A FONDO

¿Qué debe hacer América Latina para no quedar rezagada en educación?

Por: Luis Alberto Sierra

Para Pablo Rivas, CEO y fundador de Global Alumni, la universidad está ante el riesgo inminente de desaparecer sola si no se transforma y asume el reto de integrarse a la innovación digital.

Es un desafío muy serio e impostergable el que debe asumirse desde la perspectiva del emprendedor de origen español, que contrasta con la resistencia al cambio de directivos y profesores que siguen apegados a la enseñanza tradicional, a la que aún no escapa América Latina.

Rivas compartió su visión sobre la trascendencia de este cambio, en amplia entrevista con El Financiero, el pasado 21 de octubre en un hotel de la zona turística de Amador en la capital panameña, en cuyo frente se ven los barcos en tránsito, desde o hacia el Canal de Panamá por el Pacífico.

Esta historia como innovador, contó Rivas que la inició en 2014, tras su paso por UC Berkeley, Loyola University Chicago y Harvard, después de desarrollar un proyecto final de su MBA en IESE (España), cuando consideró como necesidad imperativa cambiar la forma de impartir la educación de postgrado.

Relató que consideró esencial juntar la tecnología y se propuso derribar las barreras del idioma, porque no quería que el mundo hispanohablante fuera dejado detrás por no tener acceso a la mejor educación de postgrado del mundo.

Señaló que con esa visión empezó el trabajo que permitió convertir la idea en una EdTec (Empresa Educativa Tecnológica), y desarrollar la capacidad de ayudar a las universidades a crear los contenidos digitales, a comercializar esos cursos y programas, además de dar el apoyo a la infraestructura tecnológica para impartir la docencia.

Global Alumni trabaja ahora para la facultad de ingeniería del MIT; para la Universidad de Chicago, para la UCLA de los Ángeles; para la Universidad de Berkeley y para ESADE Business and Law School (España); y tiene varios miles de alumnos, con programas como liderazgo en la innovación, transformación digital, cursos sobre habilidades del siglo XXI, liderazgo,  cómo es el abogado del siglo XXI y todo lo necesario en el contexto tecnológico y social actual.

Rivas precisó que ha podido entonces hacer una transformación en el proceso para llevar a las universidades a la cuarta revolución industrial en su parte de postgrado, y en español fundamentalmente, pero también en inglés y en portugués.Precisó que es un convencido de que la educación al día de hoy, tiene que pasar más por intentar evitar las estructuras, las cuadrículas y las mallas fijas, y moverse más hacia el “lifelong learning” (educación continua para toda la vida).

Consideró que para lograr la actualización debida es importante tomar al menos dos capacitaciones al año para estar a la altura de lo que demanda la cuarta revolución industrial en un entorno competitivo.

Rivas explicó que para no detener además la carrera profesional de las personas, lo que debe hacerse es combinar lo mejor de los dos mundos; de la educación en línea y de la educación presencial.

Sintetizó que están combinando lo mejor del mundo analógico con lo mejor del mundo digital.

La empresa ayuda a soportar toda la operación para que la universidad pueda crear esos cursos digitales o en línea, como una labor en colaboración o “joint venture”.

Este es el resumen de la entrevista que Rivas sostuvo con el Financiero:

-¿En qué sustenta su argumentación según la cual la universidad va a extinguirse?

Creo que la universidad está herida, no se si de muerte, pero tiene que transformarse.

La universidad es un concepto que nace en el siglo XV, que ha ido evolucionando, y que ha crecido en una época que nada tiene que ver con la actual.

Por filosofía (la universidad) se parece a un ágora de hace 2000 años, y debe transformarse porque tiene ahora cuatro grandes amenazas:

Una por arriba, que son las universidades mucho más grandes, de más reputación y de más prestigio, como puede ser MIT, la Universidad de Chicago o la Universidad de Harvard, que han decidido que van a dar esa capacitación a la educación ejecutiva, sin la barrera del idioma y sin tener que ir a Estados Unidos para tomar sus cursos.

Otra por debajo, que son los MOOCs  (Massive Open Online Course), una modalidad de formación online que se caracteriza por ser en línea masiva y abierta.

Otra por la izquierda, que son las certificaciones profesionales de Google, de Amazon, de Facebook, de Microsoft, y que te habilitan para conseguir un empleo.

Luego, otra por la derecha, que son las nuevas iniciativas, por ejemplo, un señor que acabo de saludar es el CEO de Minerva, y han creado una nueva universidad que cambia todo el paradigma educativo. Las universidades están siendo atacadas por todos los flancos. Al final la educación está siendo impactada por la cuarta revolución industrial y esto tienen que entenderlo (las universidades).

-¿Qué le pasa a la universidad latinoamericana?

Tiene un problema de altísima deserción; gente en edad escolar que no llega a la universidad y ninis (que ni estudian, ni trabajan).

La universidad latinoamericana tiene que encontrar su espacio y su hueco, lo cual pasa por formar a gente que sea muy empleable en el siglo XXI. Que lo vaya a conseguir, no lo se. Algunas sí y otras se quedarán en el camino.

-¿A qué atribuye esa crisis?

A que el mundo ha cambiado. Ahora es un mundo globalizado, internacional, y para cada puesto de trabajo compiten un mexicano, un estadounidense, un chino, un japonés, un surcoreano, un español y un francés.

Hay una hipercompetencia que antes no había, porque había un mercado local y los panameños se peleaban (por un empleo) con los panameños, y los de Bogotá con los de Bogotá.

En un mundo global todos están interconectados y la necesidad de capacitación es más alta que nunca.

RECONVERSIÓN

-¿Qué tan posible es que las universidades se reconviertan?

Lo que hay que cambiar es la mentalidad de los profesores y de las universidades, además de los administradores y de los alumnos. La tecnología te ayuda a fomentar y a catalizar ese cambio.  La tecnología está y estará. El cambio verdadero está en las mentes de los administradores, de los profesores y de la academia.

-¿Se están formando profesores con ese enfoque, con una mentalidad distinta?

No necesariamente, o no a la velocidad que lo está demandando el mercado. 

Esto va a hacer que la brecha, por ejemplo, de América Latina con China, o con el mundo asiático, o con Europa o con los Estados Unidos, cada vez sea mayor. Significa que cada vez estamos más atrás de lo que deberíamos estar versus en años anteriores.

En América Latina los profesionales son buenos, pero tienen un déficit de habilidades tecnológicas, de conocimientos tecnológicos. En Estados Unidos un directivo controla perfectamente blockchain y todas las grandes tecnologías. En América Latina, no. Eso lleva a que tengamos modelos de negocio menos competitivos. Y si eso sigue en el tiempo, seremos irrelevantes otra vez.

No nos podemos basar en el caso de España en lo relacionado al turismo a la construcción, y en el caso de América Latina a las materias primas.  Tenemos que crear un sector terciario muy potente. Y tenemos la gente para hacerlo, pero lo que no tenemos es la mentalidad para hacerlo.

Se va a necesitar además de aceleradores, o de gente que te ayude a promover el cambio.

COMBINACIÓN

-¿Cuál sería la distribución ideal en las Universidades entre los dos mundos, el análogo y el digital?

La que a cada una le funcione.  Prefiero un 70% online y un 30% presencial, o un 80% online y 20% presencial. Es una combinación que creo se demuestra como bastante óptima. Esto es por eficiencia y rendimiento de los recursos. Si nuestro recurso escaso es el tiempo; ¿qué es lo mejor que podemos hacer?.  Es mejor dedicar el tiempo a aprender.  Por qué se lo vamos a dedicar al tráfico. Si el curso online es bueno, es igual o mejor que un curso presencial. Esto lo discuto y lo defiendo en cualquier foro del mundo. Esto es porque tiene muchas horas de trabajo y de elaboración previa.

El profesor llega a clase y no sabe si ese día va a tener un buen o mal día, y si trabajas un contenido online durante muchísimas horas antes de impartirse, significa que el curso pasa por mucha gente, por diseñadores instruccionales, por diseñadores gráficos, por un video, pasa por muchísimas cosas.

-¿Qué va a pasar con los profesores en las universidades si la enseñanza se vuelve más digital que presencial?

Lo que antes hacían en un entorno de una clase física, ahora lo hacen en un entorno de una clase digital. Lo único que cambian es el medio en el que desarrollan la clase. La idea no pasa por reemplazar al profesor, que sigue teniendo un papel clave en la educación y en la formación.

-¿Qué habilidades hay que enseñarle a ese profesor que va a asumir un rol más digital?

Hay que enseñarle herramientas digitales, es decir, cómo son las dinámicas en online, cómo aparecen nuevos estilos de liderazgo (…), cómo le generas compromiso al estudiante para que se autodiscipline. Todos los sectores han cambiado, y la educación universitaria también.

-¿Se requiere de un plan para hacer esta transformación?

De un plan, personas y dinero. El hecho de no hacerlo te va a condenar a la extinción, por lo que las universidades deben tener un plan. El cambio debe empezar por el rector de la universidad, quien de hecho, implementaría el cambio.

No tiene que ser hacia educación en línea, pero sí en la forma como evaluamos, en la forma en que medimos, en qué conocimientos queremos enseñar, en qué tipo de alumnos queremos y qué tipo de empleabilidad queremos. Hay que tener claro cuál es tu plan de reconversión.

-¿Este cambio puede incidir en que haya consolidación entre las universidades?

Es posible, ante la necesidad de ser más grande para encontrar una economía de escala que te permita sobrevivir. Hay que tener en cuenta además el bono demográfico, y si cada vez hay menos gente joven que va a la universidad.

Global Alumni es una empresa basada en EEUU cuya misión es ampliar el acceso a la educación de gran calidad, a través del uso de la tecnología. Fue seleccionada en 2018 como una de las 5 mejores startups del mundo por EnlightED. Su CEO, Pablo Rivas, ha sido nombrado este año como uno de los 100 líderes económicos del mañana según el ranking Economic Leaders For The Future del Instituto Choiseul.

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