VIDA Y SOCIEDAD

5 hábitos para una vejez feliz

“Nunca es demasiado tarde para empezar”, dice un médico de 80 años, experto en longevidad

“Si pudieras prolongar tu vida unos años más (o incluso vivir hasta los 100 años), ¿lo harías? No puedo creer que haya gente que diga que no”, dice el doctor Richard W. Besdine, quien ha dedicado toda su carrera a la geriatría, el campo que se especializa en cuidar la salud de los adultos mayores.

Besdine ayudó en el inicio de uno de los primeros programas de geriatría en los Estados Unidos, en la Facultad de Medicina de Harvard, y actualmente es profesor de medicina y salud pública en la Universidad de Brown. Luego de haber sido geriatra durante 55 años, la única pregunta que le hacen constantemente — personas de todas las edades — es: “¿Cuáles son los hábitos cotidianos más importantes que pueden llevar a una vida más prolongada y vibrante?”, confiesa el médico en un artículo de su autoría publicado por CNBC Make IT.

El doctor ha orientado mucho a sus pacientes sobre esto, y ha visto resultados positivos en las personas que siguen sus consejos, incluyéndose: “Celebré mi octogésimo cumpleaños este año, y todavía estoy fuerte. Me siento tan saludable y fuerte como hace una década. Incluso mis internos de la escuela de medicina no tienen oportunidad de ganarme en squash, un deporte que practico varias veces a la semana”.

A sus 80 años, ha superado la expectativa de vida del estadounidense promedio, la cual, por primera vez en 100 años, ha estado en declive. En 2014, la expectativa de vida era de 78.9 años, según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades. En 2017, se redujo a 78.6 años. “Si me preguntan, los mayores impulsores son; la obesidad, la inactividad física, el tabaquismo y el abuso de sustancias”, dice.

Pero la buena noticia es que nunca es demasiado tarde para cambiar un estilo de vida.

A continuación, te presentamos 5 consejos del doctor Richard W. Besdine orientados a incrementar las posibilidades de vivir una vida más prolongada y saludable:

  1. Comer como un griego
    El doctor cree en el poder de una dieta mediterránea (una combinación de platos italianos y griegos). Esta dieta basada en especias — llena de frutas y vegetales frescos, granos enteros y grasas saludables — puede ayudar a prevenir enfermedades crónicas y a potenciar la salud en general.

La dieta mediterránea debe ser adoptada más como un estilo de vida que como un plan estricto que se sigue por un tiempo y luego se abandona, porque puede resultar difícil cumplirlo. “¿Quieres un filete T-bone cada mes? ¡Adelante! Pero intenta evitar la comida rápida y la procesada. Incluye mariscos, carnes magras y frutos secos en tus comidas”.

Los pescados grasos, como el salmón, las sardinas y el atún blanco, son básicos para una buena dieta mediterránea. Son ricos en omega-3 que, según las investigaciones, ayudan a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas y derrames cerebrales. La Asociación Americana del Corazón recomienda dos porciones de 3.5 onzas de pescado (especialmente del tipo graso) por semana.

El aceite de oliva extra virgen, otro alimento básico de la dieta, ayuda en la prevención de ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y muerte cardiovascular, incluso entre las personas con mayor riesgo.

  1. Activar el ritmo cardíaco
    Empieza a moverte ahora y no pares. Te ayuda a añadir años a tu vida. Los estudios han demostrado que la obesidad y la inactividad física son dos de los mayores impulsores de las enfermedades y del acortamiento de la expectativa de vida. El ejercicio no solo mejora la función física, sino que también ayuda a reducir el riesgo de depresión, cáncer y diabetes.

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que se realicen entre 2.5 y 5 horas de actividad física moderada a la semana (por ejemplo: caminatas, jardinería), o entre 1 y 2.5 horas de actividad física vigorosa a la semana (por ejemplo, correr, hacer aeróbicos).

Al menos 30 minutos diarios de caminata pueden hacer la diferencia.

  1. Dejar de fumar
    Como todos saben, fumar tiene consecuencias mortales. Puede causar problemas de salud, como enfermedades cardíacas, cáncer, enfisema y enfermedades pulmonares, entre muchas otras. Las investigaciones indican que incluso el “tabaquismo ligero” (tan sólo un cigarrillo al día) puede aumentar enormemente el riesgo de morir de forma prematura.

Sin embargo, los beneficios de dejar de fumar no tardan en aparecer. El riesgo de sufrir un ataque al corazón disminuye drásticamente al año de haberlo dejado. Y, después de dos a cinco años, la probabilidad de sufrir un ataque podría reducirse a casi la misma que la de un no fumador.

Otra observación: no te dejes engañar pensando que el vaping es una alternativa más saludable. Aunque hay pocas investigaciones sobre sus efectos de largo plazo, un estudio reciente encontró que el uso de los cigarrillos electrónicos dañan las arterias de la misma manera que lo hacen los cigarrillos tradicionales.

  1. No descuidar las visitas al médico
    La atención preventiva puede ayudar a descubrir problemas de salud a tiempo, así que programa los exámenes rutinarios con la frecuencia que te recomiende tu médico.

Algunos de los exámenes y pruebas más importantes, incluyen el colesterol, la presión arterial, el cáncer de piel y el de mamas y cuello uterino, para las mujeres (las pruebas de Papanicolaou comienzan a los 21 años y las mamografías a los 40). Dependiendo de sus antecedentes familiares, su médico podría sugerir otros.

Mantenerte al día con estas visitas anuales, es una oportunidad para revisar tus hábitos de vida (por ejemplo; dieta, rutina de ejercicios, estatus de fumador, consumo de alcohol) y problemas comunes de salud conductual (por ejemplo; estrés, ansiedad, depresión). También es un momento ideal para hablar sobre pruebas de detección específicas, de las que probablemente ni siquiera te hayas enterado.

Puedes hablar con tu médico sobre los beneficios y riesgos de ciertas pruebas o vacunas, lo que te ayudará a tomar una decisión compartida respecto a si quieres o no hacértelas. La clave está en que te mantengas mejor informado y comprometido con tu salud en todo momento.

  1. Dedicar tiempo a la salud mental
    Los estudios revelan que tener una enfermedad mental grave puede acortar tu vida en unos 14 a 32 años.

Si te preocupa, pídele a tu médico de cabecera que te haga una evaluación de salud mental, lo cual puede ayudar a identificar los problemas.

Además, dedica tiempo a las actividades que alivian el estrés, como la meditación y el yoga. Disfruta de pasatiempos significativos y conéctate socialmente con otras personas, esto puede influir poderosamente en tu bienestar mental y en tu felicidad.

Puede ser difícil hacer algunas de estas cosas durante una pandemia (y con las normas de distanciamiento social en marcha), pero no menosprecies el poder de las videollamadas con amigos y parientes; ver a la gente, incluso a través de una pequeña pantalla, puede ser emocionalmente gratificante.

Un experto de oro

El Dr. Richard W. Besdine es profesor de medicina y de políticas y prácticas de servicios de salud, en la Universidad de Brown. Es miembro y ex presidente de la Sociedad Americana de Geriatría. Es el autor de más de 125 publicaciones académicas sobre el envejecimiento y se capacitó en medicina interna, enfermedades infecciosas e inmunología, en el Beth Israel Hospital de Boston y en la Facultad de medicina de Harvard.

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