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Bienes raíces desde la perspectiva jurídica Latinoamericana

Por: Financiero 26 Abr 2021

Uno de los negocios más prósperos de los últimos tiempos ha sido el mercado de los bienes raíces, el cual supone la venta bienes inmuebles en la que generalmente interviene una persona idónea que se dedica a esta actividad, quien se conecta con diversos propietarios para promocionar sus bienes y encontrar potenciales compradores a cambio de un porcentaje de la venta.


Bienes raíces desde la perspectiva jurídica Latinoamericana
La región ha sido un paraíso de los bienes raíces para inversionistas, quienes buscan explotar al máximo rubro para obtener importantes ganancias
Enfoque jurídico

Darío González Martínez
Abogado corporativo
@dariolawyer

Uno de los negocios más prósperos de los últimos tiempos ha sido el mercado de los bienes raíces, el cual supone la venta bienes inmuebles en la que generalmente interviene una persona idónea que se dedica a esta actividad, quien se conecta con diversos propietarios para promocionar sus bienes y encontrar potenciales compradores a cambio de un porcentaje de la venta.

Este tipo de negocio va a depender de la cantidad de propiedades que se encuentren disponibles, ya sea para venta o alquiler, y por supuesto, de los posibles compradores o arrendatarios.

Latinoamérica ha sido un paraíso de los bienes raíces para inversionistas, quienes buscan explotar al máximo rubro para obtener importantes ganancias.

¿Qué son los bienes raíces?

Como hemos dicho, los bienes raíces son aquellos que por su naturaleza no se pueden mover, es decir, los inmuebles, como casas, apartamentos, islas y cualquier derivado de estos que estén fijados a la tierra, se llaman así ya que no se pueden trasladar de un lado a otro.

Este tipo de activos se denominan así porque están íntimamente unidos al suelo, ya sea de forma física o jurídica (son inseparables legalmente). También, a los mismos efectos, los buques y aeronaves acuáticas son considerados bienes raíces, ya que su funcionalidad está en la superficie marítima, siendo inútiles si se desligan de esta.

En general, este tipo de bienes son considerados como activos fijos en la contabilidad y finanzas de las empresas, contando como mejoras o incrementos de valor aquellas reformas y añadidos que puedan aumentar su valor.

Mención especial merecen las minas o vías de tren, que son de igual manera bienes, cuyo activo principal es la propia construcción, ya sea por ser el origen de las extracciones o por ser el conducto preferente para la actividad económica.

En tiempos romanos, el concepto de bienes raíces no era conocido, sino que tenían diversas formas de llamarles, y no fue hasta una época más avanzada que se dividió la propiedad de los inmuebles en fundos o fincas rústicas y urbanas, siendo las primeras las destinadas al cultivo, mientras que los urbanos eran los edificios, sin consideración alguna ya sea que se encontraran dentro o fuera de la ciudad, en donde el paterfamilias o cabeza de familia tenía la propiedad única y absoluta por orden imperial de usar, gozar, abusar y disponer de la propiedad de un inmueble.

Desde este precedente podemos destacar el inicio de este concepto que a través del tiempo se ha convertido en una idea de negocio rentable.

Una mirada moderna

La mayoría de los conceptos legales y las normas asociadas con ambos tipos de bienes derivan del derecho consuetudinario de Gran Bretaña. En ese entonces, el concepto de bienes inmuebles, a menudo abreviado como “inmuebles”, hacía referencia a la tierra y a sus accesorios.

En tiempos modernos, los “bienes raíces” se han convertido en el término estadounidense que abarca la compra, la venta, el alquiler y el uso de la tierra.

Los precios de venta de cada propiedad varían según la ubicación geográfica del bien, tomando en consideración el metraje de la misma, a través del cual se negocia cada metro cuadrado.

En cuanto al proceso de venta del inmueble, se deben realizar una serie de etapas legales para completar el traspaso de la propiedad, siendo primordial la escritura en donde se pone en manifiesto el registro de la propiedad y la intención de venta.

Al estilo latinoamericano

Definitivamente en cada país se tramita este proceso de manera algo distinta de los demás, pero en el fondo se llega al mismo final, al traspaso de la propiedad.

En Panamá, por ejemplo, para ejercer como agente de bienes raíces se necesita una idoneidad expedida por la ACOBIR (Asociación Panameña de Corredores y Promotores de Bienes Raíces), por medio de la cual el aplicante debe presentar documentación, aprobar un examen didáctico, prestar una fianza y pagar una cuota mensual. Cumplido este proceso, podrá legalmente ejercer esta actividad.

Por su parte, en México, existe la Ley de “Prestación de Servicios Inmobiliarios del Distrito Federal”, la cual regula esta misma actividad y solicita a los aspirantes cumplir con una serie de requisitos documentales para su aprobación.

En Colombia esta materia tiene su fundamento legal en torno a lo estipulado en la Constitución, el Código Civil, y las leyes complementarias promulgadas por el Estado, asimismo, como otros tópicos legales contemplados destacan las normas y principios que regulan las relaciones jurídicas que se propician entre las personas y los bienes inmuebles.

El registro público de la propiedad juega un papel importante en la inscripción inmobiliaria.

Tras revisar esto, podemos decir que el negocio de los bienes raíces sigue siendo rentable, ya que se trata de una de las necesidades prioritarias de los seres humanos, la cual tiene que ser cubierta por este sector.

Latinoamérica no escapa de ser un destino ideal para el desarrollo de las actividades inmobiliarias.