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Alimentos impresos en 3D: Todo lo que debes saber

Por: Financiero 11 Abr 2021

En términos generales, los alimentos impresos en 3D son aquellos preparados mediante un proceso aditivo automatizado. Aunque esta definición es bastante abstracta, su proceso se parece al de las máquinas expendedoras de pizza que surgieron en 2015. La masa se prepara, se extiende, se cubre con salsa de tomate y queso, y finalmente se envía al horno, todo dentro de la misma máquina. Este proceso, en cierto modo, puede considerarse como uno primitivo de impresión de alimentos en 3D.


Alimentos impresos en 3D: Todo lo que debes saber
Se trata de colocar ingredientes comestibles procesados para ser extruidos a través de una boquilla

Redacción El FInanciero

En términos generales, los alimentos impresos en 3D son aquellos preparados mediante un proceso aditivo automatizado. Aunque esta definición es bastante abstracta, su proceso se parece al de las máquinas expendedoras de pizza que surgieron en 2015. La masa se prepara, se extiende, se cubre con salsa de tomate y queso, y finalmente se envía al horno, todo dentro de la misma máquina. Este proceso, en cierto modo, puede considerarse como uno primitivo de impresión de alimentos en 3D.

Desde 2020, existen restaurantes exclusivos de impresión 3D, así como docenas de impresoras de alimentos disponibles en el mercado. Este rápido impulso tanto tecnológico como de interés público ha llevado a muchos a afirmar que, muy pronto, muchas cocinas caseras estarán equipadas con su propia impresora de alimentos en 3D, asegura un artículo de sciencemeetsfood.org, traducido por El Financiero Latam.

Y, aunque, en realidad, los alimentos impresos en 3D aún están en pañales y tienen un largo camino por recorrer antes de ver una adopción más amplia por parte de profesionales y consumidores, nada nos impide maravillarnos con estas máquinas y sus intrigantes diseños comestibles.

¿Qué alimentos pueden ser impresos en 3D?

Los alimentos que pueden imprimirse en 3D están limitados a los procesos disponibles. La extrusión de material es, por mucho, el proceso más común para imprimir alimentos en 3D y, de manera similar a la impresión FDM, requiere insumos pastosos como purés, mousses, y otros alimentos viscosos como el ganache de chocolate.

Al inicio, puede parecer un poco restringido en términos de opciones, pero piense en todas las combinaciones posibles entre masas, purés, quesos, glaseados, e incluso carnes crudas.

¿Cómo funciona?

En general, la impresión de alimentos en 3D funciona de forma muy parecida a una impresora 3D FDM regular, en el sentido de que se deposita un material viscoso sobre una superficie, a fin de crear un objeto final. Aunque se han realizado estudios con otros procesos aditivos, como la inyección de aglutinantes y la SLS, con productos alimenticios en polvo, todavía es discutible si estos procesos son viables para la impresión de alimentos o no.

Entretanto, existe un mercado creciente de máquinas de impresión de alimentos similares a la FDM, tanto profesionales como para usuarios avanzados. El proceso es prácticamente el mismo para la mayoría de estas máquinas; la materia prima se introduce en un recipiente similar a una jeringa y se extruye mientras se mueve la boquilla para trazar formas y crear capas 2D de una en una.

¿Las impresoras de alimentos en 3D, cocinan los alimentos? Estas impresoras son adecuadas sobre todo para crear formas y diseños intrincados, no para cocinar los ingredientes. Normalmente, los alimentos están listos para su consumo o se cocinan en un horno externo (o en una parrilla) una vez que el proceso de impresión 3D ha finalizado.

Pros y contras

Los alimentos impresos en 3D pueden ser controvertidos, pero su consumo es totalmente seguro. En su forma más simple, estos alimentos no son más que los típicos ingredientes comestibles procesados de forma que puedan ser extruidos a través de una boquilla hacia una superficie. 

Quizá la principal diferencia con respecto a los convencionales es la presentación final; la impresión 3D permite crear formas y geometrías complejas e intrincadas que son imposibles de reproducir manualmente, o requerirían una cantidad de tiempo extraordinaria.

¿Hay desventajas?
Con todas estas interesantes ventajas que aporta la impresión de alimentos en 3D, no podemos dejar de mencionar que tiene algunas desventajas. Aunque los tiempos pueden variar en función de la impresora y del alimento que se imprima, de acuerdo con Choc Edge, un fabricante de impresoras 3D para alimentos, un diseño muy sencillo de seis capas puede tardar 7 minutos en imprimirse, mientras que los modelos 3D más detallados tardan más de 45 minutos cada uno. Puede que no suene demasiado a la primera, pero a estas velocidades, la empresa entera carece de escalabilidad.

El costo de los equipos y los consumibles también supone una barrera, por no hablar del tiempo que requiere la capacitación. Además, los comestibles utilizados en estas máquinas precisan de una precocción o un preprocesamiento para conseguir la consistencia necesaria para la extrusión. Por lo tanto, la reproducibilidad y la fiabilidad esperadas de estas máquinas, dependen en gran medida de la preparación adecuada de esos comestibles.

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