Conceptualizar la construcción como una industria de tipo manufacturero, emular los procesos constructivos de las fábricas e implementar tecnologías que ya mejoran, sustancialmente, el desempeño de otros sectores económicos, son pasos necesarios para la evolución del sector.

Por otro lado, no hay que desestimar el impacto económico a escala global que traería el crecimiento de la construcción gracias a tecnologías que la hagan más productiva, que las obras terminen a tiempo, y el costo total no exceda lo presupuestado.

Según datos de la Organización Mundial del Trabajo, antes de la pandemia, la construcción empleaba alrededor del 7,7% de la población laboralmente activa en el mundo, contribuyendo con el 13,4% del Producto Interior Bruto mundial. Si la productividad en la construcción se triplicara, la economía mundial aumentaría, aproximadamente, en un 2%.

La construcción puede incrementar su productividad si adopta estilos de producción similar a las de la industria manufacturera, y si transita hacia la automatización, el uso del big data y de otros avances tecnológicos

Los nueve pilares de la construcción 4.0
Las siguientes tecnologías son las que definen a la industria 4.0, y por extensión, se incluirán cada vez más en el sector construcción, en la medida en que se perciban las nuevas posibilidades y ventajas que ofrecen. El Instituto de Tecnología Zigurat identifica nueve tendencias que conforman el “esqueleto tecnológico” de la construcción 4.0, que por sí solas, tienen un gran potencial transformador:

Big Data: las nuevas tecnologías permiten el almacenamiento y procesamiento masivo de datos, lo que a su vez, facilitará la planificación de fases de proyectos y mejorará los tiempos de ejecución. Luego de recabar datos, se debe aplicar la Analítica, para predecir probabilidades y tendencias futuras, lo cual ayuda a una mejor toma de decisiones y a la generación de respuestas más ágiles.

Cloud Computing: el almacenamiento en la nube permite que distintas personas puedan trabajar en el mismo proyecto, ya que los datos generados se registran en internet. Esto facilita la coordinación de los participantes, ya que la información se actualiza en tiempo real, y está centralizada.

Ciberseguridad: este elemento es clave, ya que es preciso que la seguridad de los dispositivos y comunicaciones sea sólida. La ejecución de obras podría retrasarse o verse seriamente afectada por algún incidente de seguridad.

Integración horizontal y vertical: este punto hace referencia a nuevas formas de coordinación y de flujo de información. En orden de ganar competitividad, acortar tiempos y costes, es necesario integrar los flujos de trabajos horizontales y colaborativos, junto a la supervisión vertical del administrador de la obra.

Robótica: la implementación de robots ofrecerá ventajas en cuanto a la precisión y rapidez en las tareas de construcción, además de extender las jornadas laborales. Los robots también permiten alejar a los seres humanos de entornos peligrosos, evitando lesiones y muertes producidas por las operaciones de construcción.

Realidad Aumentada: la integración de elementos virtuales en el entorno real permite transformar la realidad, ofreciendo una nueva dimensión al incorporar información digital adicional al contexto. Con los dispositivos adecuados, es posible ver cómo quedará la infraestructura terminada, teniendo una aproximación completamente inmersiva.

Impresión 3D: la también llamada Additive Manufacturing es la construcción de objetos tridimensionales mediante la adición de capas de materiales diversos, desde plástico, metal, hasta hormigón o materiales compuestos. Esta tecnología podría revolucionar la arquitectura y la construcción, permitiendo la producción de estructuras muy complejas pero a su vez ligeras y estables.

Simulación: los modelos virtuales permiten elaborar diseños conceptuales teniendo en cuenta criterios como el posicionamiento, el paisajismo y la iluminación. Las representaciones realistas son de gran utilidad para mostrar al cliente cómo quedaría la obra finalizada.

Internet de las Cosas: su uso en la construcción 4.0 pasa por implementar dispositivos como termostatos, interruptores de luz, cerraduras, cámaras de seguridad, electrodomésticos y otros aparatos en una casa inteligente, de manera de poder integrar y controlar los elemento de una estructura.

¿Qué dificulta la adopción tecnológica?
El principal obstáculo que encuentra la construcción 4.0, la adopción de nuevas tecnologías, y la digitalización del sector construcción, es la falta de educación tecnológica. Así lo afirmó el Director de Negocios de Procore Latinoamérica, Luis Miguel Herrera, en una entrevista para la revista Inmobiliare.

El presente resulta incierto para diversos sectores económicos, debido a la pandemia de la COVID-19; sin embargo, la digitalización ha ayudado a la industria de la construcción a visibilizarse, mitigar el riesgo y garantizar retornos de inversión.

Según él, es preciso crear conciencia en las empresas sobre los beneficios que reportaría utilizar las innovaciones tecnológicas y softwares diseñados para la administración de la construcción, sin dejar de lado la necesaria capacitación al personal.

A pesar de que muchas obras fueron paralizadas en LatAm y el resto del mundo, Herrera es de la opinión de que la industria crecerá a través de la innovación de sus procesos. “Tenemos muchas compañías interesadas en seguir construyendo edificios, centros comerciales o carreteras; esta industria no se detiene, tan solo 12% del PIB en Latinoamérica corresponde a la edificación y crecerá para los siguientes años”, concluyó el ejecutivo.

Un entorno siempre cambiante
Las industrias viven, en el presente, un proceso de continua evolución. No hay manera de evitar este proceso, ni sus consecuencias, más allá de adaptarse y sacar el mayor provecho posible. Para Alexandre Almeida, columnista en RPP Noticias, la construcción es un sector económico que no ha logrado evolucionar a la par de las tendencias industriales, y por tanto, es uno de los menos desarrollados. 

“Este rubro continúa empleando métodos arcaicos para ejecutar sus proyectos, resultando en una baja industrialización del sector: en los últimos 20 años la productividad anual creció solo 1%, presentando un producto con menor calidad y una ineficiencia en el cumplimiento de los plazos, generando así costos más elevados de producción”, nos dice en su texto.

La competitividad empresarial cada vez será más creciente en el sector construcción. Por ello, las constructoras o compañías relacionadas que no busquen optimizar sus procesos mediante el uso de tecnologías de vanguardia, según su opinión, “estarán condenadas al fracaso”. Para salir del molde y generar disrupción en el sector de la construcción, nos dice Almeida, es necesario:

  • Hacer uso de las tecnologías y metodologías de diseño y construcción virtual con BIM (Building Information Modeling) 
  • Establecer sistemas integrados de gestión del proyecto, involucrando personas, sistemas, empresas y prácticas.
  • Trabajar bajo una gestión colaborativa, basada en la cultura de la confianza y transparencia de la información, involucrando a todos los actores (dueños, clientes, diseñadores, constructores, proveedores, entre otros) desde las etapas más tempranas del proyecto.
  • Invertir en la automatización e industrialización de los procesos y productos de la construcción, en colaboración con la cadena productiva (proveedores de servicios, de materiales, entre otros).
  • Invertir en herramientas de colaboración digital, en robots, en drones, en impresión 3D de productos para la construcción, o en Internet de las Cosas.

Estas innovaciones tecnológicas ya no son sólo caprichos opcionales, sino que se han convertido en requisitos para la sostenibilidad a largo plazo. Los medios tecnológicos para optimizar cualquier proceso relacionado a la construcción ya están o estarán disponibles; el reto, sin embargo, es cambiar la percepción de las personas, pues es indudable que la tecnología puede mejorar las cosas. Y aunque los empresarios e inversores muestren reticencias, el saldo positivo que arrojaría una industria constructora más productiva justificará cualquier esfuerzo educativo o de inversión.

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