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Demanda mundial de energía en su peor shock

Por: Financiero 11 May 2020

El aislamiento total ha reducido la demanda eléctrica en más de un 20% La pandemia de la COVID-19 representa la mayor conmoción para el sistema […]


Demanda mundial de  energía en su peor shock

El aislamiento total ha reducido la demanda eléctrica en más de un 20%

La pandemia de la COVID-19 representa la mayor conmoción para el sistema energético mundial en más de siete décadas. La caída en la demanda de este año hará lucir pequeño el impacto de la crisis financiera de 2008. Al mismo tiempo, resultará en una disminución anual récord de las emisiones de carbono, de casi un 8%.

Un nuevo informe publicado por la Agencia Internacional de la Energía (IEA) ofrece una visión casi en tiempo real del extraordinario impacto de la pandemia de COVID-19 sobre los principales combustibles. Basado en un análisis de más de 100 días, con datos reales en lo que va de año, el Global Energy Review de la IEA incluye estimados sobre sobre la forma en que las tendencias del consumo de energía y las emisiones de dióxido de carbono (CO2) probablemente evolucionarán en lo que resta del año 2020.

“Este es un choque histórico para todo el mundo energético. En medio de las crisis sanitarias y económicas sin precedentes. La caída en la demanda de casi todos los principales combustibles es asombrosa, especialmente para el carbón, el petróleo y el gas. Solo las energías renovables están resistiendo durante la inaudita caída del uso de la electricidad”, dijo el Dr. Fatih Birol, Director Ejecutivo de la IEA, según reseñó Caribbean News Global. “Todavía es demasiado pronto para determinar los impactos a largo plazo, pero la industria energética que surja de esta crisis será significativamente diferente de la que existía antes”.

Las proyecciones de la demanda de energía y las emisiones relacionadas con la energía para 2020, del Global Energy Review, se basan en el supuesto de que las medidas de aislamiento aplicadas en todo el mundo, en respuesta a la pandemia, se flexibilizarán progresivamente en la mayoría de los países, acompañadas de una recuperación económica gradual.

El informe prevé que la demanda de energía caerá un 6% en 2020, es decir, siete veces más que la disminución registrada tras la crisis financiera mundial de 2008. En términos absolutos, la disminución no tiene precedentes – lo que equivale a perder toda la demanda de energía de la India, el tercer mayor consumidor de energía del mundo. Se prevé que las economías avanzadas sean las que registren las mayores disminuciones, ya que la demanda se reducirá en un 9% en los Estados Unidos y en un 11% en la Unión Europea.

El impacto de la crisis en la demanda energética depende en gran medida de la duración y grado de exigencia de las medidas para frenar la propagación del virus. Por ejemplo, la IEA descubrió que cada mes de confinamiento mundial a los niveles observados a principios de abril, reduce la demanda mundial anual de energía en alrededor de un 1.5%.

Los cambios en el uso de la electricidad durante el confinamiento han dado lugar a importantes disminuciones en la demanda eléctrica general, con niveles y patrones de consumo en los días de semana parecidos a los de un domingo anterior a la crisis.

Los períodos de aislamiento total han reducido la demanda eléctrica en un 20% o más, con menores impactos debido a los períodos de aislamiento parcial. Se prevé que la demanda eléctrica disminuya un 5% en 2020, la mayor caída desde la Gran Depresión de los años 30.

Al mismo tiempo, las medidas de aislamiento están impulsando un cambio importante hacia fuentes de electricidad con bajas emisiones de carbono, como la energía eólica, la energía solar fotovoltaica, la energía hidroeléctrica y la nuclear.

Impulso de otras energías

Tras superar al carbón por primera vez en 2019, se prevé que las fuentes de bajo carbono amplíen su ventaja este año hasta alcanzar el 40% de la generación eléctrica mundial, es decir, 6 puntos porcentuales por encima del carbón. La generación eólica y solar fotovoltaica sigue aumentando en 2020, impulsadas por nuevos proyectos que finalizaron en 2019 y a principios de 2020.

Esta tendencia está afectando a la demanda de electricidad a partir del carbón y el gas natural, que se encuentran cada vez más limitados entre la baja demanda general de energía y el aumento en la producción de las energías renovables. Como resultado de ello, se prevé que la proporción combinada de gas y carbón en la mezcla de energía mundial, disminuya en tres puntos porcentuales en 2020 hasta un nivel no visto desde 2001.

El carbón se ve especialmente afectado, ya que se proyecta que la demanda mundial caiga un 8% en 2020, la mayor disminución desde la Segunda Guerra Mundial. Después de su pico en 2018, la generación de energía a partir del carbón se reducirá en más de un 10% este año.

Tras 10 años de crecimiento ininterrumpido, la demanda de gas natural está en vías de disminuir un 5% en 2020. Esta sería la mayor caída interanual registrada en su consumo desde que la demanda de gas natural creció a escala durante la segunda mitad del siglo XX. El impacto masivo de la crisis en la demanda de petróleo ya se ha tratado en detalle en nuestras emisiones anteriores.

Se prevé que las energías renovables serán la única fuente de energía que crecerá en 2020, y se proyecta que su participación en la generación eléctrica mundial se dispare gracias a su acceso prioritario a las redes de transmisión y a sus bajos costos de operación. A pesar de las interrupciones en la cadena de suministro que han detenido o retrasado su despliegue en varias regiones clave este año, la energía solar fotovoltaica y la eólica están en vías de ayudar a incrementar la generación de energía eléctrica renovable en un 5% en 2020, con la ayuda de una mayor producción de energía hidroeléctrica.

La energía nuclear, otra fuente importante de electricidad baja en carbono, está en vías de disminuir en un 3% este año desde el máximo histórico que alcanzó en 2019. Y a las energías renovables fuera del sector eléctrico no les va tan bien. Se estima que la demanda mundial de biocombustibles disminuirá sustancialmente en 2020, ya que las restricciones al transporte y a los viajes reducen la demanda de combustible para el transporte terrestre, incluso para los combustibles mixtos.

“Esta crisis ha puesto de relieve la profunda dependencia de las sociedades modernas, de un suministro eléctrico fiable para apoyar los sistemas de salud, las empresas y los servicios básicos de la vida cotidiana”, dijo el Director Ejecutivo de la IEA. “Pero nadie debería dar nada de esto por sentado, se necesitan mayores inversiones y políticas más inteligentes para mantener seguros los suministros de electricidad”.

A pesar de la resistencia de las energías renovables en la generación de electricidad en 2020, se prevé que su crecimiento será menor que en años anteriores.

Un planeta más limpio

Como resultado de estas tendencias, principalmente la disminución en el uso del carbón y el petróleo – las emisiones mundiales de CO2 relacionadas con la energía se reducirán en casi un 8% en 2020, alcanzando su nivel más bajo desde 2010. Esta sería la mayor disminución de las emisiones jamás registrada – casi seis veces mayor que la caída récord anterior; de 400 millones de toneladas en 2009, resultado de la crisis financiera mundial.

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