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Management

Costos sociales de una baja cultura financiera

Por: Financiero 21 Feb 2021

Varios pensadores han dicho que, aunque la educación sea cara, más lo es la ignorancia. Más allá de las implicaciones culturales y de desarrollo del potencial humano que hay detrás de esa idea, o de la ineludible verdad económica que salta a la vista al comparar el costo directo de educarnos con respecto al costo de oportunidad de no aprender, podemos enfocarnos a una faceta muy actual del problema: el dejarse engañar con falsos argumentos financieros o ideas económicas irrealizables.


Costos sociales de una baja cultura financiera
Compás
Financiero

Andrés Chiodi
Consultor Financiero
Profesor del IESA Panamá
@CompasFinancier

Varios pensadores han dicho que, aunque la educación sea cara, más lo es la ignorancia. Más allá de las implicaciones culturales y de desarrollo del potencial humano que hay detrás de esa idea, o de la ineludible verdad económica que salta a la vista al comparar el costo directo de educarnos con respecto al costo de oportunidad de no aprender, podemos enfocarnos a una faceta muy actual del problema: el dejarse engañar con falsos argumentos financieros o ideas económicas irrealizables. 

Como ciudadanos tenemos la responsabilidad de escuchar posiciones respecto a los problemas que nos aquejan, pero más grande es la responsabilidad de cuidarnos de hacer caso sólo de lo correcto, evitando hacer eco de las noticias falsas, mensajes malintencionados, o para lo que compete en una columna de finanzas, números basados en conceptos erróneos. 

Voceros, líderes y formadores de opinión, a veces movidos por intenciones populistas, confunden a su audiencia con cifras y/o razonamientos falsos, que van generando posiciones en la gente que no son las más convenientes para ellos. Si existiera una mejor formación en temas económicos, muchos de esos mensajes no afectarían al público, e incluso rebotarían en contra de quienes los envían, sea que estén movidos por intereses mezquinos o por simple ignorancia envalentonada. 

En el caso de Panamá, existen varios temas sensibles sobre los cuales recientemente se han visto argumentos económicos de dudosa validez. 

Un caso es el de los intereses públicos sobre el contrato con Panamá Ports Company y su concesión para explotar el puerto de Balboa. Un argumento de algunas críticas es que, en los años que tiene operando, ha entregado sólo 8 millones de dólares en dividendos a su socio el Estado panameño, a pesar de reportar ganancias acumuladas de 910 millones, de los cuales se esperaban dividendos del 10%, es decir 91 millones. 

Sin entrar en muchos detalles de números y legales -tarea que le ocupa a la contraloría y otras autoridades competencia en esta materia-, un poco de conocimientos de finanzas dejarían claro que la ganancia contable no significa necesariamente que hay dinero para repartir, si por ejemplo se utilizan esos recursos para reinvertir en el negocio. 

De hecho, lo contrario también es posible: que un negocio que arroje pérdidas reparta dividendos, a costa de descapitalizarse, por ejemplo vendiendo sus activos. 

Un análisis económico sensato, así como una auditoría minuciosa, debe contemplar el uso que se le ha dado al dinero y también las demás formas de crear riqueza, diferentes al pago de dividendos, tal como el pago de otros impuestos (que Contraloría dice han sumado ya más de 444 millones), el impacto directo e indirecto en la economía (que se estima en casi seis mil millones) o la compatibilidad del negocio con los planes estratégicos de desarrollo de la nación. 

Un buen análisis dirá si la concesión ha sido beneficiosa o si hay algún delito que castigar, así como dará pie a una buena nueva renegociación del contrato, mejor si es en términos beneficiosos para todos.

Otro ejemplo del uso de argumentos financieros sin mayor base, se da en torno a la explotación minera de Cobre Panamá, más allá de las muy válidas preocupaciones medioambientales. 

El acuerdo con la empresa impone el pago de unas regalías del 2% de las ventas totales. Con base en la opinión de que ese porcentaje es muy bajo, se da pie a proyectos de ley que exijan ahora un 49% para el Estado y 2% para los empleados, pero sobre las ganancias. 

Nociones básicas de finanzas hacen resaltar que no es lo mismo obtener una porción de lo vendido que otra del beneficio neto -si es que ello ocurre-. 

Un análisis detallado puede dar luces de cuál esquema es más conveniente, al comprender los márgenes de ganancia habituales y esperados sobre los cuales aplicar la nueva regla.

 Una nota para quien tenga más curiosidad, los estados financieros de First Quantum son de público acceso en internet, como ocurre con todas las empresas que cotizan sus acciones en las bolsas de valores. 

Cualquier decisión sobre esta y cualquier otra concesión debe considerar también el impacto que tiene cambiar las condiciones a un socio del Estado, ya que el impacto en la percepción de riesgo afectará los proyectos futuros que se quieran emprender junto al sector privado. 

Un caso más, sobre el cual se han visto críticas, es el del proyecto del cuarto puente sobre el Canal y la tercera línea del metro de la Ciudad de Panamá. Podría decirse que la información oficial ha sido parca, o hasta quizás insuficiente, mientras crece la expectativa -y la frustración- de los ciudadanos sobre ver soluciones a uno de sus mayores problemas de transporte.

Se ha comunicado que han buscado otras fórmulas para llevar adelante el proyecto, bajo consideraciones técnicas (que suelen ser salvables pero a un costo mayor), consideraciones de costo y también de manejo de riesgos.

Al quitar la vía del metro del puente, para hacer que pase por un túnel, se esperaría poder generar unos ahorros importantes en la inversión necesaria para la estructura inicial, pero se enfrentan nuevos costos de tener que excavar la vía por debajo del Canal.

No es fácil calcularlo, eso implica ajustar planos y estimados, y por eso se comprende que la decisión inicial no estuviera acompañada de cifras firmes (por ahora sólo se habla de un aproximado de 360 millones para el túnel, con ahorros -totales o parciales, no está claro- en el costo del puente por unos 200 millones). 

Pero más allá de lo evidente que es considerar los ahorros y nuevos costos, quien quiera hacerse una opinión al respecto, no puede dejar de lado otros factores, unos tan importantes como los riesgos de ejecutar operativa y financieramente un puente de uso mixto versus dos obras independientes, u otros que parecen haber quedado en el olvido como el impacto que habría tenido la estructura sobre el potencial turístico al que tanto se dice apostar en Panamá, si hubiera ofrecido un paso peatonal, un mirador turístico y hasta la misma vista del Canal desde los vagones del metro. 

Es importante reiterar que respecto a los ejemplos citados, el punto de este artículo es promover que cada persona pueda hacerse su opinión del tema, para decidir adecuadamente si apoyar las voces que los atacan o las que los apoyan. 

Eso es independiente de las siempre válidas revisiones del cabal cumplimiento de las normas ambientales, las leyes y contratos, tanto por las empresas como por los funcionarios que las supervisan, para quienes no puede haber ninguna consideración en caso de que existan actos de corrupción que causen daño a la nación.

Como consecuencia del halo de misterio y sofisticación que rodea a las finanzas, a pesar de que lograr un nivel básico que permita entender cosas como las ejemplificadas no es algo para nada difícil, parte del público cae en el juego de quienes distorsionan la verdad mediante críticas inexactas o propuestas demagógicas o malintencionadas. 

Cada uno de nosotros debemos ocuparnos de aprender las bases de los temas de economía y finanzas que nos afectan, en nuestra economía familiar, nuestra vida profesional y en nuestro rol de ciudadanos; quienes votamos y controlamos que los representantes y empleados públicos cumplan bien su misión. Dedicar algo de esfuerzo en aprender de finanzas es dar pasos firmes en pro de poner los números a nuestro favor.

Si quiere afinar su criterio sobre finanzas lea el Compás Financiero Personal que puede comprar en Amazon o AppStore

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