Ver ediciones digitales
Compartir

A Fondo

América Latina da señales positivas

Por: Financiero 11 Oct 2020

El Banco Mundial acaba de publicar su informe El Costo de Mantenerse sano en #AMLAT, un documento en el que prevé que el continente que ha sido el más golpeado por la crisis derivada por la COVID-19, se recupere


América Latina da señales positivas
La evolución del comercio internacional, las remesas y las finanzas no ha sido tan mala como se anticipó inicialmente, señala el Banco Mundial

Adriana Cuicas @adrianacuicas

El Banco Mundial acaba de publicar su informe El Costo de Mantenerse sano en #AMLAT, un documento en el que prevé que el continente que ha sido el más golpeado por la crisis derivada por la COVID-19, se recupere.

Algunas de las señales positivas que indican esta recuperación es que el comercio mundial de bienes está regresando a los niveles anteriores a la crisis y los precios de las materias primas se mantienen relativamente bien.

El banco también argumenta que luego de una caída inicial abrupta, las remesas en general son mayores que hace un año. Esto es especialmente notorio en México, país que ha recibido 22.821,5 millones de dólares en remesas entre enero y julio de 2020, según datos del Banco Central mexicano.

Esta cifra representa un aumento de 10,01% respecto al mismo periodo de 2019, pese a las afectaciones por la pandemia de la COVID-19. Los economistas consultados por Bloomberg han explicado que este fenómeno ha sido posible gracias a que la fuerza de trabajo mexicana empleada en EEUU forma parte de la mano de obra de sectores como los de alimentos que no ha parado por la pandemia.

“Existen razones para moderar los pronósticos más pesimistas: la evolución del comercio internacional, las remesas y las finanzas no ha sido tan mala como se anticipó inicialmente. Otra circunstancia atenuante han sido los paquetes de estímulo adoptados por varios gobiernos”, valoró el economista jefe del BM para América Latina y el Caribe, Martín Rama, en una conferencia de prensa virtual.

En este punto, el organismo dice que los paquetes de estímulo llevados a cabo por distintos gobiernos fueron notablemente robustos, a pesar de las restricciones fiscales y que buena parte de los recursos adicionales fueron a transferencias sociales.

Además de ello, la tecnología ha ayudado a las economías latinoamericanas. “Sorprendentemente, son pocos los países que perdieron el acceso a los mercados financieros internacionales”, señala el banco en un comunicado.
Impactos desproporcionados.

Sin embargo, el daño hecho por la paralización de la economía es “inmenso”. LatAm, asegura el resumen del informe, está siendo impactada por una caída en la demanda externa, una mayor incertidumbre económica, un colapso en los flujos de turismo y, sobre todo, las consecuencias de meses de confinamiento con el fin de contener la propagación de la enfermedad.

“Nuestra región soporta el peor impacto económico y en salud debido a la COVID-19 de todo el mundo, algo que exige mayor claridad respecto a cómo combatir la pandemia y recuperar el rumbo económico de cara a una rápida recuperación”, dijo Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial para la región de América Latina y el Caribe. “Debemos repensar el futuro para volver a construir mejor”.

En este contexto, el banco prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) en la región de América Latina y el Caribe (excepto Venezuela donde la caída será más profunda) decrezca un 7,9% en 2020. Y también se espera un crecimiento de 4% para 2021.

Esta crisis llega tras años de crecimiento económico lento, avances acotados en términos de indicadores sociales, en medio de una ola de descontento popular.

Otro punto que subraya el informe es los hogares que se sostienen a base de trabajos informales, que requieren salir a la calle todos los días y se basan en trabajos físicos, por ejemplo, sufrieron de manera desproporcionada el impacto de las medidas de confinamiento.

El sector informal -muchas veces con mano de obra poco calificada- no tiene muchas posibilidades de teletrabajar y está fuera del alcance de las medidas de protección social, expuso Rama, quien asegura que es un momento para que nuestros países replanteen la informalidad del sector económico.

“Debe promoverse la formalidad, a la vez que se necesitan registros poblacionales detallados para que las transferencias sociales lleguen a muchos de aquellos que viven al día”, propone el economista jefe del BM para América Latina y el Caribe.


Convivir con la COVID-19

Matín plantea que nuestros países deben conseguir cómo vivir con la pandemia mientras llega la vacuna contra la COVID-19. En este contexto, se deberían analizar e incorporar las experiencias exitosas de países similares que no hayan sufrido tan desproporcionadamente de la COVID-19. De forma paralela, la cobertura y calidad de los sistemas de salud debe mejorar, mientras que los gastos de bolsillo para la salud deben contenerse.

El número de víctimas de la pandemia sigue siendo elevado en muchos países de la región, pero el apoyo a los confinamientos estrictos se desvanece y el espacio fiscal para ayudar a hogares y empresas es cada vez más escaso.

“Garantizar un acceso amplio y asequible a la atención médica es fundamental para enfrentar este desafío”.

Repensar el empleo

Antes de la presentación de este informe el Banco Mundial había analizado cómo fortalecer el área económica y publicó el reporte Repensar el Empleo del cual se extraen estos consejos para enfrentar la crisis de empleo que azota a la región:

1- Impulsar la productividad

La aparición de nue­vas tecnologías en el contexto de la Cuarta Revolución Industrial sugiere que es proba­ble que las oportunidades para una mayor industrialización (o reindustrialización) sean limitadas.

El sector industrial, dice el reporte, podría continuar contribuyendo positivamente al crecimiento de la producti­vidad agregada y al valor agregado, pero no tanto a la creación de empleo, especialmente en el caso de la mano de obra no calificada.

Se espera que el sector servicios, que ya es el mayor empleador de la región con más del 60% de la fuerza laboral, crezca aún más y que desempeñe un papel cada vez más importante como proveedor de insumos para la economía en general. Esto requiere un conjunto completo de políticas orien­tadas al sector servicios, con énfasis en las distorsiones que impiden que la competen­cia y la innovación se desarrollen a un ritmo rápido.

2- Invertir en capital humano

A medida que se desa­rrollan y adoptan nuevas tecnologías y el trabajo a distancia se vuelve más frecuente, la inversión en el capital humano debería ser una prioridad. Los trabajadores peor remunerados y menos capacitados, que realizan las tareas más sen­cillas y rutinarias, corren el mayor riesgo de ser reemplazados por máquinas.

Lo mismo ocurre con los trabajadores en actividades intensivas en contacto, como las que caracte­rizan al sector informal de la economía. Para minimizar los costos del ajuste que soportan los trabajadores, los gobiernos deberían apoyar programas que ayuden a los trabajadores a mejorar sus habilidades y capacitarse.

3- Reformulación de la normativa laboral y las políticas de protección social

La transformación acelerada de los puestos de trabajo exige un nuevo planteamiento de la normativa laboral y las políticas de protección social. Los países de América Latina y el Caribe desarrollaron una arquitectura institucional orientada a los trabajadores asalariados del sector formal.

La desindustrialización prematura, la creciente servicificación de la economía y la creciente dependencia de las platafor­mas electrónicas plantean dudas sobre un aumento sustancial del empleo asalariado en los próximos años.

Estos tres frentes de trabajo son una alternativa para compensar el panorama actual, en el que más de 25 millones de latinoamericanos han perdido el empleo y muchos trabajos están cambiando a raíz de la pandemia.

“Debemos repensar el futuro y no solo intentar volver al lugar donde estábamos previo a esta pandemia”,asegura Carlos Felipe Jaramillo.

Sanar el sistema de salud

La pandemia de COVID-19 puso el foco en aquellos sistemas de salud fragmentados que no proporcionan una cobertura de calidad a toda la población. Los gastos de bolsillo en atención médica pueden ser considerables y muchas veces regresivos. Mejorar los servicios de salud debería formar parte de las políticas diseñadas para enfrentar esta crisis, señala el informe El Costo de Mantenerse sano en #AMLAT.

LEE MÁS CONTENIDO
¿QUÉ TEMA TE INTERESA?