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Cinco prácticas agrosustentables desde Argentina

Por: Financiero 14 Mar 2021

Un informe del área de prospectiva tecnológica de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires recogió cinco variables y prácticas clave que aportan a la sustentabilidad de sistemas agrícolas. Los autores del trabajo revisaron datos desde la campaña 2014/2015, y encontraron indicadores de las prácticas de conservación y las tecnologías adoptadas en los cultivos del país.


Cinco prácticas agrosustentables desde Argentina
Estos modelos aportan a su sostenibilidad y aumentan el rendimiento

Redacción El Financiero

Un informe del área de prospectiva tecnológica de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires recogió cinco variables y prácticas clave que aportan a la sustentabilidad de sistemas agrícolas. Los autores del trabajo revisaron datos desde la campaña 2014/2015, y encontraron indicadores de las prácticas de conservación y las tecnologías adoptadas en los cultivos del país.

Los analistas agrícolas determinaron que la siembra directa es la base sustentable del sistema agrícola argentino. En el informe, se afirma que en Argentina “la siembra directa fue adoptada de forma creciente y sostenida desde su introducción hace 30 años, y su uso mantiene un alto porcentaje: el promedio nacional está por encima del 90% desde hace 10 años”. Los datos recabados de la campaña 2019/2020 señalan que esta técnica se ha adoptado entre un 73% y un 99% en las diferentes regiones.

Cabe destacar que la siembra directa consiste, según la FAO, en dejar en los suelos los residuos de los cultivos, y no emplear labranza ni alguna otra técnica de remover o voltear el suelo. Luego, se depositan las semillas y fertilizantes con una perturbación mínima. La rotación de cultivos es fundamental para promover niveles adecuados de biomasa, y ayudar en el control de malezas y plagas. El resultado: un 90% menos de erosión de suelos, y la maximización de la biodiversidad y la actividad biológica.

Las cinco prácticas sustentables aplicadas en la Argentina, y que han aportado al fortalecimiento del agro en ese país, son:

Cultivos de cobertura

En Argentina, la siembra de cultivos de cobertura o de servicio ha crecido a lo largo de los últimos años, y muestra una tendencia positiva hacia el futuro. Hace cinco campañas, solamente el 19% de los productores realizó cultivos de cobertura, a escala nacional. A la fecha, la cantidad se ha quintuplicado, y se observa una amplia experimentación empírica, ya que numerosos productores se encuentran sembrando bajas proporciones de área en su rotación de cultivos.

Rotación de cultivos

Esta práctica creció del 33% al 44% en los últimos cinco años, lo cual se tradujo en un traslado del área de soja hacia siembras de maíz y trigo, principalmente. El informe indica que todas las regiones han aumentado la superficie dedicada a gramíneas en general.

Análisis de suelo

En el período comprendido entre las campañas 2014/2015 y 2019/2020, el porcentaje de adopción de esta técnica pasó de un 10% a un 23% de adopción. Esta práctica tiene varias ventajas, ya que es eficiente para evaluar la fertilidad de los suelos, determinar su capacidad productiva, conocer la disponibilidad de nutrientes, a la vez que permite definir la capacidad de uso. Analizando los suelos se recogen datos útiles para la planificación de cultivos y rotaciones.

Aplicación variable de insumos

La aplicación variable es una tecnología de precisión, que permite dividir una unidad agrícola de acuerdo con las necesidades de insumos. De esta forma, cada zona puede tener un manejo específico y recibir los nutrientes necesarios con la dosis conveniente para cada una de las áreas. En la campaña 2019/2020, este indicador mostró que el porcentaje de adopción fue de 14%. Su uso ha crecido sostenidamente, ya que en 2014/2015, el porcentaje fue de 6%. La mayor puesta en práctica de esta tecnología se encuentra en el norte del país, donde se pone en práctica al aplicar herbicidas, principalmente.

Balance de nutrientes

Durante la campaña 2019/2020, la reposición de nutrientes fue del 58%. Este valor fue un 26% superior, en comparación con el período 2018/2019. Hacia las áreas agrícolas del sur del país se observan los mayores porcentajes, debido a la alta aplicación de nitrógeno, y a que la fertilización fosfatada de estas regiones es una práctica muy adoptada; en estas zonas, los suelos poseen menores niveles de fósforo.

Como conclusión, el informe indica que el nivel tecnológico alto se mantuvo en los cultivos argentinos. El nivel tecnológico medio se incrementó, a expensas de la disminución del nivel bajo. La adopción de tecnología ha alcanzado un punto elevado; a partir de ello se observa una tendencia hacia sistemas productivos más tecnológicos, eficientes y sustentables.

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