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El papel determinante de tus hábitos

Salud Ejecutiva
Dra. Ana Echeverría, Médico Cirujano

Un hábito es cualquier comportamiento positivo o nocivo aprendido mediante la repetición, que se realiza de forma habitual y automática. Es un elemento básico del aprendizaje humano.

Incorporar un hábito es una habilidad que se desarrolla con el tiempo, cada persona tiene habilidades diferentes y además cada hábito puede ser más simple o más complejo que otro, por lo que, para tomar la iniciativa de abandonar un mal hábito, se debe entender que requiere de paciencia.

Sin prisa, pero sin pausa


Tomarse unos días para reconocer qué hábitos nos están perjudicando es el primer paso para empezar a cambiar aquellas acciones o actitudes que consideremos que queremos cambiar o mejorar.

El tiempo para abandonar un hábito nocivo y cambiarlo por uno positivo no es específico. Hay quienes mencionan 21 días, otros 66. Algunos estudios hablan de 250. Pero lo cierto es que no existe fórmula mágica. La duración varía según cada persona, la complejidad de la actividad, las habilidades personales, la motivación, el tiempo invertido y las estrategias que se estén usando para adquirir o cambiar dicho hábito.

Es probable que en un principio pueda tomar más tiempo y dedicación formar un nuevo hábito positivo, pero conforme pasa el tiempo el proceso de formar nuevos hábitos se vuelve más rápido y fácil. Adquirir nuevos hábitos es constituir una nueva habilidad y, como tal, al principio el progreso es mucho más lento hasta que, en algún punto, toma velocidad y el esfuerzo que requiere disminuye en proporción.

Establecer un hábito positivo representa una nueva meta por cumplir en nuestra vida, cuando nos sentimos motivados a mejorarla. Esta dosis de motivación a veces nos impulsa a proponernos muchas metas al mismo tiempo. Tratamos de hacer muchos cambios a la vez y esto puede jugarnos en contra. Por ello, es importante concentrarse sólo en una meta, sobre todo al inicio. Es decir, siempre es mejor empezar con un solo hábito y ver el avance con este hábito.

Una buena estrategia es tener siempre una pequeña lista de metas realistas para alcanzar; cuando se complete una, continuar con la siguiente. El objetivo de la lista es hacer un análisis global. Empezar por una lista pequeña nos motiva, porque veremos mucho más progreso.

Como es de esperar, algunos hábitos serán más sencillos de incorporar que otros. Por ejemplo: beber un vaso de agua al despertar se convierte en un hábito muy rápido de adquirir; en cambio, hacer 50 abdominales por la mañana tardará más tiempo.

Otros datos importantes a considerar son:


Fallar un día o dos en esa nueva actividad no repercute en la formación del hábito. Esto quiere decir que el proceso de formación de hábitos es flexible, pero no te confíes demasiado por que:

Fallar más de dos días a esa actividad sí repercute en la formación del hábito. Los participantes en el estudio que eran menos constantes requirieron mucho más tiempo para formar el hábito.

Es decir, faltar un solo día a ese hábito no altera la formación del hábito (siempre y cuando se retome inmediatamente). Al principio parece que sí seremos capaces pero desafortunadamente es muy probable que renunciemos al poco tiempo a todos estos cambios. Por eso, debemos ser constantes y trazarnos metas realistas -no sobrecargadas- con un propósito. A la vez, entender que la única forma de lograr incorporar un hábito es repetir su acción tantas veces sean necesarias para que se vuelva automática. Y tener muy en claro que, para lograr esto, se requiere de mucha paciencia y disciplina.

El problema empieza cuando a veces no somos capaces de recordar si hemos sido constantes o no. Por eso, es ideal que llevemos un registro escrito de avances y fracasos.

Siempre que queramos cambiar hábitos e incorporar uno nuevo, debemos empezar por algo fácil y que no nos genere estrés. Por tanto, existen algunos componentes esenciales para que cambiar hábitos se convierta en una realidad:

Que no nos cueste demasiado esfuerzo

Que su realización vaya asociada a una motivación intrínseca (que sea una decisión que nazca de nuestro interior)

Que nos enfoquemos en el placer de realizarlo y no en su objetivo

Otra clave para no abandonar la meta es creer en ti mismo, pensar positivo (aún siendo realista) para que tu mente te dé ese empujón de motivación y mejorar la percepción que tienes sobre ti, visualizando la persona que quieres llegar a ser. Aleja los pensamientos de derrota, y declara que SÍ PUEDES LOGRAR UN GRAN CAMBIO.

Cambiar un hábito nocivo por uno positivo no es fácil. Pero lo cierto es que, cuando lo logras, también incrementas tus sentimientos de autoestima, optimismo y confianza en lo que eres capaz de hacer. También, por supuesto, incrementas tu calidad de vida y eliminas factores de potencial daño para ti, mejorando notablemente tu salud.

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