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Economía Naranja e Industrias Creativas en América Latina

Por: Financiero 21 Mar 2021

Existe un sector de la economía enfocada al crecimiento de los negocios en la industria de las artes, hablamos de la llamada “economía naranja”, que según la UNESCO se define como “aquellos sectores de la actividad organizada que tienen como objeto principal la producción o la reproducción, la promoción, la difusión, o la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial”.


Economía Naranja e Industrias Creativas en América Latina
Enfoque jurídico

Darío González Martínez
Abogado corporativo
@dariolawyer

Existe un sector de la economía enfocada al crecimiento de los negocios en la industria de las artes, hablamos de la llamada “economía naranja”, que según la UNESCO se define como “aquellos sectores de la actividad organizada que tienen como objeto principal la producción o la reproducción, la promoción, la difusión, o la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial”.

Esta actividad tiene como base la Propiedad Intelectual, esto se traduce en que los negocios que se desarrollen dentro del marco de esta actividad tendrán productos innovadores, creativos y novedosos susceptibles de registro intelectual, los cuales son el atractivo principal. 

La Economía Naranja se caracteriza por realizar actividades coordinadas entre sí, para que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales o creativos, el valor de estos bienes está determinado en muchos casos, por el contenido intelectual que albergan. 

Este segmento de la economía está en sintonía con las industrias creativas, que también tratan de impulsar ideas de tipo cultural e intelectual, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) las industrias creativas están compuestas por cuatro grupos de actividades: 

  1. Industrias culturales convencionales
  2. Arte y patrimonio
  3. Creaciones funcionales
  4. Nuevos medios y software; es decir áreas de soporte para la creatividad. 

Los dos primeros grupos están orientados a la industria cultural y su transmisión, por ejemplo: el teatro y la pintura. El grupo de creaciones funcionales, nuevos medios y software agrupa a las actividades que tradicionalmente no forman parte de las industrias culturales, pero definen su relación con el consumidor a partir de su valor simbólico en lugar de su valor de uso, como, por ejemplo: la publicidad y los videojuegos. 

El grupo de áreas de soporte para la creatividad abarca las actividades que permiten la creación y el desarrollo de las actividades creativas como la educación, la investigación y el desarrollo. 

La Propiedad Intelectual

Los gobiernos locales deben reforzar sus sistemas de registro de Propiedad Intelectual y derechos de autor para aliviar estos procesos en cuanto a su tramitación y evitar demoras, esto ayuda enormemente a los emprendedores a desarrollar sus ideas de negocios teniendo un respaldo jurídico de ellas. 

El registro de la Propiedad Intelectual puede llevarse a cabo de manera nacional e internacional, todo empieza con la fase nacional en donde deberá reunir todos los requisitos que exija la oficina local para llevar a cabo el registro, una vez obtenido, el aspirante tendrá la propiedad por una vigencia definida, en la mayoría de los países es por 20 años.

Por otro lado, si el aspirante desea expandir su idea de negocio en el extranjero, deberá hacer el mismo registro en el país donde desea establecerse. Allí, se le otorgará igualmente la propiedad de la idea por un término definido. 

El desarrollo de una economía creativa requiere de un sistema eficaz de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor. Los incentivos y recompensas que proporcione este sistema fomentan la inversión y el desarrollo fomentan la inversión y el desarrollo de modelos de negocios creativos y sostenibles, esto también genera confianza a los productores creativos de que sus derechos serán respaldados y que sus productos y servicios serán utilizados de manera legítima, percibiendo beneficios económicos por los mismos. 

En Panamá no existe propiamente una Ley especial sobre el tema, pero podemos mencionar algunas que impulsan indirectamente la Economía Naranja, por ejemplo, la Ley 36 de 2007 que fomenta el desarrollo de la industria cinematográfica y audiovisual en el territorio nacional, Ley 80 del 2012 que aprueba incentivos a la industria turística para la atracción de inversión extranjera. 

En Colombia, existe la “Ley Naranja” del 23 de mayo del 2007 que tiene como objetivo “fomentar, incentivar y proteger las industrias creativas colombianas y concederles mayor relevancia en la economía nacional”, como dato curioso, es la primera Ley de este tipo en Latinoamérica y la tercera en el mundo. El principal objetivo de esta ley es mejorar los mecanismos de financiación, de manera que los emprendedores culturales y creativos puedan contar con créditos de largo plazo y en mejores condiciones. 

Leyes naranjas en LatAm

En la Ley se establece una política de incentivos y facilidades que vincula a los ministerios de Hacienda, Trabajo, Educación, Comercio, Interior y Tecnologías de la Información y Comunicaciones; y a la Dirección Nacional de Planeación, el Dane, el Sena, la Dirección de Derechos de Autor y Findeter. 

Así mismo, esta ley abre la posibilidad de que se empleen nuevas formas de capital semilla, especialmente en los emprendimientos que se encuentran en etapas tempranas de desarrollo y perfecciona mecanismos alternativos de financiamiento como el crowdfunding. 

La Economía Naranja permite el desarrollo de emprendimientos en las áreas culturales, turismo, audiovisuales, publicidad, software de contenidos, entre otros, estos sectores pueden aportan cifras interesantes al PIB de los países latinoamericanos. Los gobiernos deben implementar sistemas eficaces de registro de Derecho de Autor para evitar deserciones en las ideas y fomentar esta actividad como nueva forma de subsistencia. Hemos visto que Colombia es el primer país en la región en aprobar una legislación al respecto, los demás deben analizar el ejemplo colombiano e implementarlo en sus sistemas para impulsar otro modelo económico de negocio que produzca resultados positivos.