A FONDO

China teme al reingreso del virus en alimentos

Restricciones sobre importaciones de carnes llaman la atención a proveedores latinos

El coronavirus rebrota en China. Por eso, desde la mitad de junio pasado los controles y las medidas sanitarias del gigante asiático se endurecieron sobre todo en el sector de importaciones. China le exige ahora a todos los importadores que certifiquen que sus productos están libres de coronavirus.

Al rastrear el posible origen del rebrote de COVID-19 en China, los técnicos encontraron el virus SARS-CoV-2 en una tabla usada para cortar salmón importado. Aún sin saber si el coronavirus procedía de un lote de pescado contaminado o de algún trabajador enfermo que manipuló la tabla, los supermercados de la capital china y de otras ciudades del país retiraron de inmediato todo el salmón de la venta.

Al mismo tiempo, los inspectores de la aduana comenzaron a tomar muestras de los cargamentos de alimentos frescos que llegaban al país. La posterior detección de coronavirus en el embalaje exterior de camarones ecuatorianos ha llevado a la potencia asiática a restringir también las compras de este producto y a extremar la supervisión de sus compras externas.

Ahora, son tan estrictas las supervisiones y pruebas contra el nuevo coronavirus sobre alimentos importados que ya están llevando al límite la capacidad de algunos de los principales puertos chinos, que han advertido a sus clientes sobre tarifas adicionales y posibles desvíos a otros puertos.

Aunque solo se ha encontrado el virus en un puñado de muestras de entre más de 200.000 analizadas hasta el momento, China continúa inspeccionando cargas y realizando pruebas en una gran parte de las llegadas.

Algunas restricciones a LatAm


Los camarones de Ecuador no han sido la única noticia sobre el rechazo de China a las importaciones de carnes o mariscos de LatAm, pues también bloqueó la importación de carne roja y de cerdo proveniente de seis plantas distintas de Brasil.

Además, ocho frigoríficos de Argentina suspendieron temporalmente y de manera voluntaria sus exportaciones de carne a China debido a que registraron casos de coronavirus entre sus empleados. Tanto en Argentina como en Chile, el servicio sanitario chino ha realizado auditorías remotas a empresas exportadoras.


No obstante, en la demanda de importación de carne por parte de China se ha estimado un aumento de 3 millones de toneladas para todas las carnes en 2020, pasando de 5 a 8 millones de toneladas. China será el destino para el 29% de la carne vacuna que se comercializará en el mundo este año.

Esa estimación no está lejos de la realidad: 394.000 toneladas de carne de res fueron importadas a través de la Aduana de Shanghai durante los primeros cinco meses del año, un 51,8 % más que en el mismo período de 2019, según datos de las autoridades del sector.

A China están entrando unas 100 mil toneladas mensuales de carne vacuna de Brasil, el mayor exportador mundial de carne bovina. Argentina le sigue cerca: en 2019 exportó a China 635.000 toneladas de carne bovina y la proyección es de un fuerte aumento para este 2020.

Hasta Panamá, un productor mucho más pequeño en la región, inició exportaciones de carne de res a China el pasado 26 de diciembre, con el envío de un primer contenedor de 23 toneladas a Shanghai por parte de la empresa Fortunato Mangravita S. A. Ricardo Mangravita, gerente general de esta empresa, explicó en el acto de cierre de este primer contenedor, realizado en su planta de Juan Díaz en la capital panameña y con la participación del presidente panameño Laurentino Cortizo, que la compañía enviaría a China entre 12 y 14 contenedores mensuales de carne de res, y que la expectativa era llegar a despachar 30 contenedores mensuales.

Pese a las restricciones y los estrictos controles, China depende de la carne del extranjero, pues el gigante enfrenta un problema grave de producción local, la cual entre 2018 y 2020 cayó cerca de 40% a causa de la fiebre porcina africana, lo que ha causado un faltante de 15 a 20 millones de toneladas en la oferta doméstica.

En consecuencia, el gobierno chino habilitó más de 300 plantas frigoríficas de exportación de cerdo, vacuno y pollo en todo el mundo y subió sustancialmente las importaciones, especialmente de cerdo y vacuno.

Los mercados de LatAm -aunque parecen encender las alarmas por las normas impuestas por el gigante asiático- pueden decir aún que los volúmenes de carne y mariscos vendidos a ese país siguen siendo excepcionales.

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