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Avances de la bioimpresión

Por: Financiero 10 May 2021

El argentino Gino Tubaro creó Atomic Lab, una organización sin fines de lucro que busca brindar prótesis impresas en 3D para personas de bajos recursos económicos. Las manos, brazos y otras piezas prostéticas pueden costar entre 7.000 y 15.000 dólares, pero ellos las donan.


Avances de la bioimpresión
La tecnología de impresión 3D de órganos y tejidos, se perfila como
la solución a los trasplantes y el tratamiento de heridas

Redacción El Financiero

El argentino Gino Tubaro creó Atomic Lab, una organización sin fines de lucro que busca brindar prótesis impresas en 3D para personas de bajos recursos económicos. Las manos, brazos y otras piezas prostéticas pueden costar entre 7.000 y 15.000 dólares, pero ellos las donan.

“Atomic Lab nace hace ocho años a partir de la idea de hacer tecnología que ayude a la gente a tener una mejor calidad de vida. A partir del pedido de la mamá de Felipe, un chico de Tres Algarrobos, un pueblo ubicado a unos 500 km de la capital, nos volcamos a la idea de poder reducir los costos de las prótesis hasta el punto donde sea posible entregarlas 100% gratuitas, como lo hacemos ahora”, le contó Tubaro a Sputnik News.

La web de Atomic Lab recibe donaciones altruistas de particulares, además del apoyo de instituciones públicas y privadas. Con los fondos, la organización imprime por su cuenta.

Además, quienes quieran ser “embajadores” reciben un manual de capacitación, archivos descargables, la asignación de un asesor para el ensamblado y la entrega de piezas. Por otro lado, de ser necesario, los embajadores reciben financiamiento para comprar impresoras 3D y materiales de impresión.

“Los embajadores llevan entregadas más de 1.000 piezas, nosotros unas 1.800 más o menos; en total debemos tener poco más de 3.000 contabilizadas. Después hay cientos de miles de descargas online: nosotros producimos un archivo y lo dejamos libre en internet, publicados en repositorios gratuitos, entonces en esos casos es imposible saber cuántos más existen”, relató Gino Tubaro.

Entre 2018 y 2019, el equipo de Atomic Lab recorrió 20.000 km a través de Argentina, con una impresora 3D alimentada por paneles solares. De esta manera, entregaron alrededor de mil pedidos de prótesis para habitantes de las provincias.

La impresión de órganos ahora puede ser más rápida
La solución a la enorme demanda de trasplantes pasa por la impresión 3D de órganos complejos, como corazón, hígado y riñones. Hasta ahora, los métodos más comunes pasan por imprimir “andamios”, en materiales biocompatibles, en los cuales colocar y organizar células, para que crezcan en una incubadora hasta que el órgano esté listo para el trasplante. Sin embargo, uno de los mayores inconvenientes es el tiempo de impresión.

Cuanto más se tarda en imprimir una estructura, más se resiente la materia orgánica y las células, que terminan por deteriorarse o morir. Por lo tanto, reducir la duración del proceso ha sido una parte clave en el desarrollo de estas innovaciones. Los científicos Ruogang Zhao y Chi Zhou, de la Universidad de Buffalo, han dado con una solución.

Zhou afirma que su “método permite la impresión rápida de modelos con hidrogel (…) reduciendo significativamente la deformación y las heridas celulares causadas por la exposición prolongada al estrés medioambiental que se observan en métodos de impresión 3D convencionales”.

Zhou y su equipo dicen que su método  todavía no es capaz de construir órganos, pero, definitivamente, su innovación acerca a la medicina a su objetivo final

Los investigadores registraron una patente provisional para la tecnología y formaron una startup llamada Float3D para comercializarla. 

De igual manera, afirman que el método es adecuado para imprimir modelos con redes de vasos sanguíneos integrados, una tecnología, por ahora, incipiente que podría ser fundamental en la impresión 3D de tejidos y órganos humanos.

Impresión 3D para cerrar heridas
Una nueva técnica de bioimpresión 3D promete ser más rápida que los implantes de tejidos propios o de donantes para cerrar lesiones en la zona craneofacial, reparando huesos y tejidos blandos a la vez. Cerrar diferentes capas de tejidos, con características distintas, es un reto para los cirujanos.

“Este trabajo es clínicamente significativo”, dijo el profesor Ibrahim T. Ozbolat, uno de los creadores de esta nueva técnica. “Tratar los defectos compuestos, fijando los tejidos duros y blandos a la vez, es difícil. Y para la zona craneofacial, los resultados tienen que ser estéticamente agradables”.

Específicamente, la tinta de la bioimpresora utilizada está compuesta por colágeno, quitosano, nanohidroxiapatita y células madre capaces de crear hueso, cartílago y grasa de médula. Estos compuestos son capaces de reparar tanto huesos como tejidos blandos de la dermis y la epidermis.

Primero, se crea una imagen que imita con precisión la estructura de la zona dañada. Luego se repara la capa de hueso y se cubre con otra capa de tejido similar al periostio, una membrana que cubre el cráneo y que concentra tejido vascular, fundamental para irrigar y mantener los huesos con vida. Esta barrera es esencial para que las células de la piel no entren en contacto con el hueso y empiecen a crecer ahí, afirmó Ozbolat.

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