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3 parámetros críticos para evaluar la reapertura de tu oficina

Por: Financiero 30 Ago 2021

Hasta hace unos días, nadie te criticaría por trazar exuberantemente tu plan de vuelta a la oficina. Las hospitalizaciones por COVID-19 estaban disminuyendo y de repente parecía que la vida volvía a acercarse a la normalidad. Sin embargo, ahora que la variante Delta, más contagiosa, se está extendiendo, es preciso evaluar los posibles riesgos para la salud relacionados con el regreso a la oficina.


3 parámetros críticos para evaluar la reapertura de tu oficina
Este artículo contiene información sobre cómo evaluar la salud del personal y del edificio antes de volver a incorporar a los trabajadores

Redacción El Financiero

Hasta hace unos días, nadie te criticaría por trazar exuberantemente tu plan de vuelta a la oficina. Las hospitalizaciones por COVID-19 estaban disminuyendo y de repente parecía que la vida volvía a acercarse a la normalidad. Sin embargo, ahora que la variante Delta, más contagiosa, se está extendiendo, es preciso evaluar los posibles riesgos para la salud relacionados con el regreso a la oficina.

Pero antes de reincorporar a los empleados, un artículo de INC.com, traducido por El Financiero LatAm, propone algunas pautas que deben tomarse en cuenta antes de reincorporar a tus trabajadores a la oficina. Con base en ello, invita a preguntarte, en primer lugar: ¿qué tan seguro es tu espacio físico de trabajo? Tu oficina o espacio físico puede haber sido adecuado para el trabajo antes de la pandemia, pero eso no quiere decir que lo sea en el futuro. Un aspecto importante es la calidad del aire.

Los empresarios deben centrarse en mejorar la ventilación y la filtración, advierte el doctor Joseph Allen, director del programa de Edificios Saludables y profesor asociado de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard. Respirar y hablar constantemente admite aerosoles respiratorios que pueden acumularse en el interior a menos que se diluyan en el aire o se limpien mediante filtración. Y la mayoría de los edificios están diseñados bajo un estándar mínimo que nunca pretendió ser una protección contra las enfermedades infecciosas.

Sin embargo, antes de corregir algo, hay que saber cómo está funcionando todo el sistema. Allen recomienda que todas las empresas “comisionen” su edificio; este es proceso mediante el cual se comprueban las condiciones y la funcionalidad de los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC, por sus siglas en inglés). “Es el equivalente a hacer el mantenimiento anual del vehículo, y es algo que no se hace con la suficiente frecuencia”, subraya.

También hay muchas formas de medir y verificar las condiciones de su edificio, añade. Se puede contratar a un ingeniero mecánico para que determine el flujo de aire que se obtiene. Se pueden utilizar sensores de bajo costo y en tiempo real para verificar el caudal de ventilación.

En un edificio típico, las concentraciones de dióxido de carbono van a ser de unas 1.000 partes por millón, y lo ideal para frenar el ritmo de los niveles de infección es que estén por debajo de las 800 partes por millón. Y los ajustes no tienen por qué ser laboriosos o costosos. Introducir un poco más de aire exterior puede ser tan sencillo como abrir las ventanas o gastar un par de dólares para renovar los filtros de aire de calidad, como los MERV 13. Los filtros de aire portátiles son un poco más caros, unos 100 dólares cada uno, aunque pueden mejorar mucho la calidad del aire.

¿Cuántos empleados están vacunados?
Desde luego, puedes preguntar a los empleados si están vacunados, y si se va a reincorporar personal, o se tiene en consideración, no es una mala idea hacerlo. Northwell Health ha realizado numerosas encuestas para evaluar su plantilla de 15.000 personas, a fin de determinar quiénes están vacunados y las razones por las que dudan quienes no lo han hecho.

“Cuando empezamos a evaluar los parámetros sobre las razones por las que las personas no se han vacunado, obtuvimos una mejor visión sobre cómo comunicarnos con ellos y manejar nuestra preocupación”, expresa Joseph Moscola, vicepresidente ejecutivo de servicios empresariales de Northwell Health.

Una encuesta reveló que el 7% de los trabajadores de Northwell no se vacunó por miedo a las agujas. Por ello, la empresa creó entornos seguros con música y sillas cómodas para que la experiencia fuera más atractiva para esos empleados. Moscola afirma que Northwell aspira a alcanzar una tasa de vacunación del 90% o superior antes de calificar su espacio como seguro. Actualmente, el 77% de los 75.000 empleados de Northwell está totalmente vacunado.

También es preciso recordar a los ciudadanos los riesgos de no vacunarse. Aunque una persona vacunada puede contraer COVID, es mucho menos probable que tenga síntomas graves o corra el riesgo de ser hospitalizada que quienes no están vacunados. Por eso es crucial seguir animando a los trabajadores que presenten algún síntoma a que se queden en casa y se hagan la prueba, así como seguir las directrices sanitarias en el lugar de trabajo. Asimismo, es fundamental educar a los empleados y a la comunidad sobre las ventajas de la vacunación.

¿Se están cuidando los empleados?
Una forma de estar al tanto de la salud física de los empleados es comprobar si se están cuidando. Esto puede hacerse a través de encuestas, preguntándoles si se describen a sí mismos como sanos y saludables, y también con qué frecuencia aprovechan los servicios médicos. Las empresas autoaseguradas también tienen acceso a los datos de las solicitudes de reembolso a través de su administrador externo, que puede compartir información general como el porcentaje de empleados que ha acudido a una consulta de atención primaria en los últimos 12 meses, o el porcentaje de personas que ha sido hospitalizado de gravedad, indica el Dr. Shantanu Nundy, director médico de Accolade, un proveedor de servicios de atención médica para trabajadores.

Además, se debe considerar la posibilidad de evaluar el estado mental de los empleados, añade. Se les puede pedir que respondan a encuestas como el Maslach Burnout Inventory, una evaluación psicológica que incluye 22 ítems de síntomas relacionados con el agotamiento laboral; el PHQ-9, un cuestionario de nueve preguntas que mide la depresión; y el GAD seven, un cuestionario de siete ítems que mide la ansiedad. Es posible que los empleados no se sientan cómodos compartiendo esta información, por lo que es mejor hacerla opcional y comunicarles que los resultados son confidenciales.

“Aunque una gran cantidad de personas se enfrenta a la depresión o a la ansiedad a nivel clínico, muchas de ellas están lidiando con un nuevo tipo de estrés emocional debido a la pandemia, el cual puede consistir en no sentirse seguras, escuchadas, ni incluidas en el lugar de trabajo”, explica el Dr. Nundy. “Estas encuestas pueden ofrecer una visión integral del entorno y la salud clínica para comprobar cuál es el estado de su plantilla”.

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