TECNOLOGÍA

Las Big Tech concentrarán más poder

Las grandes compañías de tecnología se perfilan para capitalizar su eficacia

Cuando la pandemia empezó a golpear la economía, parecía que podría ser el final del techlash, o al menos señalar un paréntesis. Pero David Cicilline, presidente del subcomité de la Cámara de Representantes para la defensa de la competencia, no ha dejado de sospechar de las Big Tech.

Antes de la crisis, Cicilline, había estado dirigiendo investigaciones sobre la industria, cuestionando si el creciente poder de unas pocas grandes empresas de tecnología, aplastando o tragándose a la competencia, podría ser realmente bueno para la economía. Recientemente, pidió una moratoria en las fusiones, excepto cuando están destinadas a salvar empresas que de otra manera irían a la quiebra, dice un artículo de Bloomberg, firmado por Eric Newcomer.

“Si no actuamos con audacia y urgencia para responder a este problema, la consolidación puede debilitar aún más nuestra economía al concentrar la riqueza y el control a expensas de los trabajadores y las empresas independientes en todo el país”, dijo Cicilline. “Las mega fusiones y absorciones corporativas que se permitieron durante la última crisis económica llevaron al despido de millones de trabajadores, a la ralentización de la inversión y la innovación, y a enormes aumentos en la compensación ejecutiva”, agregó.

Hasta hace poco, argumentos como este estaban ganando impulso. Pero ahora, hay señales de que los sentimientos anti-tecnología están disminuyendo. Cuando se trata de candidatos presidenciales demócratas, los gigantes de la tecnología parecen haber tenido suerte con Joe Biden. “Incluso el presidente (Donald) Trump no ha sido tan elocuente últimamente en sus críticas a los gigantes de la tecnología, quiere su ayuda para combatir la crisis”, sugiere Newcomer.

En su mejor momento

Las Big Tech están aprovechando su momento. Apple Inc. y Google de Alphabet Inc. están cooperando en el rastreo de la propagación del coronavirus. Netflix Inc. está sumando números récord de suscriptores, y Amazon.com Inc. apenas puede seguir su ritmo de crecimiento. “Sin mucho más que hacer, todos estamos pasando demasiado tiempo en Internet, siendo jalados profundamente a las órbitas de las plataformas líderes”, por lo cual las Big Tech podrían salir de esta crisis más poderosas que nunca, sugiere Newcomer.

La mayor centralización del poder en manos de las Big Tech no es completamente orgánica. Esta semana, el creador de Fornite, Epic Games Inc., dijo que devolvería el siempre popular juego a la Play Store de Google. El creador del juego se había quejado anteriormente de que Google, a través de su sistema operativo, pone en desventaja a las empresas que no utilizan su app store, insinuando que representan riesgos de seguridad y esforzándose por bloquearlos completamente.

También esta semana, el Wall Street Journal reveló que los empleados de Amazon usaron datos de vendedores independientes para hacerles competencia con productos.

Ambos casos ilustran los motivos de inquietud de críticos como Cicilline: el uso del poder existente para conseguir más, si lo hay. Ahora el congresista está preocupado por las grandes compañías que se apoderan de las más pequeñas en un momento de debilidad. Su propuesta exoneraría la absorción de compañías que fracasarían de otra manera, pero eso podría ser una línea difícil de trazar. Muchas startups, incluso las que valen miles de millones de dólares, están a solo un par de meses de la quiebra si no consiguen su próxima fase de financiación.

Si los compradores se preocupan de que sus acuerdos no sean aprobados, no podrán hacer fusiones de empresas que terminen fracasando. Esto crea algunos incentivos extraños, explicó en un correo electrónico Barak Orbach, profesor de Derecho de la Universidad de Arizona. “Las operaciones comerciales y los empleos que podrían salvarse se perderían debido a los costos de probar que una empresa está ‘verdaderamente fallando o en quiebra’”, escribió. “Por ejemplo, las empresas solventes pueden cerrar ciertas líneas de negocio que pueden tener mayor valor bajo el manejo de otra empresa. Asimismo, se bloquearían las adquisiciones que pudieran ampliar los mercados y así rescatar a otras empresas”.

“Estamos en tiempos extraños y desagradables. Las grandes compañías de tecnología son algunas de las únicas instituciones estadounidenses en condiciones de seguir funcionando con eficacia. Pero han mostrado constantemente una tendencia a transformar su implacable eficacia en un poder cada vez mayor”, reflexiona Newcomer.

Las perspectivas del plan de Cicilline son inciertas, así como la forma final que podría tomar si progresa. Si convence a sus colegas para que la prohibición de las fusiones forme parte del próximo paquete de rescate del coronavirus, el Congreso podría ralentizar la consolidación corporativa, echando a la suerte las consecuencias inesperadas. “La alternativa, sin embargo, podría ser que el Congreso capitulara ante una nueva realidad en la que las Big Tech se posicionen como lo único que nos puede salvar” remata Newcomer.

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