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Del miedo a la motivación

Por: Financiero 07 Jun 2021

Todos hemos experimentado el miedo al fracaso, ya sea en los negocios, en relaciones, o con metas personales. Eso no significa que todos lo veamos de la misma manera. Algunos lo asociamos con las consecuencias de fracasar: nos estresa no conseguir el trabajo que queremos, o que no cumpliremos las expectativas de alguien, o las propias.


Del miedo a la motivación
Un CEO explica tres maneras de poner al temor en su lugar, y enfocarse en sus metas

Redacción El Financiero

Todos hemos experimentado el miedo al fracaso, ya sea en los negocios, en relaciones, o con metas personales. Eso no significa que todos lo veamos de la misma manera. Algunos lo asociamos con las consecuencias de fracasar: nos estresa no conseguir el trabajo que queremos, o que no cumpliremos las expectativas de alguien, o las propias.

Pero hay otra forma de ver el miedo al fracaso, y el estrés y la ansiedad que vienen ligados. Brendan Keegan, CEO de Merchants Fleet, cuenta en un artículo publicado en Fast Company, traducido por El Financiero LatAm, que esos sentimientos han sido fuente de algunos de los más impresionantes logros del mundo, y que son un factor fundamental en la habilidad humana de prosperar, individual o colectivamente.

Si bien es común afirmar que sobreponerse al miedo es bueno, aprovecharlo en nuestro beneficio es aún mejor. En otras palabras, podemos elegir ver el miedo al fracaso como una oportunidad, y Brendan Keegan reflexiona sobre tres pasos concretos que podemos dar para lograrlo.

1 Evaluar la situación en su totalidad
Es una buena idea reconocer nuestro miedo, dice Keegan. Trátalo como algo real y válido, y acepta que es tuyo. Hay razones para que te sientas así, incluso si no lo entiendes totalmente, así que no hay necesidad de intentar ocultarlo.

La otra cosa importante a incluir en esa evaluación es todo tipo de información objetiva a la que puedas echar mano. La intuición es importante, pero no siempre es suficiente para contrarrestar las dudas en uno mismo. En vez de eso, trata de separar los sentimientos de los hechos. Lo que te causa temor, ¿es algo que en verdad vale la pena preocuparse, o es una historia que te cuentas a ti mismo?

2 Decide lo que harás al respecto
Tu miedo al fracaso ¿tiene que ver con algo inminente? ¿Es posible encararlo hoy, o al menos en el futuro cercano? Si es así, considera colocarlo de primero en tu lista de pendientes. Sea como sea, incluso si es algo lejano, necesitarás un plan de acción.

Los planes pueden ser abrumadores e inducir ansiedad, así que ayuda ser muy detallado con ellos. Si construir motivación es la meta, entonces querrás remover tantas barreras como puedas. Planes imprecisos como “voy a obtener un trabajo”, usualmente te dejarán varado. Pero objetivos detallados como “voy a armar mi curriculum mañana, y aplicaré a un trabajo cada día”, deja pocas dudas acerca de cuál debe ser tu próximo paso.

3 Comprométete
Establecer un compromiso con algo puede ser una acción poderosa por sí misma. Si siempre has querido correr una maratón pero temes no finalizar, por ejemplo, puedes cambiar el miedo por la motivación al apuntarse y pagar la inscripción por adelantado. Realizar esa acción equivale a poner el miedo en su lugar y a enfocarte en tu objetivo.

En este punto, ya has contrarrestado tu miedo racionalmente, y has aplicado una estrategia para alcanzar lo que quieres. Ya está hecho mucho trabajo duro. Si sólo te mantienes en ese plan y lo sigues con acciones – siéntete libre de incentivar el proceso paso a paso, si ayuda – entonces tu motivación se cuidará por sí misma.

Abrazar el fracaso
Se ha dicho y escrito muchas veces, pero tener la actitud correcta frente al fracaso, cuando llega, es tremendamente beneficioso; también es importante respetar el proceso incluso si no se llega al resultado que se esperaba, dice Brendan Keegan. No en vano empresas exitosas como Pixar enfatizan el valor de equivocarse dentro del proceso de hacer las cosas bien.

Es un asunto de “llegar al punto correcto del fracaso”. En otras palabras, deja de mirar el lado negativo del fracaso, y empieza a verle lo positivo

Mientras más te enfoques en lo que está mal, más se convertirá en tu realidad. Ocurre lo mismo cuando te enfocas en lo que está bien. En vez de dejar que pasados fracasos alimenten tus miedos, practica cambiar tu estado mental hacia uno positivo. Hazte estas dos preguntas para ayudarte a convertir cualquier revés en una experiencia de aprendizaje:

¿Hice todo lo que estaba en mi poder para no fallar? Y ¿cómo pude haberme preparado mejor para manejar esta situación?

El miedo puede lastimarnos o ayudarnos. En cierta forma, está diseñado para provocar ambos efectos. La manera en la que lo vemos, o respondemos, y lo incorporamos en nuestra jornada es una decisión personal. Cuando lo tomamos de forma práctica y proactiva, concluye Keegan, el miedo y el fracaso pueden empoderarnos para alcanzar nuevas alturas.

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