MANAGEMENT

Empleados de Xiaomi vuelven a la oficina

Una visita a la sede de Wuhan da una idea de cómo es el trabajo post-pandemia

Mientras el resto del mundo se pregunta cómo se vería la vuelta al trabajo después de un brote, en Wuhan, la zona cero de la pandemia del coronavirus, ya tienen parte de la respuesta. Xiaomi, la segunda empresa, después de Huawei Technologies Co., en cuanto a envíos de teléfonos inteligentes a nivel mundial, ya empezó a trabajar con su personal.

Xiaomi se considera ante todo una empresa de Internet—cuyo futuro depende de ideas innovadoras y de colaboraciones entre equipos. Y ahora, después de reabrir su campus de I+D, las nuevas restricciones sanitarias han dificultado que el personal esté en la misma oficina, y mucho más que haya un intercambio de ideas y la resolución de problemas en persona, un desafío que probablemente compartan los gigantes tecnológicos estadounidenses, apunta Bloomberg.

“Cuando fuimos al centro de investigación de Xiaomi en las afueras de Wuhan a mediados de abril, los empleados todavía estaban regresando poco a poco a la oficina después de haber estado trabajando vía remota en sus casas desde principios de febrero. En la elegante entrada del edificio donde se encuentran las oficinas—la segunda sede de Xiaomi después de Pekín—había una estación de control de temperatura, así como dos guardias de seguridad con termómetros infrarrojos de mano para controles individuales”, describen Sharon Chen y Claire Che en una nota de Bloomberg.

Una vez dentro, dicen- la temperatura de los trabajadores también se vigila en sus oficinas dos veces al día, una por la mañana y otra por la tarde.

Para que se les permitiera volver a trabajar, los aproximadamente 2,000 empleados del centro tuvieron que superar varios requisitos. Los códigos de salud QR de sus teléfonos inteligentes, el sistema de China para monitorear el riesgo de contraer el virus, tenían que mostrar el color verde, el nivel “más seguro”.

Los trabajadores que regresaron también tuvieron que dar negativo en las pruebas de detección del virus y abstenerse de tomar el transporte público para ir al trabajo (aunque recientemente se ha flexibilizado el requisito del tránsito).

Además, sólo alrededor de la mitad del personal está autorizado a trabajar desde la oficina en un día determinado debido al sistema de rotación establecido por Xiaomi para minimizar el contacto físico.

No fue sorprendente que, en la semana del 30 de marzo, cuando se reabrió el centro, sólo entraran unas 100 personas. Cuando visitamos unas semanas después, las oficinas todavía estaban poco pobladas, dijeron Chen y Che.

“Después de entrar en el edificio nos sentamos con Liu Guojun, quien dirige las operaciones de Xiaomi en Wuhan. Mientras nos instalábamos en una de las espaciosas salas de conferencia del centro, Liu insistió en que no nos sentáramos frente a frente para cumplir con las normas de distanciamiento social de la empresa. A mitad de la entrevista, alguien entró para tomarle la temperatura”.

“Para quienes hemos estado atrapados en Wuhan, es posible que estemos de mal humor después de tanto tiempo, pensando que estamos a salvo ahora que la situación del virus se ha calmado”, dijo Liu. “Pero aflojar la prevención podría terminar causando grandes problemas”.

Antes del brote, los empleados de Xiaomi tenían que reservar las salas de conferencia con varios días de antelación. Hoy en día, la mayoría están vacías, y las reuniones se llevan a cabo en línea a través de aplicaciones como Zoom, Feishu de ByteDance Ltd. o WeChat de Tencent Holdings Ltd.

Aunque las ventas de Xiaomi se han mantenido resistentes a la crisis, Liu dijo que muchos trabajadores estuvieron “deprimidos, ansiosos y nerviosos” durante los 76 días de aislamiento que tuvo Wuhan. Ese temor tiene un impacto real. Liu dijo que la compañía estaba planeando contratar a otras 1,000 personas este año, pero algunos postulantes expresaron su preocupación por trabajar en la ciudad.

Los efectos persistentes del confinamiento provocado por el virus también han cambiado la forma de trabajar de la gente de Xiaomi. “Cuando estamos en la oficina podemos simplemente sentarnos y discutir algunos temas sencillos, pero ahora debemos llamar o enviar un mensaje”, dijo Liu. Las nuevas realidades de la vida en la oficina “están complicando las cosas”, comentó.

“Puede que las cosas no vuelvan a ser sencillas—ni en Wuhan ni en el resto del mundo—durante mucho tiempo”, concluyeron las reporteras.

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