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Cómo escoger bien una póliza de seguro de salud

Por: Financiero 10 May 2021

Por más precavidos que seamos, siempre estamos expuestos a riesgos, sin embargo, nuestra manera de afrontarlos puede ser diferente. Es importante entender cuánto impacto puede tener el riesgo sobre nosotros y qué tan probable es que ocurra.


Cómo escoger bien una póliza de seguro de salud
Contrario a lo que muchos creen, la mejor póliza no es la que evita que pague un poco más para proteger su salud.

Compás Financiero

Andrés Chiodi
Consultor Financiero
Profesor del IESA Panamá
@CompasFinancier

Por más precavidos que seamos, siempre estamos expuestos a riesgos, sin embargo, nuestra manera de afrontarlos puede ser diferente. Es importante entender cuánto impacto puede tener el riesgo sobre nosotros y qué tan probable es que ocurra.

Los riesgos más probables no son los que valen la pena enfrentar mediante pólizas de seguro. Con los riesgos probables las dos estrategias válidas son: eliminarlos o reducirlos, según nos impacten económica y mentalmente.

Si existe un riesgo probable y de alto impacto, debemos eliminarlo, dejar de estar expuestos a él, de cualquier manera, antes de que nos afecte. Por ejemplo, si creemos tener disminuidas nuestras habilidades para manejar un auto, eliminamos el grave riesgo de ser responsables de un accidente, usando transporte público o vehículos con chofer.

Si por el contrario, vemos un riesgo muy probable pero tenemos formas de reducirlo para que nos afecte relativamente poco, es conveniente ser metódicos, como cuando invertimos de forma diversificada, evitando tener todos los huevos en la misma cesta.

Si es poco probable y de bajo impacto, debemos planificarnos para asumirlo, tomándolo como un costo más en nuestras vidas.

Cuídese de las primas
Muchas personas piensan que un mejor seguro de salud es aquél que funciona para cubrir esos gastos médicos comunes, tales como consultas médicas y medicinas habituales.

El problema con ello es que las aseguradoras, expertas en calcular probabilidades y costos, terminarán cobrándole en primas, todo lo que esperan pagarle, además de un porcentaje para cubrir costos y un monto adicional para sus ganancias.

Esto no tiene sentido económico porque nos lleva a pagar mucho en primas, y usualmente nos distrae del problema real del que nos tenemos que resguardar.

Finalmente, si un riesgo es poco probable, pero de ocurrir nos afectaría mucho, es cuando las pólizas de seguro son una opción ideal para mitigar las consecuencias.

A la hora de sufrir un problema de salud, lo que realmente nos puede desviar del camino hacia nuestras propias metas es una enfermedad seria o grave, o un accidente que implique operaciones costosas o largos procesos de curación y rehabilitación.

Estos son los problemas complicados en los que debemos centrar la atención a la hora de contratar pólizas de salud tanto como podamos y según contemos -o no- con una seguridad social que nos apoye en los casos más extremos.

¿Qué hacer entonces?
Busque una póliza de seguro que tenga un costo menor gracias a que no cubre los gastos menores -esos que de alguna forma logrará pagar si se presentan-. Mientras más alto sean los deducibles y/o copagos, el seguro no se activará, y menos será la prima que tenga que cobrar por ellos.

Por otro lado, no escatime con las coberturas. Busque que su seguro le permita dormir tranquilo frente a altos gastos médicos, al menos hasta el punto a partir del cual ya consideraría recurrir a la salud pública, si le es posible.

Verá que los seguros de coberturas más generosas no son mucho más caros, porque la probabilidad de que algo así ocurra es muy baja. Hoy en día enfrentar un gasto por hospitalización que supere las decenas de miles de dólares no es complicado.

En lugar de conformarse con una póliza que sólo le cubra unos gastos intermedios, cotice con su corredor una ampliación de la cobertura. Podrá pasar de tener un monto asegurado del orden de, digamos, 50.000 dólares, a por ejemplo medio millón, sin que tenga que pagar 10 veces más, sino solo una porción más, especialmente si a la vez acepta esos deducibles o copagos mayores.

Piénselo: ¿Qué le trastocaría más la vida, pagar algunas consultas y medicinas, o ver que su póliza se agotó muy pronto y debe pagar una cuenta de hospital inmensa, que antes que se diera cuenta sumó más de lo que usted gana en varios años?

Consulte con su corredor de seguros, mejor aún si consulta con más de uno. Pida que le presenten opciones y que le ayuden a que su presupuesto de seguro de salud le sirva mejor: para realmente mitigar los riesgos de ver sus metas de vida desvanecerse por una deuda médica, más si se combina con la pérdida de sus ingresos por incapacidad temporal o permanente.

Haga que le ayuden a sopesar el resto de las condiciones -usualmente complicadas- que dificultan comparar opciones y pueden llevarle a pagar por opciones de seguro que no le convienen realmente. Acostúmbrese a usar los servicios médicos con sensatez, a entender cuánto puede y quiere contar con la salud pública o el servicio de seguridad social que inevitablemente está pagando.

Así, entendiendo los escenarios y los costos de estar preparado, logrará poner los números a su favor.

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