VIDA Y SOCIEDAD

El costo indescriptible de la paternidad

Una mañana de mayo de 2016, Catherine habiéndose convertido inesperadamente en madre soltera varios meses antes y harta de estar despierta por las noches tratando de equilibrar mentalmente el presupuesto de su hogar, hizo algo que, en ese momento, pareció drástico y un poco vergonzoso. Después de llevar a su hijo de 5 años a la escuela y al de 2 años a la guardería, volvió a subir al cuarto piso, ordenó el lugar rápidamente y tomo lo que esperaba que fueran algunas fotos atractivas: de la mesa de la cocina con su tazón de frutas de cerámica y sillas barata; de los estantes llenos de libros; e incluso del pequeño baño, con la cortina de ducha del mapamundi que a su hija le encantaba examinar a la hora del baño. Luego se conectó y abrió una cuenta de Airbnb. “Habitación privada en casa familiar”, escribió, colocando la propia habitación al servicio. En un par de horas, tuvo la primera solicitud de reserva: de Mathilda, una cantante de ópera de Indiana que estaría viniendo a Nueva York para audiciones la semana siguiente.

Durante aproximadamente 15 meses, el ingreso adicional que generó este acuerdo de Airbnb fue un salvavidas para sus hijos y para ella, una forma de evitar una catástrofe financiera durante una transición difícil en sus vidas. Y, en su mayor parte, también fue una experiencia encantadora. Casi sin excepción, las mujeres que se quedaron con ellos fueron consideradas y amables. Sus hijos se encariñaron de un par de ellas: Laura, una estudiante de posgrado danesa que se quedó con ellos durante su pasantía de dos meses; y Sara, una pediatra italiana que tuvo una beca de investigación de seis meses en Mount Sinai, las que se convirtieron en “tías” ad honorem, un estatus que conservan. Sin embargo, hasta ahora, Catherine había evitado hablar del año y el cambio que pasó “alojando a los huéspedes”, como lo llama su madre.

Escriba “finanzas” y “paternidad” (o cualquier número de combinaciones relacionadas) en una barra de búsqueda, y la primera página de resultados incluirá media docena de artículos optimistas que aconsejaran sobre cómo poner en orden la casa financiera incluso antes de considerar la reproducción. Según la narrativa pública dominante, esto es lo que hacen los futuros padres responsables: pagan todos sus préstamos estudiantiles; compran casas “para siempre”; ya están pensando en décadas por delante, haciendo el tipo de inversiones seguras que les permitirán cubrir cómodamente la matrícula universitaria de sus hijos.

Pero, según los datos, no es así cómo viven la mayoría de los estadounidenses con niños pequeños. En una encuesta en línea de padres en los Estados Unidos, se descubrió que los costos de preescolar y guardería representaban una tensión financiera “muy significativa” o “algo significativa” para casi el 60%. Otra encuesta en línea de 2018 de 1.000 padres en los Estados Unidos realizada por Credit Karma, una compañía de finanzas personales, encontró que el 67% de los encuestados se había endeudado para comprar a sus hijos los artículos necesarios, como alimentos, ropa y zapatos. Para sorpresa, alrededor del 69% de los encuestados por Credit Karma dijeron que mantuvieron en secreto su deuda relacionada con los niños y evitaron discutirla con otros padres.

Si la mayoría de los padres estadounidenses tienen dificultades financieras, ¿por qué tantos se sienten solos en estas luchas? Todo el mundo sabe que criar hijos es muy caro, así que, ¿qué tienen las dificultades de dinero que se sienten tan indescriptibles cuando eres padre? 

Sa’iyda Shabazz, trabaja en el Centro para el Cambio Comunitario con sede en Los Ángeles, una organización comunitaria sin fines de lucro y que ha escrito elocuentemente sobre sus propios problemas financieros como madre soltera.

Shabazz cree que parte del sentimiento de estigma que experimentan los padres proviene del miedo a agobiar a los hijos. “No quieres fallarles”, dijo Shabazz. “No quiero que mi hijo me vea llorar, preguntándome si puedo mantener las luces encendidas este mes”.

Pero gran parte de esto, Shabazz argumenta, es el resultado de nuestro apego cultural a la idea de que, si nos graduamos de la universidad y trabajamos duro, inevitablemente tendremos éxito. “Hay tantos de nosotros que estamos a un sueldo de distancia, un percance de distancia, un movimiento equivocado lejos de estar realmente en problemas”, dijo Shabazz. “Pero tenemos miedo de admitirlo. La gente no quiere confrontar el hecho de que no es culpa del individuo, son las fallas del sistema”.

Según Emma Johnson, quien ha desarrollado una carrera que ofrece asesoramiento financiero y profesional a madres solteras a través de su sitio web, “Wealthy Single Mommy”, la vergüenza de los padres en torno a las luchas financieras está a menudo vinculada con una sensación de ambivalencia sobre las madres que trabajan, y se exacerbó por una cultura que fetichiza la implicación intensiva de los padres. “Todavía es un símbolo de estatus en muchas comunidades ser una madre que se queda en casa”, dijo Johnson. Johnson explica que algunas de las madres solteras de niños pequeños con las que trabaja se sienten culpables por sus dificultades para mantener a sus hijos y por trabajar fuera de casa.

“Hay mucho estigma” para los padres solteros que trabajan, de manera particular, dijo Shabazz, que trabaja de forma independiente cuando su hijo, ahora de 5 años, estaba en preescolar porque no podía pagar el cuidado de niños. “Pero también hay mucha gente que dice: ‘No sé cómo lo haces’.‘¿De verdad quieres saber cómo lo hago?’ Netflix es la niñera, y lo mantengo constantemente provisto con bocadillos”.

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