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Crear valor en grande

Por: Financiero 28 Jun 2021

Uno de los elementos clave de los emprendimientos sustentables es su capacidad de crear valor para sus clientes y para sí misma. El público objetivo debe percibir que recibe más de lo que le paga a la empresa y más de lo que obtiene de otras opciones sustitutas, sólo así la relación entre ambos será sustentable en el tiempo.


Crear valor en grande
El objetivo de cualquier negocio es crear valor

Compás Financiero

Andrés Chiodi
Consultor Financiero
Profesor del IESA Panamá
@CompasFinanciero

Uno de los elementos clave de los emprendimientos sustentables es su capacidad de crear valor para sus clientes y para sí misma. El público objetivo debe percibir que recibe más de lo que le paga a la empresa y más de lo que obtiene de otras opciones sustitutas, sólo así la relación entre ambos será sustentable en el tiempo.

Al iniciar, el emprendedor imagina en su mente, en su visión, un esbozo de lo que considera atender la oportunidad que identificó. Así como sucede al momento de la gestación de un ser vivo, en ese inicio se definen partes importantes del ADN del negocio.

Aunque con el tiempo los negocios pueden evolucionar, mutar y adaptarse, y tras ello lograr la fórmula -o las fórmulas- que le hagan crear tanto valor a sus clientes y a sus accionistas, como para que otros estén dispuestos a pagar más de mil millones de dólares por obtener sus acciones, cada vez vemos más ejemplos de empresas que nacen con el conjunto de características que hacen verlas con forma y tamaño de unicornios. No pasará mucho tiempo antes que sean más de mil las noveles empresas que logran entrar a ese exclusivo club.

Visión de unicornio
El emprendedor es un soñador que se despierta cada día a construir su visión. En muchas ocasiones, por más querida y romántica que sea esa visión, el emprendedor la limita innecesariamente, mutilándola de un potencial mayor. No todo emprendimiento tiene madera para convertirse en algo grandioso. De hecho, la inmensa mayoría sólo toma ideas probadas e intenta replicarlas en un mercado más que competido y local, tal como lo confirman año tras año los estudios GEM (Global Entrepreneurship Monitor).

Pero así como existen emprendimientos innovadores que abusan del pragmatismo y el corto plazo, a costa de su futuro más lejano, hay otros que dan cada paso pensando en sentar bases para alcanzar un tamaño inmenso, sea como sea que lo midan.

Tal como suele ser cierto en tantas cosas de la vida, los puntos medios pueden ser más sensatos. En esta línea, se puede combinar simultáneamente una gestión que concrete logros de corto plazo -en especial la tan importante tracción de mercado- con los de largo plazo, tal como un mercado objetivo grande, y un diseño organizacional y tecnológico que sea robusto y responda mejor a los dolores de crecimiento que experimentan todos los emprendimientos que avanzan.

Condiciones para llegar a ser valorados como unicornios
La valoración de proyectos y empresas da explicación al porqué las acciones de un negocio pueden valer tanto o cuanto. Aplica criterios financieros a los planes estratégicos y sus proyecciones, para aproximar un valor presente de la riqueza que la empresa generará en el futuro.

Sin embargo, para las valuaciones de unicornios, esos criterios financieros se suelen llevar al límite, por lo que muchos no entienden cómo los inversionistas pueden llegar a pensar que hay tanto valor por crear adelante. En estos casos, hay indicios de que las condiciones de mercado (el de startups en las cuales pueden invertir los venture capitalists) influyen, especialmente en momentos de mayor apetito al riesgo, euforia de mercado o de exceso de liquidez -más si es con condiciones como las actuales, con valores bursátiles altos y poco atractivo en los mercados de renta fija-.
En un estudio llamado Unicorns—what drives multibillion-dollar valuations?, Business Research 2020, sus autores Bock y Hackober estudian cuatro hipótesis, cuatro variables en las condiciones de las startups, que sospechan podrían predecir si se convertirán en unicornios.

Sus resultados son mixtos, viendo que entre la reputación de los inversionistas que se suman al proyecto, el hecho de desarrollarse en alguna ciudad-cluster de emprendimiento reconocido, la participación de inversionistas corporativos y la disposición de grandes recursos de capital para impulsar un crecimiento inorgánico, sólo la última hipótesis obtiene evidencia fuerte, mientras que las otras tres son causales débiles.

Inspirado en ese estudio, y en el sentido común, resulta atractivo pensar que si un emprendimiento se concentra en validar su propuesta de valor innovadora, mientras construye un modelo de operación y negocio con visión de plazo y horizonte amplio, podría ser candidato a unicornio si: se establece en un ecosistema de emprendimiento dinámico y poderoso del cual obtenga empuje adicional, logra llamar la atención de inversionistas influyentes, los cuales llaman la atención de inversionistas corporativos que aporten más que dinero, y que gracias a la alta disponibilidad de capital logre impulsar un crecimiento “forzado”.

Ello dará pie a que otros inversionistas valoren la oportunidad muy favorablemente, con altas tasas de crecimiento y probabilidades de tomar posición en un mercado grande, que sustenten sus análisis de valoración financiera, inviertan audazmente, y arrojen así el veredicto: un nuevo unicornio ha nacido.

¿Qué debe hacer el emprendedor?

Mientras no está soñando -despierto o dormido- sobre cómo su nuevo negocio se convierte en una empresa de valor extraordinario, el emprendedor debería concentrarse en ese trabajo de hormiga, que acerca poco a poco el sueño a la realidad. Debe tener el pragmatismo de quien avanza día a día cerrando ventas, mejorando el producto, validando el modelo de negocios y tantas tareas más.

Debe ser el visionario y vendedor de sueños que traiga a bordo más talentos, que convenza a inversionistas y vaya trazando la ruta que lo lleve a conquistar el mundo. Pero debe también cuidar los gastos, prever riesgos, mantenerse estimulado y saludable y saber sobreponerse a los tropiezos, ya que el camino, sea corto o largo, será siempre intenso. Con las metas claras, irán alineándose los factores uno a uno, poniendo así los números a su favor.

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