VIDA Y SOCIEDAD

¡Sin tabaco es mejor!

Salud Ejecutiva
Dra. Ana Echeverría, Médico Cirujano

Con motivo de la celebración establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus asociados del Día Mundial sin Tabaco -establecido el 31 de mayo- se brindó la oportunidad de concienciar a la población sobre los efectos nocivos y letales del consumo de tabaco en cualquiera de sus presentaciones.

Se ha establecido que el tabaquismo es el principal factor de riesgo prevenible de enfermedades y muerte prematura en todo el mundo. Este hábito causa aproximadamente 8 millones de muertes anuales tanto en fumadores activos como pasivos, siendo un poco menor la tasa de mortalidad en los segundos.

Actualmente, el llamado de atención tiene mayor connotación debido a la relación directa entre el consumo de tabaco y la predisposición a padecer infecciones respiratorias, así como también a generar afecciones como el Síndrome Agudo Respiratorio Severo (SARS) ocasionado por la COVID-19 en comparación con los no fumadores. lo que indica que los fumadores tienen mayor riesgo de desarrollar síntomas crónicos y fallecer.

Es sabido que la COVID-19 es una enfermedad infecciosa que ataca principalmente a los pulmones y, debido a que el tabaco deteriora la función pulmonar, dificulta que el cuerpo se sobreponga satisfactoriamente ante este tipo de enfermedades infecciosas, por lo que el riesgo de muerte es mayor.

Bajas laborales

Por otra parte, el estudio “costes derivados del uso de servicios sanitarios y bajas laborales en pacientes fumadores” realizado por el área de tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) asegura que los pacientes fumadores presentan una media de 11 días de incapacidad laboral anuales.

Por lo que todo empresario debería tener en cuenta que existe un alto riesgo de baja productividad laboral, si él o sus empleados padecen de adicción al cigarro.

Desde el 2008, aproximadamente, se han establecido leyes que prohíben fumar en espacios cerrados, y, debido a la necesidad de fumar con cierta frecuencia, el adicto se ve obligado a interrumpir sus jornadas laborales en múltiples oportunidades que en conjunto reducen la jornada efectiva de trabajo.

Además, los trastornos de salud asociados al tabaquismo están altamente demostrados, especialmente las consecuencias negativas para la salud pulmonar, enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Esta adicción favorece los resfriados y complicaciones pulmonares, así como también la predisposición al cáncer en cualquiera de sus variedades.

Recomendaciones

En general, se recomienda reducir de manera progresiva el consumo de tabaco en fumadores crónicos y evitar a toda costa la exposición al humo de tabaco ajeno en fumadores pasivos.

Esto se puede lograr mediante métodos de eficacia comprobada como los grupos de apoyo psicológico, el uso de tratamientos de sustitución con nicotina como los chicles y parches que ayudan al abandono de este hábito, así como también las terapias de relajación y yoga que disminuyen la ansiedad y el estrés que instan a fumar.

Otra opción para las empresas y los Estados es implantar políticas y programas médicos orientados al cese del hábito tabáquico -con seguimiento de casos y sus progresos-, motivándolos constantemente con refuerzos positivos para prevenir recaídas, implementando programas de deshabituación voluntarios (no obligatorios) en conjunto con empresas promotoras de salud para dejar de fumar.

Adicionalmente se aconseja establecer charlas periódicas que fomenten hábitos de vida más saludables, no solo para los que desean abandonar el tabaco sino para todos los empleados. Estas actividades deberían estar enfocadas desde una perspectiva global de mejorar la salud del consumidor de cigarro y su entorno.

Vale destacar que los beneficios inmediatos y duraderos que se evidencian al abandonar el hábito tabáquico son:

A los 20 minutos de dejar de fumar la presión arterial y la frecuencia cardiaca bajan sus niveles elevados.

A las 12 horas, el nivel de monóxido de carbono del torrente sanguíneo se normaliza.

A las 2 semanas, la circulación sanguínea corporal y la función pulmonar se optimizan.

Al mes, disminuyen los síntomas causados por el tabaco como la tos, el cansancio a mínimos esfuerzos y la dificultad para respirar durante reposo.

Estos beneficios, se verán reflejados en un notable incremento de la productividad y la salud a medida que el tabaco se elimina por completo del organismo.

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