VIDA Y SOCIEDAD

“El tiempo no me alcanza para alimentarme bien”

Salud Ejecutiva
Dra. Ana Echeverría, Médico Cirujano

Si esta es una de las constantes quejas o excusas a la hora de dar a conocer los motivos por los cuales usted no se alimenta de manera adecuada, este artículo es de su interés.

Ciertamente, los ejecutivos y trabajadores en general ejercen labores que se caracterizan por estar cargadas de situaciones tensas, estrés y múltiples preocupaciones, en las que no se logran establecer horas de entrada ni de salida fijas y no hay cabida a una rutina o procesos que se mantengan estables día a día.

Estas excesivas ocupaciones generan una “falta de tiempo” que conllevan a desarrollar hábitos alimenticios inadecuados como lo son los ayunos prolongados, el consumo excesivo de comida chatarra, poco consumo de agua, frutas y verduras que están íntimamente asociados a trastornos del sistema digestivo tales como gastritis, colon irritable, estreñimiento o incluso obesidad, hipertensión y diabetes, lo que finalmente se refleja en un bajo rendimiento laboral por absentismo a causa de estas patologías que merman la salud de los trabajadores.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su resumen “La alimentación en el trabajo” pone de relieve que la probabilidad de que un trabajador obeso se ausente del trabajo duplica a la de un trabajador en buena condición física con hábitos alimenticios saludables.

También menciona situaciones en las que los malos hábitos alimenticios ocasionan múltiples patologías entre las que se encuentran la deficiencia de hierro por malnutrición (no consumir alimentos ricos en hierro), las hipoglucemias (baja de azúcar en sangre) por saltarse una comida y los desórdenes alimenticios que causan sensación de deterioro de la capacidad física, flojera, falta de coordinación, reducción del período de atención y ralentización de la velocidad a la que se procesa la información.

Nutricionistas definen la acción de alimentarse enfocada en tres funciones fundamentales: conservar los tejidos, asegurar el crecimiento y proporcionar energía. “Nuestro cuerpo y cerebro necesitan alimentarse de manera adecuada, tal como un coche necesita la gasolina para andar, es el combustible diario que nos ayudará a desarrollar la actividad que mejor nos parezca (…) para un ejecutivo, alimentarse a sus horas y de manera balanceada ayudará a mejorar su vida personal y profesional”, comenta Lina Garza, Nutrióloga profesional directora general de Neuro Learning Center y experta en capacitación nutricional a grupos empresariales.

Por lo tanto, es de vital importancia comprender que el implementar hábitos saludables de alimentación debe ir de la mano con la voluntad de querer hacerlo, ya que el éxito de esta práctica se traduce en que estos hábitos perduren como parte de la vida de un individuo, sean prácticos, adaptables a la situación particular de cada persona, que generen satisfacción y, que al ponerlos en marcha, resulten útiles y agradables traduciéndose en un mejor rendimiento laboral y una sensación de bienestar.

Por lo tanto, la idea es que se pueda seleccionar y elegir libremente la cantidad, calidad y métodos de elaboración de las comidas y meriendas que se piensan emplear según su economía, gustos y costumbres.

Algunas de las recomendaciones específicas y efectivas para establecer estos hábitos según lo establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en “la estrategia mundial sobre alimentación saludable” son:
No saltarse comidas y evitar pasar mas de 3hrs sin consumir alimentos, para lo cual se recomienda mantener siempre a la mano “snacks inteligentes” (barras de proteínas, bolsitas de frutos secos, yogures o gelatinas envasados)
Mantenerse hidratados (no esperar a tener sed), procurar tener siempre a disposición una botella de agua potable.

Al comer fuera, tratar de evitar los restaurantes de comida rápida y optar por menús saludables con verduras y platos ligeros.

Al preparar la comida en casa para llevar al trabajo tomar en cuenta las proporciones del “plato de Harvard”: 50% de verduras y frutas (cuanta más variedad y color, mejor), 25% de granos integrales (arroz, pasta y pan integral) y 25% de proteínas saludables (pescado, carnes magras y legumbres).

Dedicar tiempo a lo realmente valioso, respetar un horario para las comidas principales (desayuno, almuerzo y cena) y establecer un compromiso real en cumplirlo sin verlo como un acto tedioso, al contrario, sentir que es un momento satisfactorio y de amor propio en pro de la salud personal

“Sentarse a comer en la mesa es esencial. La recomendación es no hacerlo de pie, caminando o al manejar un auto porque además de empeorar la digestión no se disfrutan ni mastican igual los alimentos. También es importante no tener distractores como la televisión, celular, computadora o estar trabajando” aconseja Pilar Riobó Serván, especialista en Endocrinología y Nutrición.

Por último, es preciso no olvidar que un trabajador con hábitos alimenticios saludables es un trabajador feliz y sin enfermedades, siendo así más productivo y eficiente, lo cual no es solo un tema de responsabilidad social empresarial, sino un aspecto central para la productividad.

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