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Según un estudio, limitar el uso del correo electrónico después del trabajo podría causar más estrés

El correo electrónico corporativo es un mal necesario en la mayoría de las oficinas; en el mejor de los casos, es una forma rápida de comunicarse y delegar tareas; en el peor de los casos, es un asesino de productividad que consume mucho tiempo y una fuente de estrés interminable. Pero limitar el acceso a las bandejas de entrada fuera del horario de oficina podría hacer más daño que provecho, según un nuevo estudio.

Investigadores de la Universidad de Sussex dicen que las políticas que restringen el acceso al correo electrónico fuera de la jornada laboral o los fines de semana podrían afectar negativamente el bienestar de los trabajadores, particularmente aquellos con “altos niveles de ansiedad y neuroticismo”. Los hallazgos, publicados en la revista Computers in Human Behavior, indica que el impacto positivo o negativo tiene que ver con la personalidad de un trabajador, así como con sus objetivos cuando abordan el correo electrónico corporativo.

Los investigadores identificaron cuatro razones principales por las cuales las personas ingresaron a sus bandejas de entrada mientras estaban fuera de la oficina: para mostrar preocupación por un compañero de trabajo, para hacer el trabajo de manera efectiva, para preservar su propio bienestar o para tener control sobre su trabajo.

Es poco probable que quienes revisen el correo electrónico para realizar sus propias tareas de manera efectiva y tener el control sobre su carga de trabajo acepten una prohibición total del correo electrónico fuera del horario de oficina, dijeron los investigadores. Estos tipos de trabajadores pueden sentir más estrés al pensar en acumular correo electrónico y volver a una bandeja de entrada saturada. En cambio, es posible que se sientan más en control al abordar el correo entrante a cualquier hora del día o los fines de semana.

“Las personas necesitan lidiar con el correo electrónico en la manera que esta se adapte a su personalidad y sus objetivos prioritarios para sentir que están administrando adecuadamente su carga de trabajo”, dijo Emma Russell, investigadora principal del estudio, según BBC News.

Algunas compañías han implementado políticas formales que restringen la actividad de correo electrónico fuera del horario de oficina. En 2012, Volkswagen modificó los servidores de correo electrónico para los empleados en Alemania, por lo que los mensajes solo se podían enrutar entre las 7 a.m. y las 6:15 p.m. (30 minutos antes y después del horario laboral oficial), con una restricción completa los fines de semana o cuando los trabajadores se encontraban de vacaciones.

Los gobiernos incluso han intervenido para ayudar a los trabajadores a desconectarse. A principios de 2019, la ciudad de Nueva York propuso un proyecto de ley de “Derecho a desconectarse” que haría ilegal que los empleadores privados requieran que los trabajadores revisen el correo electrónico durante las horas no laborales. Existe una legislación similar en Francia, donde algunas empresas deben permitir que los empleados negocien las reglas de correo electrónico fuera del horario laboral, con la opción de desconectarse en ciertos momentos sin temor a repercusiones profesionales.

Tales políticas no vienen sin escepticismo, especialmente en cuanto a cómo hacerlas cumplir. Incluso cuando se les dice a los trabajadores que no se espera que respondan al correo electrónico del trabajo después del horario de oficina, es posible que no lo crean. Una encuesta de Robert Half Technology descubrió que, si bien dos tercios de los líderes tecnológicos dicen que podrían adherirse a la prohibición de las comunicaciones fuera del horario laboral, el 41% de sus empleados dudaba que sus gerentes siguieran esa regla. La encuesta encontró que los gerentes de las empresas más grandes también sienten más presión por estar conectados en todo momento.

Aun así, para bien o para mal, los trabajadores están más conectados que nunca. Una encuesta reciente de Adobe encontró que el trabajador estadounidense promedio pasa cinco horas al día atendiendo correos electrónicos personales y laborales. Un poco más de la mitad de los trabajadores dijeron que revisan el correo electrónico del trabajo fuera del horario de oficina, especialmente mientras desayunan, se desplazan o cuando todavía están en la cama.

Los investigadores del estudio de la Universidad de Sussex dicen que una política única que se ajuste a todos no es la mejor solución, pero que las pautas claramente comunicadas a nivel individual, entre los trabajadores y sus gerentes, por ejemplo, pueden ayudar a los empleados a tener éxito.

Otros dicen que los trabajadores están más facultados si pueden trabajar en un horario flexible, y una encuesta de Robert Half sugiere que los empleados desean abrumadoramente beneficios de trabajo que les ayuden a controlar su tiempo. El horario flexible puede ser especialmente beneficioso para las mujeres, que a menudo se encargan de las responsabilidades domésticas y familiares que no siempre se ajustan a un horario de trabajo de 9 a 5.

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