ECONOMÍA

Estrategias de ahorro en tus objetivos financieros a corto o largo plazo

Hay dos tipos diferentes de objetivos financieros: objetivos a corto y a largo plazo. Los objetivos a corto plazo y los objetivos a largo plazo requieren diferentes tipos de estrategias de ahorro, aunque son igualmente importantes para mantener no sólo tu bienestar financiero, sino también el bienestar tanto tuyo como de toda tu familia. 

En este artículo te enseñamos las opciones que tienes entre objetivos a corto y a largo plazo, así como claves para ahorrar en cada tipo y cómo determinar en qué categoría se sitúa una meta financiera u objetivo.

¿Cuáles son los objetivos financieros a corto plazo?

Piensa en éstos como gastos inmediatos o inminentemente próximos. Éstos no son gastos “a futuro”. Cuando pienses en objetivos financieros a corto plazo, piensa en la estabilidad y seguridad inminentes: taponar la fuga del barco en lugar de comprar un barco nuevo. Estos objetivos son igual de importantes, pero puede que ocupen más espacio cerebral. Los ejemplos de objetivos a corto plazo incluyen fondos de emergencia (en caso de enfermedad, desastres naturales, averías, etc.), pagos mensuales de facturas, pagos con tarjeta de crédito, viajes, bodas, o reparaciones menores imprescindibles. Los objetivos a corto plazo no siempre son necesariamente los gastos más pequeños en cuanto a dinero, pero siguen siendo más inmediatos que los objetivos a largo plazo.

¿Cuáles son los objetivos financieros a largo plazo?

Los objetivos a largo plazo son el panorama general. Son objetivos a futuro para los que tendrás que ahorrar. Éstos pueden incluir el pago de una hipoteca, el fondo de la universidad de tus hijos o la compra de una vivienda. Son gastos que puedes imaginarte efectuando en el futuro, y que planeas llevar a cabo “algún día”.

Cómo ahorrar para objetivos a corto plazo

Las estrategias de ahorro para estos objetivos difieren. Para los objetivos a corto plazo, es probable que tengas que depositar el dinero en una cuenta de ahorros o una cuenta en la que puedas acceder al dinero rápidamente sin incurrir en una penalización. Al pensar en qué ahorrar primero, recuerda que los fondos de emergencia y jubilación (objetivos a largo plazo) son importantes. Gestiona tu ahorro en función de tus gastos.

La regla general es “50/30/20.” La regla 50/30/20 es fácil de seguir. 

Gasta la mitad de tu dinero en cosas que necesitas: comida, alquiler, teléfono, luz, etc. Luego, puedes gastar el 30% de tu dinero en “caprichos”, como ir al cine, regalarte una buena cena o comprar cosas que te apetezca tener. La última categoría, 20, significa que deberás reservar el 20% de tu dinero para ahorrarlo. Es con este 20% con el que debes decidir cómo dispersar tu dinero.

No hay una respuesta absoluta, ya que la situación financiera de cada uno es diferente. Una cosa está clara: los fondos de emergencia son lo primero. Tendrás problemas si necesitas fondos de emergencia y no los tienes. Otra regla general es ahorrar para la jubilación, ya sea a través de un plan de pensiones en tu trabajo u otro vehículo de ahorro. Tienes que mantener eso de manera regular. El resto es discrecional y depende de ti priorizar.

Cómo ahorrar para objetivos a largo plazo

Al ahorrar para objetivos a largo plazo, querrás depositar el dinero en una cuenta que te permita ganar todo el interés que te sea posible sin ser muy penalizado por sacar el dinero antes de tiempo (cosa que no deberías hacer a menos que sea absolutamente necesario). Los pagos de intereses son clave para jugar a largo plazo, y si tienes una cartera de inversión, diversificarla también es clave. Ahorrar para objetivos a largo plazo significa que tienes más flexibilidad que una cuenta de ahorros al uso.

¿Qué hay del área gris?

Siempre va a haber gastos que no estarás seguro de en qué categoría incluir. No pasa nada. Los objetivos a medio plazo siguen mereciendo tu atención, pero tu vehículo de inversión varía en función de la cantidad de interés que desees acumular antes de tener que saldarlo.

Las metas a corto plazo requieren diferentes tipos de estrategias financieras. Cada categoría tiene sus méritos, y cada una tiene su propia forma de funcionar. Hay diferentes lugares en los que depositar tu dinero mientras estés ahorrando para cada uno. Si bien es fácil aconsejar “fíjate objetivos”, no es tan fácil determinar los objetivos y cómo crearte una futura estabilidad financiera. Como dice el refrán, del dicho al hecho hay un trecho.

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