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Digitalización del mercado laboral potenciaría a LatAm

Por: Financiero 26 Oct 2020

Según las estimaciones del análisis ocupacional de la CEPAL, el 16% de los empleos de América Latina y el Caribe presentan un alto riesgo de automatización, desde el 5% en Bolivia hasta el 29% en Uruguay.


Digitalización del mercado laboral potenciaría a LatAm
Mayor eficiencia y alcance son algunos de los avances necesarios para la región

Según las estimaciones del análisis ocupacional de la CEPAL, el 16% de los empleos de América Latina y el Caribe presentan un alto riesgo de automatización, desde el 5% en Bolivia hasta el 29% en Uruguay.

Dos de cada 10 puestos de trabajo corren un alto riesgo de automatización en varios países de América Latina, mientras que otros cuatro podrían experimentar cambios importantes en las tareas que comportan, asegura, por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En Panamá el porcentaje de empleos que pueden adaptarse al teletrabajo varían por categoría laboral, de 80% de actividades administrativas (oficinistas), 75% de los gerenciales, 70% de los profesionales y 55% de los técnicos, pero disminuye considerablemente en el caso de ventas (25%), artesanos y mano de obra no calificada (menos del 5%), y operadores de maquinaria (menos del 2%), dice un artículo de la Estella de Panamá.

El informe Perspectivas económicas de América Latina 2020: Transformación digital para una mejor reconstrucción, publicado recientemente por la OCDE, explica que un puesto de trabajo tiene un alto riesgo de automatización si al menos el 70% de sus tareas son susceptibles de ser automatizadas y correrá el riesgo de sufrir cambios significativos si entre el 50% y el 70% de sus tareas pueden automatizarse.

Este documento pone en relieve que aunque la transformación digital propiciará la desaparición, el cambio o la creación de algunos empleos, muy pocos trabajadores de América Latina y el Caribe dominan o usan herramientas digitales en el trabajo.

No obstante, el trabajo destaca que la creación de un mercado digital regional podría ayudar a América Latina y el Caribe a sacar provecho a su potencial digital, pues gracias a las plataformas digitales, el comercio electrónico puede expandir los mercados e incrementar la eficiencia.

En este sentido, mejorar la infraestructura de transporte y la logística debería servir para aumentar la competitividad y también la expansión del comercio electrónico.

En términos generales, la región se encuentra actualmente en una mejor posición para beneficiarse de la transformación digital, principalmente porque se ha extendido el acceso a redes y dispositivos.

No obstante, es preciso garantizar la existencia de elementos clave que propicien un ecosistema digital virtuoso, por ejemplo, infraestructuras de calidad, competencias digitales para todos y marcos jurídicos congruentes que estimulen la inversión y la innovación de forma sostenible.

Allanar la brecha

Solo un tercio de los trabajadores en la región utilizaba las TIC en el trabajo semanalmente, en comparación con Europa, donde más de la mitad lo hacen, según datos de la OCDE.

Este organismo, en su informe Perspectivas Económicas de América Latina 2020 aborda la transformación digital como una oportunidad para superar las trampas del desarrollo a las que se enfrenta la región, las cuales se han visto acentuadas durante la pandemia de la COVID‑19.

Esta transformación está afectando las trayectorias del desarrollo en todo el mundo, y en América Latina y el Caribe ofrece oportunidades para acelerar el desarrollo.

La Agenda 2030 reconoce que “la difusión de las tecnologías de la información y las comunicaciones y la interconexión mundial tiene grandes posibilidades de acelerar el progreso humano, reducir la brecha digital y desarrollar sociedades del conocimiento”.

En Perspectivas Económicas de América Latina 2020, la OCDE, sostiene que la digitalización es un instrumento eficaz para el desarrollo, pero solo si es universal e inclusiva.

En el mercado laboral, las nuevas tecnologías brindan oportunidades, pero también presentan desafíos.

Más allá de ello, están surgiendo nuevas oportunidades laborales. En el caso de los trabajadores de las industrias en declive, son fundamentales las políticas de apoyo en la transición hacia nuevas oportunidades de trabajo.

La recomendación del organismo es que todos los segmentos de la población, y especialmente las mujeres, deben adquirir competencias digitales a una edad temprana y a lo largo de toda la vida.

También resalta entre los trabajadores con menores competencias, la proporción de mujeres sin experiencia informática es mayor que la de hombres.

América Latina y el Caribe está aprendiendo de las experiencias de otras regiones, en particular del Mercado Único Digital de la UE, cuyo objetivo es incluir a los ciudadanos y sus derechos en la era digital, y reforzar las actividades empresarial

La región deberá desempeñar un papel activo en el debate internacional, en pie de igualdad, para alcanzar un consenso y también soluciones mediante una cooperación multilateral eficaz respecto a los temas relacionados con la tributación de la digitalización de la economía.

La trampa de la productividad

En las últimas décadas, la región ha registrado una brecha elevada y creciente en materia de productividad con respecto a las economías desarrolladas.

La productividad laboral agregada muestra un crecimiento reducido y persistentemente bajo desde 1950. El aumento de la productividad es el motor principal de un avance económico sostenido, pero el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina y el Caribe se debe mayoritariamente al crecimiento de la fuerza laboral, mientras que la contribución del crecimiento de la productividad es escasa

América Latina y el Caribe debe aprovechar las herramientas digitales y promover la transformación de la producción para salir de la trampa de la productividad. Algunos países están incorporando políticas para impulsar el desarrollo de tecnologías emergentes, como la robótica avanzada y la inteligencia artificial, para mejorar la productividad.

Algunas de las intervenciones en ese sentido son, por ejemplo, el Plan Nacional de Internet de las Cosas de Brasil, el Centro para la Cuarta Revolución Industrial de Colombia, de cuyo funcionamiento se encarga Ruta N en Medellín, y el Laboratorio de Fabricación Digital de Uruguay.

En contraparte, un amplio porcentaje de las empresas más pequeñas tiene dificultades para adoptar nuevas tecnologías.

Por otro lado, pese a la rapidez con que se producen los cambios tecnológicos y las posibilidades de mejorar la eficiencia que ofrecen, el crecimiento de la productividad total a escala global, y también en América Latina y el Caribe, se ha ralentizado en la pasada década, lo que ha provocado una paradoja en materia de productividad

La desigualdad todavía impera

El acceso a Internet en América Latina y el Caribe sigue estando fuertemente vinculado al nivel de ingresos de los hogares.

En promedio, existe una diferencia de casi 40 puntos porcentuales entre el porcentaje de la población total que usa Internet del quintil más rico (75%) y del más pobre (37%). En los países de la OCDE, esta diferencia se sitúa en promedio por debajo de los 25 puntos porcentuales.

El uso de Internet es considerablemente superior entre las personas de 15 a 34 años (más de un 60%) que en la población de 65 a 74 años (18%) y los mayores de 74 años (8%). El número y la proporción de usuarios urbanos supera las cifras registradas en núcleos rurales (hasta casi cuadruplicarlas en algunos países).

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