EMPRESAS

Philips Morris, del cigarrillo al dispositivo sin humo

Luis Alberto Sierra

La multinacional estadounidense Philip Morris apuesta a una de las restructuraciones más importantes en sus más de 100 años de historia, con la que intenta pasar de ser una tabacalera a una empresa de ciencia y tecnología.

El desafío no es menor, desde el punto de vista empresarial, si se tiene en cuenta que la idea expresada es dejar de vender cigarrillos para mutar a la producción de una alternativa de bajo riesgo o de riesgo reducido, o a través de un dispositivo que según la compañía promete ese cambio radical y como una alternativa real para quienes no pueden dejar de fumar. 

No es sencilla de comprender la propuesta, considerando el impacto que ha tenido el consumo de cigarrillos a nivel mundial en la salud de las personas, donde, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay más de 1.100 millones de fumadores.

El tema de la transformación fue planteado el pasado 22 de noviembre, a un grupo de periodistas en un hotel de Ciudad de Panamá, con un enfoque científico dirigido a propiciar una discusión más amplia sobre el tema.

Andrea Constantini, médica y líder regional de asuntos científicos de Philip Morris, para Latinoamérica y el Caribe, y Marco Mastelliari, vicepresidente de relaciones Externas de Phillip Morris, para Panamá y El Salvador, compartieron el enfoque científico de la compañía en la región, con innegables cambios desde el punto de vista estratégico y de negocios también.

Enfoque de política

Los dos representantes de la empresa compartieron el enfoque sobre el tema en una semana durante la cual mantuvieron reuniones con representantes de los sectores privado, gubernamental y legislativo, en Panamá, como parte de la labor para abrir el tema a debate.

Mastellari señaló que Philip Morris inició hace poco más de una década una política dirigida a un futuro libre de humo, lo que explicó tiene como fundamento, el desarrollo de un portafolio que no administra nicotina a través de la combustión que normalmente se hace con un cigarrillo, sino del calentamiento del tabaco o de otras formas de administración de nicotina.

Mastellari explicó que el enfoque de estos encuentros fue científico, y relacionó, con la falta de información, el escepticismo en cuanto a los productos de riesgo reducido, lo que aseguró incide en que las instituciones lleguen a la implementación de prohibiciones.

Evidencia científica

Constantini destacó que hace casi un año se incorporó a Phillip Morris para trabajar en las políticas de reducción del daño del tabaco.

Expuso que la nicotina no es la principal causa de daño a la salud, sino, los cientos y miles de toxinas y carcinógenos que se generan cuando se quema el tabaco (a 400 grados centígrados).

Aseguró que la gente sigue fumando a pesar de saber que el cigarrillo es una de las principales causas de mortalidad en el mundo.

La doctora destacó que, según cifras de la OMS, en Panamá hay un promedio de tabaquismo de 6,5%, mientras que en Chile la cifra es de casi 40% de la población.

Agregó que una encuesta realizada en 2015, por CDC (siglas en inglés del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades) y divulgada en 2017, evidenció que, de los fumadores sólo el 50% había hecho al menos un intento para dejar de fumar, y apenas el 7,4% de ellos había dejado de fumar en el corto plazo, sin tener en cuenta las tasas de recaída.

Agregó que otro estudio, para el cual reclutaron 2.000 fumadores en Estados Unidos, Japón e Italia,  mostró que al cabo de un año sólo el 30% permaneció en abstinencia tabacalera.

Constantini apuntó que la OMS considera que, a pesar de los esfuerzos, para 2025 va a seguir siendo de 1.100 millones la cifra de fumadores.

Expuso que si bien el mejor escenario para un fumador es dejar de fumar, el mejor escenario para quien no puede dejar el cigarrillo puede ser cambiar el cigarrillo por un producto que representa un menor tipo de daño.

Resumió que la compañía estadounidense está trabajando entonces en cuatro plataformas que no implican combustión y que entregan nicotina sin tabaco, con sistemas de tanque cerrado, y cuyo contenido aseguró que no hay forma de alterarlo.

Indicó que este sistema, que se comercializa en 50 países, consta de un dispositivo electrónico (Iqos), que tiene que cumplir con ciertos requisitos, y una batería electrónica.  Agregó que contiene un sensor que ayuda a que el tabaco se caliente pero sólo hasta un punto en que no se quema, y que no genera humo ni cenizas.

La doctora agregó que al calentar se extrae, mediante evaporación, la nicotina y el sabor de la hoja de tabaco, pero que se disminuye significativamente la generación de sustancias tóxicas y cancerígenas, por lo que, desde esta óptica si el tabaco calentado hubiera estado disponible en 1990, se habrían salvado más de 90.000 vidas en 20 años tan sólo en Estados Unidos.

Cambio del negocio

En entrevista con El Financiero, Constantino aseguró que más que en el negocio, el cambio ha sido en el ADN de la compañía, y explicó que para ello la empresa cuenta hoy con dos centros de desarrollo en Suiza y en Singapur, donde los científicos están trabajando.

Indicó que han invertido 6.000 millones de dólares en investigación y desarrollo.

“Somos una empresa que quiere matar el producto que la hizo (…),  pero para ello y tener un impacto en la salud pública necesitamos que estas alternativas estén disponibles”, añadió, refiriéndose a los productos de uso reducido.

Aseguró que el interés con este enfoque no es hacer crecer el mercado, sino que los adultos que no vayan a dejar de fumar, pasen a consumir productos de riesgo reducido.

Dijo que hoy tienen más de 11 millones de usuarios de Iqos, que ocho millones de ellos abandonaron el cigarrillo de combustión, y que el objetivo para el año 2025 es tener 40 millones de usuarios.

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