A FONDO

En peligro de extinción

Indígenas del Amazonas son presa fácil de la COVID-19

Redacción El Financiero
Fuente: EFE/Reuters

El mortal coronavirus SARS-CoV-2 llegó al Amazonas y deja al descubierto una vez más la vulnerabilidad de los grupos indígenas de nueve países -que concentran una población que ronda los 3 millones de habitantes-, quienes son presa fácil para la COVID-19 que los alcanza sin que ellos puedan acceder a una cama en un hospital, medicinas y a veces ni siquiera a agua potable.

El coronavirus ha infectado a 180 de las 600 tribus indígenas de la cuenca del Amazonas, según informaron integrantes de la Organizaciones Indígenas de la Cuenca del Amazonas (COICA) a Reuters.

“No podemos esperar más a nuestros gobiernos. Estamos en peligro de extinción”, dijo José Gregorio Díaz Mirabal, coordinador general de COICA y miembro del pueblo Wakuenai Kurripaco de Venezuela.

Sobran los titulares de noticias que advierten la rápida propagación del nuevo coronavirus en Brasil, algunos de ellos señalan la vulnerabilidad del pueblo de Manaos, cuyo alcalde, Arthur Virgilio Neto, publicó un video en el que afirmó que teme un “genocidio” de indígenas en la región como consecuencia de un “crimen contra la humanidad”. Su reclamo se viralizó en las redes sociales e hizo voltear la mirada hacia los indígenas de todo el Amazonas frente al mortal patógeno.

En la Amazonía brasileña están afectados los territorios de Mãe Maria y Trocará (estado de Pará), Alto Río Negro y Medio Río Negro (Amazonas) y Tabalascada (Roraima).

La directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa Etienne, aseguró el pasado 19 de mayo que los casos de COVID-19 en la cuenca del Amazonas ya ascienden a 20,000 “donde la repercusión tiende a ser el doble de alta”, dado el subregistro imperante en toda la zona.

El departamento del Amazonas colombiano (fronterizo con Brasil y Perú) es una de las regiones del país con más incidencia de coronavirus. En la región del Trapecio Amazónico de Colombia, no hay camas de UCI y apenas se contaba con dos respiradores mecánicos para una población de 48,144 habitantes.

Al parecer, en todo el Amazonas solo Manaos tiene camas de UCI, pero el sistema de salud de la ciudad está abarrotado. Hasta ahora la única medida conjunta que han tomado los países que comparten la prolífica selva es cerrar las fronteras, pero el principal medio de transporte es la afluente del río por donde corre rápido el virus que ha puesto de cabeza al mundo.

Peligro en Ecuador

El caso de contagio de una mujer en estado de gestación de la etnia Waorani puso en estado de alerta a defensores de los derechos indígenas en Ecuador, que solicitaron medidas cautelares para proteger a las nacionalidades indígenas Quichua, Achuar, Siecopae, Waorani y Shuar.

Andrés Tapia, dirigente de los pueblos amazónicos, le aseguró a EFE que hay varios casos con sospecha de la enfermedad en la provincias de Napo y Pastaza, entre ellos un abuelo de la nacionalidad waorani y dos de la nacionalidad siecopai.

La paulatina reapertura de algunos cantones de la Amazonía ecuatoriana a la actividad económica representa una preocupación mayúscula para los grupos defensores de los indígenas por la falta de coordinación del Gobierno ecuatoriano.

Bolivianos en alerta

A falta de datos oficiales sobre la cantidad de indígenas fallecidos o contagiados en Bolivia, el Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (Cejis) ha alertado que 38 territorios indígenas en el noreste amazónico, el oriente y sur del país se encuentran en peligro por la presencia del patógeno en 14 municipios cercanos a ellos.

La información oficial sobre la enfermedad en el país no está desagregada según sectores poblacionales, pero sí se conoció de algunos casos concretos, como el del indígena Marcial Fabricano, líder de una emblemática marcha de pueblos amazónicos hacia La Paz en 1990, y que se recuperó de COVID-19.

Perú no se salva

La pandemia ha provocado la muerte de 45 indígenas de la etnia Shipibo-Konibo en la región peruana de Ucayali, según denunció la Federación de Comunidades Nativas de Ucayali y Afluentes (Feconau).

El presidente de la Asociación Kokama de Desarrollo y Conservación San Pablo de Tipishca, en Loreto, Alfonso López, explicó que cuando enferman quieren “salir” de su “comunidad”, pero tienen “el problema del traslado, viajando un día o dos” por trochas y ríos. Cuando finalmente llegan a los centros de salud, se encuentran “con médicos que no atienden, no existe medicina, no están capacitados, tienen miedo de atender a las personas con fiebres altísimas y con dolores en el cuerpo”.

Por ese motivo, han decidido ir a curarse en sus comunidades “antes que morirnos en las ciudades de Iquitos o Nauta donde hay médicos y enfermeras contagiados”. López agregó que no están en condiciones de protegerse con las medidas de higiene porque “no hay agua apta para el consumo humano, en 50 centros poblados no tenemos agua apta, tenemos que hervir el agua para poder lavarnos”.

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