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“Dinero es dinero”

Por: Financiero 01 Nov 2020

Si abrazamos la idea del ahorro en nuestra vida, y lo potenciamos teniendo la claridad de que cada centavo vale igual que otro, y que juntos muchos centavos valen lo mismo que las grandes cifras, podemos activar cambios que nos lleven a un futuro más brillante. Por eso es que esa frase peculiar que dice “Dinero es dinero” puede pasar de ser una curiosidad a convertirse en un motor de nuestras finanzas personales.


“Dinero es dinero”
Compás Financiero

Andrés Chiodi
Consultor Financiero
Profesor del IESA Panamá
@CompasFinancier

Si abrazamos la idea del ahorro en nuestra vida, y lo potenciamos teniendo la claridad de que cada centavo vale igual que otro, y que juntos muchos centavos valen lo mismo que las grandes cifras, podemos activar cambios que nos lleven a un futuro más brillante. Por eso es que esa frase peculiar que dice “Dinero es dinero” puede pasar de ser una curiosidad a convertirse en un motor de nuestras finanzas personales. 

Sucede que hay pequeñas -o grandes- sumas de dinero que se van quedando por ahí, descuidadas, fuera de nuestro radar de conciencia financiera, que si las sumamos a nuestros planes de control  y ahorro, pueden dar empujones extra a nuestros esfuerzos por producir más, utilizar el dinero óptimamente y enfocarnos en nuestras metas. 

Pero resulta muy valioso un concepto, una forma de pensar respecto al dinero, que puede simplificar mucho la vida e impulsar los ahorros. La idea: “Dinero es dinero”. aunque suene simplista, o como una redundancia o chiste, tiene un significado útil, en muchas circunstancias. Me explicaré a través de varios ejemplos:

Cada centavo cuenta

Solemos prestar poca atención, si no hasta despreciar, las pequeñas cantidades de monedas, billetes o saldos en alguna cuenta. Pero cada centavo cuenta, cuando le permitimos apoyar a nuestras causas. Porque dinero es dinero, no importa si mucho o poco; mientras no sea que, por prestarle demasiada atención a las pequeñeces incurramos en un evidente costo de oportunidad, por ejemplo, dejar de obtener mucha más riqueza en otro lado, o como reza el dicho, perder los pesos por cuidar el centavo.

No hay dinero especial ni ordinario

Cuando justificamos comprar algo que no es ni necesario ni previsto, simplemente por estar usando dinero que vemos como “extra”, “prescindible”, pero que no compraríamos si tuviéramos que pagarlo con recursos “especiales”, “reservados”. 

Ese dinero que piensas que es “ordinario” y, por tanto, crees que lo puedes usar a la ligera, es en realidad tan valioso como el que lleva alguna etiqueta especial. Porque, de nuevo, dinero es dinero, y lo entenderá más fácilmente en la medida que tenga maneras sencillas de hacer especial a ese dinero “corriente”, por ejemplo, sumándolo al total de los ahorros en ese mismo instante, así sea en su mente, si es que no tiene acceso a la alcancía o a la banca en línea. 

Damos más atención a ciertas cosas si expresamos su valor en dinero

Las millas, estrellas, cashback o puntos que tienes acumulados, en tu tarjeta del banco o de un club de cliente frecuente, tienen un valor monetario. Por ende, debería darle la misma importancia que a tus monedas, billetes y saldos de cuentas reales. Porque dinero es dinero, no importa donde esté. Y si considera que es más complicado usarlo (a veces las reglas de esos puntos son así a propósito), igual busca cuál es la forma más directa de visualizar ese saldo de puntos en dinero contante y sonante.

Por ejemplo, en el precio de compra de los artículos de premio que ofrecen, o en el monto del descuento en su próxima compra si decide usar esa opción. Transfórmelos a su equivalente en dinero y, entonces, visualice el total sumado a tus ahorros, así probablemente los aprecie más. 

Dejar de ganar es igual a perder

Un dinero que podría obtener, pero que escoge no ganarlo, es igual a que si lo hubiéramos ganado y luego perdido. Suena extraño, pero desde el punto de vista de nuestras cuentas, llegamos al mismo saldo final no obteniendo ese dinero, que ganándolo y luego perdiéndolo. Y desde el punto de vista de nuestra mente, por un sesgo llamado “aversión a las pérdidas”, ella rechaza mucho más una pérdida que el no ganar algo y esa sensación, que es totalmente diferente, puede motivarnos a actuar. 

El dinero regalado vale igual que el que obtiene trabajando duro.

Cuando recibe un ingreso extra, uno que no esperaba, por ejemplo el premio de un juego de bingo, las personas tienden a usarlo más a la ligera, porque no sienten que se esforzaron para obtenerlo. Pero, de nuevo, dinero es dinero, y es tan valioso y útil como aquel por el que sudó mucho. Cada dólar que le regalaron vale tanto como cada dólar que tiene invertido, o el que encuentra olvidado en un bolsillo o le pagan por un trabajo pesado. 

Si no ha logrado justificar gastar 60 dólares de tus ahorros para tener ese accesorio que quisieras de la tienda por departamentos, tampoco debería ser justificación comprarlo usando una tarjeta de regalo que le acaban de entregar en tu empleo por su aniversario. Guárdela, tarde o temprano conseguirá algo en la tienda para cuya compra pueda justificar usar ese dinero. 

Cada dólar vale igual, independientemente de su destino

Aunque haya decidido que va a ir al casino y usará solo 100 dólares, cantidad que puede haber designado como “dinero que puedo perder”, vale lo mismo, centavo a centavo, que el resto de lo que tiene. Si cuenta con una reserva para emergencias, que cuida mucho, pues esos son los mismos cuidados que se merece el resto de sus recursos también.

No piense que los anteriores son típicos consejos que hubiera escrito el señor Scrooge, el personaje tacaño de “Un cuento de Navidad”. No. Son situaciones cotidianas en las que, si tomamos conciencia, buscaremos darle al dinero su justo valor, incluso cuando estamos listos para gastarlo en algo que sí consideramos importante. Y para muchas personas esto termina siendo una gran diferencia, algo que les cambia su perspectiva económica, como sucede al leer el libro Compás Financiero Personal

Piense por un momento: si considera su dinero, o al menos algunas partes de él (por ejemplo, las monedas tiradas en el cajón), como algo menos importante que el resto de su capital, pues entonces lo intercambiará más fácilmente por cosas sin importancia real. ¿Lo capta ahora? Eso aplica para un caramelo que compre con una moneda, o una lancha que adquiera con su último súper bono, porque cada quien tiene diferentes umbrales de gastos y libertad según cuántos sean los recursos que tiene, pero para todos, un dólar vale un dólar. 

En fin, trate todos sus ingresos, sea como sea que los obtiene, como si fueran billetes por los que trabajó duramente para obtenerlos. Porque, una vez más, dinero es dinero. Y tal como enseña la sabiduría popular, si cuidas los pesos, los millones se cuidarán solos. Tomando cada decisión de dinero con el cuidado que se merece, le mantendrá en la ruta para poner los números a su favor.

Link hacia Compás financiero personal: https://www.amazon.com/dp/9962133882

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