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Economía global en picada

Por: Financiero 23 Mar 2020

La economía mundial está a las puertas de una recesión Redacción El Financiero/ Fortune/ Deutsche Welle Mientras el Fondo Monetario Internacional (FMI) apenas asoma que […]


Economía global en picada

La economía mundial está a las puertas de una recesión

Redacción El Financiero/ Fortune/ Deutsche Welle

Mientras el Fondo Monetario Internacional (FMI) apenas asoma que Latinoamérica y el Caribe podría entrar este año en una recesión debido a la crisis generada por el coronavirus, los economistas de Goldman Sachs Group y Morgan Stanley fueron claros y dijeron en Wall Street que el coronavirus ha desencadenado una recesión global. Ahora mismo su debate está centrado en lo profundo que será y lo que durará esta recesión.

Hace unos días el FMI destacó en un artículo que la crisis generada por el coronavirus afectará especialmente a los sectores de servicios, petrolero y de transporte, en una situación de bajos precios de las materias primas.

El director del FMI para Latinoamérica, el mexicano Alejandro Werner, advirtió sobre los efectos financieros globales de la rápida extensión del virus, como un aumento de los costos del endeudamiento, que “expondrá vulnerabilidades financieras que se han acumulado durante años de bajas tasas de interés”.

Werner afirma que los países de América Latina y el Caribe se han visto golpeados por la pandemia después que otras regiones, lo cual es una ventaja que brinda la oportunidad de aplanar la curva de contagio. Y también aplaude que en la región se han lanzado iniciativas para contener el virus como el cierre de fronteras y de escuelas, entre otras medidas de distanciamiento físico, las cuales están acompañadas del refuerzo de la reacción de la política sanitaria de cada país.

No obstante, dice que estas medidas, sumadas a la desaceleración de la economía mundial y a la perturbación de las cadenas de suministro, la caída de los precios de las materias primas, la contracción del turismo y el marcado endurecimiento de las condiciones financieras mundiales, están paralizando la actividad en muchos países latinoamericanos y opacando drásticamente sus perspectivas económicas.

“La recuperación que habíamos previsto hace unos meses para la región no ocurrirá, y no cabe descartar la posibilidad de que 2020 sea un año de crecimiento negativo”, estima.

El director del FMI para Latinoamérica advierte que en caso de que se produzca un estallido local, la actividad del sector de los servicios probablemente será la que más sufra como consecuencia de las campañas de contención y distanciamiento social; el turismo y la hostelería, así como el transporte, serían sectores particularmente afectados.

“Además, los países con infraestructuras sanitarias deficientes y limitado margen de maniobra fiscal para ampliar los servicios de salud pública y respaldar a los sectores y los hogares afectados se verían sometidos a una presión significativa”, sostiene el doctor en economía en su nota, en la cual también reflexiona que, como es natural, el impacto económico de la pandemia variará debido a características regionales y propias de cada país.


Werner predice lo que podría suceder en la economía de la región de la siguiente manera:

América del Sur se enfrentará a una caída del ingreso por exportación, debido tanto al retroceso de los precios de las materias primas como a la reducción de los volúmenes de exportación, sobre todo a China, Europa y Estados Unidos, que son importantes socios comerciales. “La fuerte caída de los precios del petróleo golpeará con especial fuerza a los países exportadores. El endurecimiento de las condiciones financieras afectará negativamente a las economías grandes e integradas financieramente y a las que sufren vulnerabilidades subyacentes. Las medidas de contención adoptadas en varios países reducirán la actividad económica en los sectores de los servicios y la manufactura durante el próximo trimestre por lo menos, previéndose un repunte una vez que la pandemia esté contenida”.

En América Central y México, la desaceleración de la actividad económica estadounidense recortará el comercio internacional, la inversión extranjera directa, los flujos turísticos y las remesas. Las principales exportaciones agrícolas (café, azúcar, plátano), así como las corrientes comerciales a través del canal de Panamá, también podrían verse negativamente afectadas por la caída de la demanda mundial. Los estallidos locales presionarán la actividad económica en el próximo trimestre y agravarán condiciones empresariales de por sí inciertas (especialmente en México).

En el Caribe, la menor demanda de turismo debido a las restricciones a los viajes y el «factor miedo» —aun cuando el estallido retroceda— lastrarán mucho la actividad económica. Las exportaciones de materias primas también sufrirán un fuerte impacto y es probable que la reducción de las remesas exacerbe la tensión económica.

Prioridades de política económica


Werner, quien nació en Argentina y fue nacionalizado como mexicano, también ofrece una serie de consejos en materia económica en el artículo posteado en el blog del FMI. Asegura que la prioridad fundamental de los gobiernos de la región es garantizar que se puedan afrontar los gastos sanitarios inmediatos a fin de proteger la salud de la población, cuidar a los enfermos y frenar la propagación del virus.

“En los países donde los sistemas de atención de la salud padecen de limitaciones, es preciso que la comunidad internacional intervenga para ayudar a evitar una crisis humanitaria”, indica.

Pero, además advierte como crucial la necesidad de que se adopten medidas focalizadas en el plano fiscal, monetario y los mercados financieros a fin de mitigar el impacto económico del virus. “Los gobiernos deben recurrir a transferencias monetarias, subsidios salariales y medidas de alivio tributario para ayudar a los hogares y empresas afectados a hacer frente a esta interrupción repentina y temporal de la producción”.

Aconseja a los bancos centrales seguir de cerca la evolución de los acontecimientos para elaborar planes de contingencia y estar listos para suministrar abundante liquidez a las instituciones financieras: “sobre todo préstamos a las pequeñas y medianas empresas, que pueden estar menos preparadas para resistir disrupciones prolongadas”.

El economista destacó que los países latinoamericanos están comenzando a tomar medidas de política económica encaminadas a atender la contingencia creada por el coronavirus; y pone como ejemplo los gobiernos de Argentina, Brasil, Colombia y Perú, que están movilizando fondos adicionales para gastos en atención de la salud. “Asimismo, el 17 de marzo Brasil anunció un plan económico de emergencia orientado a dar apoyo a los sectores socialmente vulnerables, mantener el empleo y combatir la pandemia”.

Por su parte, asegura, el FMI se está preparado para ayudar a mitigar las secuelas económicas del coronavirus y dispone de varios servicios de crédito e instrumentos.

El desempleo podría subir 10 puntos
en América Latina


La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estima que la crisis del coronavirus ocasionará una contracción del 1,8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) regional, lo que podría llevar a que el desempleo suba en 10 puntos porcentuales y a que haya 35 millones más de pobres.

Así lo expresó la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena: “América Latina y el Caribe, así como otras regiones emergentes, se verá afectada negativamente”, declaró y recordó que la región creció a una tasa estimada de apenas 0.1 por ciento en 2019, y que los últimos pronósticos realizados en diciembre pasado preveían un crecimiento del 1.3 por ciento para 2020.

Sin embargo, “las proyecciones han sido revisadas a la baja significativamente en el actual escenario”, señaló, antes de anunciar que la CEPAL estima un aumento del desempleo en 10 puntos porcentuales que llevaría a que -de un total de 620 millones de habitantes- el número de pobres en la región suba de 185 a 220 millones de personas. En tanto, las personas en pobreza extrema podrían aumentar de 67 a 90 millones.

Según Bárcena, la crisis del COVID-19 pasará a la historia como una de las peores que el mundo ha vivido y tendrá efectos devastadores sobre la economía mundial, seguramente más intensos y distintos que los sufridos durante la crisis financiera global de 2008-2009, y que los países latinoamericanos y caribeños no estarán ajenos a ellos, ya que serán impactados a través de varios canales.

La recesión mundial ya está en marcha


Esta semana los economistas de Estados Unidos tiraron por la borda sus predicciones de que el mundo podría evitar caer en una recesión por primera vez desde la crisis financiera. Así, el equipo de Morgan Stanley, dirigido por Chetan Ahya, dijo que una recesión mundial es ahora su “caso de referencia”, y que se espera que el crecimiento caiga al 0.9% este año. En Goldman Sachs, Jan Hatzius y sus colegas predicen un debilitamiento del crecimiento al 1.25%.

Tales caídas no serían tan dolorosas como la contracción del 0.8% de 2009, medida por el Fondo Monetario Internacional, pero serían peores que las de 2001 y principios de la década de 1990. Tanto Morgan Stanley como Goldman Sachs dijeron que aunque anticipan un repunte en la segunda mitad, siguen existiendo riesgos de caídas aún más profundas.

Las proyecciones ejercerán una mayor presión sobre los encargados de formular políticas para que hagan más por limitar la emergencia sanitaria y luego proporcionen suficiente estímulo para impulsar un repunte de la demanda una vez que el virus esté controlado.

Aunque la Reserva Federal de los Estados Unidos y los demás bancos centrales se han mostrado activos en la flexibilización de la política monetaria, la mayoría de los gobiernos han respondido con lentitud y sólo ahora están elaborando paquetes fiscales que pueden no llegar a pacificar a los inversores preocupados.

“Si bien la respuesta de las políticas proporcionará una protección a la baja, el daño subyacente tanto del impacto de COVID-19 como de las condiciones financieras más estrictas provocará un choque sustancial en la economía mundial”, dijeron los economistas de Morgan Stanley.

El panorama podría oscurecerse aún más si el virus dura más de lo previsto o si se produce un mayor sufrimiento económico—ya que las fábricas, escuelas, restaurantes y tiendas están cerrando en todo el mundo. El congelamiento de los mercados o la continua lentitud de los gobiernos en actuar, son también considerados como amenazas.

Qué es una recesión


Una recesión es una disminución o pérdida generalizada de la actividad económica de un país o región. Esta reducción de la actividad económica se mide a través de la baja, en tasa interanual, del Producto Interno Bruto real (que representa la cantidad de bienes y servicios producidos), y ocurre de manera generalizada durante un período de tiempo significativo.

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