ECONOMÍA

La falta de gasolina e insumos médicos confina a los venezolanos en sus casas

Zuleyvic Adriana Cuicas

Someter a la población de un país como Venezuela, que enfrenta una severa crisis económica y social, a una ‘cuarentena’ que fácilmente se puede prolongar, no es una tarea difícil, solo hace falta presionar un poco más y aplicar medidas severas como un toque de queda a partir de las 7:00 de la noche y racionar todavía más el suministro de la gasolina para mantener a la población en sus casas.

En 17 de los 23 estados de la nación hay racionamiento en el suministro de combustible. Tienen prioridad para llenar los tanques de sus vehículos quienes trabajan en el sector salud, alimentos y los integrantes de los cuerpos de seguridad; no obstante, los médicos hacen largas filas para poder surtirse de gasolina; por esta razón muchos de ellos no pueden llegar a tiempo a sus puestos de trabajo.

En las estaciones de servicio se ven disputas entre funcionarios de cuerpos de seguridad de diferentes componentes como, por ejemplo, los integrantes de la Guardia Nacional, la policía y el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) quienes quieren surtir los tanques de los vehículos de servicio. Se pelean para que les den “prioridad” en la fila. Pero la verdad, es que la gasolina escasea desde hace muchos meses por falta de producción, entre otras razones.

Carmen Meléndez, gobernadora del estado Lara, ubicado en el interior del país, explica que la restricción de la gasolina es una de las medidas que el gobierno está tomando para evitar la propagación del COVID-19, el cual ha infectado hasta el domingo 22 de marzo, según cifras oficiales, a 77 personas en la nación. “Todos los casos son importados”, aseveró por su parte el presidente Nicolás Maduro en una cadena nacional.

El toque de queda es otra de las medidas para contener la propagación del virus en una población especialmente vulnerable por estar a merced de un sistema de salud carente de insumos desde hace varios años.

Quizás, por ser conscientes de las condiciones sanitarias del país es que los venezolanos obedecen lo mejor que pueden las recomendaciones para evitar contagiarse de coronavirus. En las desoladas calles es raro ver a personas sin tapabocas, la mayoría los usa, tenga síntomas de la enfermedad o no.

La mayoría de la población -85%, según cifras oficiales- también entiende la importancia de quedarse en casa para evitar contraer el virus que ya ha cobrado la vida de al menos 50 personas en América Latina. Muchos temen que no hayan medicinas para atenderse y que el sistema de salud termine de colapsar.

No obstante, Maduro asegura: Tenemos todas las medicinas y en suficiente cantidad para atender todos los casos que se presenten en esta etapa del desarrollo del coronavirus en Venezuela.

“Gracias a la colaboración de la República Popular China y de Rusia, Venezuela se está proveyendo de suficientes muestras para las pruebas diagnósticas. Tengo que decirle a los venezolanos, cada vez que llamamos a un laboratorio internacional para comprar las pruebas, el gobierno de Estados Unidos de Norteamérica les prohíbe que nos venda las pruebas a Venezuela (…), ¡criminales, asesinos, genocidas la historia los juzgará!”.

Nuevas medidas económicas


Maduro dictó este domingo algunas medidas económicas, entre las que figuran la ratificación de la inamovilidad laboral hasta el 31 de diciembre de este año, un plan especial del pago de nóminas a las pequeñas y medianas industrias y al comercio del país a través un sistema gubernamental por los próximos seis meses.

También suprimió el pago de alquileres de comercios y de vivienda principal por seis meses, ratificó la entrega de alimentos subsidiados a las “7 millones de familias protegidas por el plan de gobierno” y ordenó el pago de bonos especiales para todos los trabajadores de la economía informal y del sector privado.

De igual manera, suspendió por un lapso de seis meses, los pagos de capital e intereses de todos los créditos del país y aprobó la suspensión y moratoria de pago durante esta prórroga. También está prohibido en los próximos seis meses el corte de los servicios de telecomunicaciones en el país.

Ante estas medidas, economistas como Henkel García aseguran que si el gobierno no cambia la dinámica económica es imposible que la carga de este “paro” sea asumida por el sector privado. “Van a desaparecer muchas empresas, de las pocas que resistieron la depresión económica de los últimos siete años”.

En Europa y otros países, opina el experto en su cuenta de twitter, es el Estado quien está asumiendo la carga de esos compromisos que no van a ser pagados. “La diferencia es abismal”, dice García, quien cuestiona las medidas recién tomadas por el gobierno, pues asfixian aún más a la empresa privada.

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