TECNOLOGÍA

¿Qué pasó con Wirecard?

La quiebra de la Fintech alemana revela problemas regulatorios

“Se suponía que, Wirecard era la prueba de que Europa cuenta con lo necesario para forjar un éxito tecnológico (…) Pero ahora que, 1,900 millones de dólares han desaparecido de sus balances, que su CEO ha sido arrestado por un tiempo breve y que la compañía ha solicitado la insolvencia, Wirecard muestra al mundo una señal muy diferente sobre la escena tecnológica europea”, sentencia en su columna de Bloomberg Natalia Drozdiak, reportera de tecnología europea.

Fundada en 1999, la Fintech alemana casi se hunde en la quiebra de las punto-com. Pero tras un notable cambio, finalmente creció hasta reportar 2,100 millones de euros en ingresos, para 2018. Ese año, también reemplazó a Commerzbank AG en el índice bursátil alemán (DAX), conformado por las 30 empresas más importantes de Alemania. Tomando como clientes, en el camino, a marcas de primera, el procesador de pagos fue elogiado como una de las empresas jóvenes y con más éxito de Alemania.

En los últimos años, el meteórico ascenso de Wirecard encajó muy bien con una narrativa más amplia, impulsada por los funcionarios europeos sobre la promesa del bloque en cuanto al sector tecnológico.

“Claro que Silicon Valley domina en los medios de comunicación social y en otros productos destinados al consumidor—ya sea Facebook Inc., Twitter Inc. o Google de Alphabet Inc. —no obstante, Europa está a la vanguardia de la tecnología en lo que se refiere a los servicios de empresa a empresa”, han dicho los funcionarios europeos.

Wirecard parecía haber encontrado su lugar en el firmamento europeo de las Fintech, junto con compañías como Adyen NV, con una capitalización bursátil de más de 40,000 millones de dólares, y Klarna, de Suecia, valorada recientemente por los inversores en 5,500 millones de dólares. Entretanto, la región ungía regularmente nuevas estrellas. El sector de las Fintech ha sido el mayor receptor de inversiones de capital de riesgo en Europa, recibiendo alrededor del 20% de la totalidad de los dólares del capital de riesgo invertidos en la región, según la UE.

Ahora, sin embargo, el escándalo de Wirecard ha empañado la imagen de la Alemania corporativa. “Incluso con una amplia advertencia, las autoridades alemanas no lograron captar los problemas contables de la empresa de pagos digitales”, subraya Drozdiak.

Y el colapso teatral de la empresa podría tener un efecto dominó en la industria tecnológica europea en su totalidad. Para empezar, pone de relieve la falta de una clara supervisión en un sector que depende de la confianza de los clientes y socios comerciales. Un proyecto conjunto entre el Fondo Europeo de Inversiones y los estudiantes del Máster de Administración Pública de la London School of Economics mostró que, el 31% de las empresas Fintech en Europa no están sujetas a ninguna regulación.

En una región conocida por regular las empresas tecnológicas mundiales, las autoridades europeas parecen haber sido menos diligentes a la hora de aplicar la misma inspección a sus propias empresas. “La ironía es que para una industria como la de Fintech, donde 1,900 millones de dólares son susceptibles de desaparecer, una mayor supervisión puede ser la forma de ayudar a acelerar el éxito de la tecnología europea”, comenta Drozdiak.

Fraude inédito

“Este es verdaderamente un acontecimiento único en la historia económica de la República Federal de Alemania. No solamente que un grupo que cotiza en el Dax se derrumbe, sino que se perjudique a sí mismo de esta manera”, dijo a DW Klaus Nieding, vicepresidente de la Asociación Alemana de Inversores (DSW, por sus siglas en alemán).

“La compañía ha sido objeto de críticas durante mucho tiempo por su política de comunicación. Ahora, el hecho de que el mercado de capitales no haya empezado antes a dudar de sus balances, le pasa factura”, añadió.

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